El PRO - ala negociadora - se preparaba para ser víctima del abrazo del oso de Milei. Contraatacó y se adelantó a hacerle el abrazo del oso al gobierno. Convinieron los términos de un acuerdo electoral para 2027 ante el único tribunal al que le teme Milei: la Casa Blanca.

Los presidentes del partido en CABA y Buenos Aires, Jorge Macri y Cristian Ritondo, ingresaron el martes en la Casa Blanca y tomaron el compromiso de una alianza con La Libertad Avanza en la escribanía misma del imperio.

Ocurrió con conocimiento de Mauricio Macri, con quien tiene rigurosa observancia Gabriel Sánchez Zinny – gerente y testigo de la cita junto a Fulvio Pompeo, canciller de bolsillo de los primos Macri-. Conocía este viaje y su propósito el canciller Pablo Quirno, que autorizó que Alex Oxenford, embajador, les brindase un almuerzo en la sede de la embajada en Washington.

También estaba en conocimiento la mesa política del gobierno, con la que Ritondo tiene reuniones periódicas, aunque hasta ahora estériles. El jefe del bloque de los diputados de su partido fue quien tuvo la idea original de hacer este viaje hace algunos meses. Se demoró hasta ahora y tiene un relieve significativo para el armado de la candidatura de Milei.

El principal asesor de Macri en el PRO, Humberto Schiavoni, escuchó el jueves, en una reunión a solas, el relato del viaje de boca de Ritondo, quien le explicó las dificultades que tiene un acuerdo entre el PRO y LLA. Schiavoni venía de auspiciar el lunes pasado una conferencia de Hernán Lacunza en el hotel Savoy de CABA. Hubo más de un centenar de asistentes, pero sobresalió, en primera fila, la presencia del radical Jesús Rodríguez.

El miércoles Schiavoni se reunió con Lacunza y Jorge Triaca, el otro asesor premium de Mauricio. En esa reunión Lacunza se disculpó de no acompañar en Jujuy a la cúpula del PRO, que se reunirá en esa provincia, con Mauricio a la cabeza. Su agenda se lo impide oportunamente porque su caminata hacia la candidatura no cuenta con el apoyo de peso del PRO mileísta que habla con Olivos.

Condenados a seguir juntos

Con este gesto LLA y el PRO negociador están condenados a seguir juntos. Es un camino de ida para el PRO negociador, que representan Ritondo, Patricia Bullrich y Diego Santilli, que le cierra el camino a Milei, que ya no puede ponerle condiciones imposibles. Por el contrario, después de este golpe de mano audaz, Milei queda preso de la necesidad de entregarles todo para que corran juntos la carrera al 2027.

Si no le cumple al PRO lo que quiere, estos podrán quejarse a la Casa Blanca de Milei. Seguro que a Trump le gustará tener motivo para una intervención verbal en una eventual disputa.

La importancia es comparable a la que tuvo en abril de 2023 la reunión de la mesa nacional de Cambiemos en la sede del Instituto Hannah Arendt, santuario de la Coalición Cívica, que hizo estallar la alianza y la llevó a la derrota. Mauricio Macri propuso a sus socios de Cambiemos que admitiesen a Milei y a José Luis Espert a la compulsa con precandidatos a presidente en una PASO de la coalición.

La mesa rechazó la postulación de Milei y admitió que Espert entrara en el equipo, pero como precandidato a gobernador de Buenos Aires. El argumento de Mauricio era que Milei expresaba de manera cabal las ideas de su partido. Patricia adelantó la negativa.

Más todavía, pidió una notebook y escribió ella misma el comunicado de rechazo. El ala larretista y el radicalismo entendieron que Macri había elegido otro candidato y que se les venía la noche.

Milei avanzó en su preferencia por Bullrich en la disputa con Horacio Rodríguez Larreta. Logró que este perdiera la interna y a Patricia candidata a perder la general. Bingo para Milei, porque ella ni entró en el balotaje.

Se entiende que después del balotaje, Milei le entregase el gobierno al PRO, que copó la administración con ministros, legisladores y programas elaborados para Patricia y Horacio, para que los llevasen adelante funcionarios que habían pertenecido al gobierno de Macri. ¿Faltó olfato o era un plan calculado?

Todavía se están levantando apuestas. En aquel mes de abril de 2023, Humberto Schiavoni, entonces presidente del PRO recibió en su despacho del Senado a los dos operadores de la candidatura de Milei, Carlos Kikuchi y "Lule" Menem.

Querían tantear el terreno para algún entendimiento y le describieron a Schiavoni cómo estaban intentando armar el partido en todo el país. En apenas seis meses Milei llegó a la presidencia en una carrera que le abrieron sus adversarios del PRO y del pejotismo.

