El fútbol, el baloncesto, el pádel o el esquí llevan décadas llenando las consultas de traumatología con lesiones de rodilla, pero hay una disciplina más reciente que, según uno de los cirujanos más experimentados en la materia, se ha ganado a pulso un lugar aparte: el crossfit.

Una escala de peligrosidad basada en la experiencia clínica

El traumatólogo Antonio Laclériga, con más de 5.000 rodillas operadas a lo largo de su carrera, ha elaborado una escala de peligrosidad para esta articulación según el deporte practicado. En ella, el fútbol lidera la lista con una puntuación de 8-9 sobre 10, seguido del baloncesto (7-8), el pádel (6-7) y el esquí (6).

Sobre el crossfit, sin embargo, el especialista no deja lugar a matices: "Me parece un antideporte", asegura, señalando las lesiones en cuello, muñecas y rodillas que ha visto asociadas a esta práctica en su consulta.

Un ligamento con mucho de genética

Más allá del debate sobre qué disciplinas son más lesivas, Laclériga ha estudiado en profundidad una de las lesiones más temidas del deporte: la rotura del ligamento cruzado anterior (LCA), especialmente frecuente en fútbol, baloncesto y esquí. Según el cirujano, esta lesión tiene un componente hereditario claro: si un padre o un hermano la ha sufrido, las probabilidades de padecerla aumentan considerablemente. También es habitual, señala, que quienes rompen una rodilla acaben lesionando después la contralateral.

Los datos respaldan la magnitud del problema: la incidencia estimada se sitúa entre 0,06 y 0,10 lesiones por cada 1.000 horas de exposición deportiva, y en el fútbol profesional alcanza a 3 de cada 1.000 jugadores cada año.

La prevención puede reducir las lesiones hasta un 70%

La buena noticia es que buena parte de estas lesiones son evitables. Según explica Laclériga, la prevención neuromuscular puede reducir las lesiones de rodilla hasta un 70% por temporada. Uno de los programas de referencia en este campo es el protocolo FIFA 11, que incluye ejercicios de saltos, cambios de dirección y frenadas, y cuya eficacia ha sido demostrada en un estudio de la Universidad de Zúrich realizado con más de 2.000 jugadoras jóvenes.

Caminar por la orilla de la playa, una actividad aparentemente inofensiva, puede provocar esguinces y lesiones. Foto: FB/dr.antoniolacleriga

Ojo también fuera del deporte: el peligro de la orilla de la playa

El verano trae consigo un repunte de las lesiones de rodilla que no siempre tiene que ver con la práctica deportiva. Caminar por la orilla de la playa, una actividad aparentemente inofensiva, puede provocar esguinces y lesiones de ligamentos cuando las olas rompen a la altura de las piernas.

El doctor Julio López, traumatólogo del Hospital Vithas Tenerife, explica que el pie queda atascado en la arena y el movimiento brusco de la ola provoca una torsión que puede dañar ligamentos o menisco, e incluso causar fracturas si el traumatismo es directo, un recordatorio de que cuidar las rodillas no es solo cosa de deportistas.

Nota creada con asistencia IA