A la busca del electorado huérfano

Estos claroscuros agregan espejismos a desentrañar. En la charla del lunes que organizó Schiavoni para Lacunza, hubo más de un centenar de asistentes, pero sobresalió, en primera fila, la presencia del radical Rodríguez.

Jesús integra un grupo de radicales normales que buscan despegarse de los polos que han fragmentado el partido en los últimos años (loustosismo y deloredismo). Lo hace junto a Ernesto Sanz, Mario Negri, Walter Ceballos, Adolfo Stubrin, Lilia Puig y otros, que intentan representar a un electorado huérfano, que no se siente interpretado por lo que significaría una alianza entre el PRO y LLA.

Ese enojo, desde ya, nunca llevaría a estos huérfanos a hundirse en el voto al pejotismo. Eso los hace más maleables a aceptar la opción tercerista. En la semana que pasó, Sanz volvió a hablar de la necesidad de que la Unión Cívica Radical tenga un candidato propio a presidente el año que viene y que ese candidato imagine el mismo camino que hizo el partido en 2015, cuando nació Juntos por el Cambio, que ganó las elecciones.

Sanz insistía en esa iniciativa, y comenzará una gira nacional junto a Negri; los dos son dirigentes que tienen gran adhesión en el partido y confían en que pueden ser el llamador de esa construcción de una coalición que quiebre la polarización. Tampoco es una operación de escenario, aunque Sanz y Negri hayan vuelto a las pantallas de las que estaban marginados en los últimos años. Aparecieron por primera vez en semanas consecutivas, y seguirán.

Lacunza a Sanz: "No sabés cómo me ayuda eso".

El plan de los normales del radicalismo revisa el circuito de sus relaciones con otras fuerzas que integraron Juntos por el Cambio. Sanz mencionó la posibilidad de que Hernán Lacunza se les acerque, y con más razón si el pro-macrismo lo margina de sus estrategias al abrazarse al mileísmo.

En la mañana del jueves Sanz fue apabullado por llamados sobre su aparición la noche anterior en América TV. El primero fue Lacunza que le diría: "No sabés cómo me ayuda eso". Lacunza camina con la venia de Mauricio Macri. El exministro fogonea la iniciativa de los radicales normales que han organizado, junto a Sanz y Negri, dos reuniones nacionales.

Rodríguez, además, protagoniza una gira nacional que ha visitado ya más de una docena de ciudades del interior. Presenta el libro “La huella democrática” (escrito junto a Alejandro Garvie), y predica su tesis de que la misión de la UCR es ser el eje de una fuerza que rompa la polarización, “que envenena la democracia e impide el progreso”.

Jesús observa que hay un planteo estéril que es el de la búsqueda de un líder que sea candidato. La tarea, afirma, es otra: encontrar la manera de representar al sector moderado huérfano y después que buscar al mejor candidato.

El líder-candidato, afirma, es propio de las democracias europeas, en donde el jefe partidario es además el candidato a gobernador. En la Argentina, el sistema es más parecido al americano, convenciones que discuten y eligen candidatos de un conjunto de postulantes que pelean por representar mejor a su fuerza.

En esa revisión del circuito de relaciones, Negri se reunió hace diez días con Silvia Lospennato, legisladora crítica del acuerdo del PRO y LLA, en la Legislatura porteña y ha hablado en la última semana con Lacunza. También parlamentó con María Eugenia Vidal con el pretexto de celebrarle el cumpleaños.

Gane o pierda, la PASO Lles hace daño

El pánico a la derrota ha desnudado las razones que el gobierno emplea al pedir el voto para la eliminación o suspensión de las PASO. Abandonó esos argumentos de cocinera —dicho con todo respeto por la ciencia de la cacerolas y sartenes, que es también un arte - de que el público está cansado de votar o que las PASO son muy caras.

Esta semana fueron crudos en la exposición de la necesidad en boca de Diego Santilli y Toto Caputo ante los gobernadores amigos.

El gobierno no quiere PASO: 1) porque el sistema le conviene más a la oposición ya que le da más ventajas de unirse y ganarle; 2) una PASO es tóxica para la administración de la economía porque crea un clima de expectativas y de turbulencia que le hace daño al gobierno.

Cuando uno de ellos les preguntó si eso significaba que temían perder en una PASO, les respondieron que una PASO hace daño se gane o se pierda. Ese argumento concentra la doctrina del gobierno sobre la acción política.

De todas formas, esas reuniones con los amigos gobernadores no le sirvieron al gobierno, que se enfrenta con situaciones diferentes en cada provincia que le impiden lograr una alianza nacional eficaz para su estrategia. Hay provincias donde LLA se aviene a que el gobernador actúe con libertad para ganar las locales sin interferencias del gobierno nacional.

Hay otras en donde LLA pretende candidaturas que le entorpecen la tarea a gobernadores amigos. En Jujuy gobierna el radicalismo desde 2015 y su gobernador, Carlos Sadir, apunta a la reelección, pero LLA avanza y quiere competir con candidatos propios. No hay manera de convencerlo a Sadir de que acepte un acuerdo.

La derecha invertebrada

La necesidad de blindar la posibilidad de un acuerdo electoral ocurre en un momento cuando el gobierno tiene en revisión la relación con las principales fuerzas aliadas.

No es que Milei y su partido hayan sido fuertes y ahora se debiliten. Por el contrario, siempre han sido débiles y no se han ocupado de construir un poder propio que pueda asegurarles sustentabilidad y futuro.

El argumento del gobierno para reclamar que el PRO-negociador esmerile por donde pueda la postulación de Hernán Lacunza por un PRO-opositor, obedece a la necesidad que tiene la candidatura de Milei de no confrontar con ninguna otra expresión del centro moderado y la centroderecha.

Reclama candidatura única y para eso necesita desembarazarse de las PASO. Si éstas rigen el año que viene, queda sujeto a que le copen la lista única y de perder apoyos si, como jefe de la alianza que inscriba, rechaza que se anoten otros postulantes.

La amenaza de Lacunza es que capture una porción del 41 % de los votos que sacó el oficialismo el año pasado - una representación que recoja el rechazo del votante del centro moderado desencantado por la gestión de Milei-. Es lo que explica que no haya encuestas que afirmen que la reelección está asegurada.

Si ese electorado se descompone en otras candidaturas, como la que puede significar una alianza que contenga a los radicales y los desencantados de Milei, sumada a una Victoria Villarruel, ¿qué le quedaría a Milei, salvo la vieja UCeDé?

Homeopática Bullrich

En las dos cámaras del Congreso hay disidencias que comprometen hasta a la propia presidenta de la bancada de LLA, Patricia Bullrich, que lleva adelante una discreta campaña de oposición interna homeopática, aplicando cuestionamientos a cada proyecto del gobierno en pequeñas dosis.

Esta semana cortó el debate sobre la reforma política en la Comisión de Asuntos Constitucionales y pidió más tiempo. Actúa como quien no comparte los términos de esa reforma, y deja que se desangre en la demora legislativa de las comisiones. Tampoco puede meter goles.

El tratamiento de la reforma de la carta orgánica del Banco Central no entró en el circuito pese a que formalmente tiene las firmas necesarias para ser discutida en plenario. No puede asegurar victorias y eso transmite inconsistencia a las necesidades del oficialismo.

En el debate del proyecto de biocombustibles el jueves hizo un cierre discursivo leyendo un comunicado escrito en prosa de gacetilla. No se hace la revolución con esa mansedumbre dialéctica y menos para este gobierno tan apegado al fetichismo y los argumentos irracionales. Tanto que el gobierno agitando las amenazas de una victoria del peronismo en 2027 con el regreso, según ellos, del Cristina Horror Show.

Dos baquianos en la Corte de Trump

Macri, Jorge, y su grupo fueron recibidos en un despacho a pocos metros del Salón Oval por Richard Walters, el segundo jefe de asesores de Donald Trump para asuntos políticos y legislativos. Asistieron los baquianos de esa changa, Fulvio Pompeo y Gabriel Sánchez Zinny, quien ha sido durante años alto cargo de dos empresas de lobby en Washington y representante de los Macri en los Estados Unidos.

Les ha preparado varios viajes y conoce como nadie al mileísmo y los corredores del poder. Buscó en este viaje equilibrar las relaciones entre el PRO y los dos partidos, Republicano y Demócrata, con visita las alcaldesas de Miami City, Eileen Higgins y de Miami-Dade, Daniella Levine Cava, demócratas, y a la alcaldesa de Washington Muriel Elizabeth Bowser, también demócrata.

La misma misión tiene Pompeo, que manejó la agenda estratégica de Macri en la presidencia, y lo hace ahora como secretario de Relaciones Internacionales del gobierno porteño y también del PRO Nacional. En esa charla, el grupo compartió con el dueño de casa la necesidad de que el PRO y LLA vayan juntos a las elecciones el año que viene, que allanen cualquier diferencia —mención tenue a la demorada reforma electoral— y que el enemigo común es la izquierda.

En esa singular geografía que maneja el imperio, anclada en la Guerra Fría, Milei viene a ser la derecha y el peronismo la izquierda. Habría que avisarles a los herederos de Perón que les están diciendo izquierdistas, acusación que indignaría a cualquier peronista que sepa la marchita.

Walters los recibió después del vicecanciller de Trump para América Latina, Christopher Landau. Los dos jalearon a Milei como el principal socio estratégico de la región y celebraron la necesidad, más que posibilidad, de algún acuerdo que permita la reelección de Milei.