Los precios del petróleo cerraron este viernes a la baja por tercera rueda consecutiva, ante la expectativa de que Arabia Saudita pueda restablecer parcialmente en los próximos días el funcionamiento del oleoducto Este-Oeste, una infraestructura que ganó relevancia a partir del bloqueo del estrecho de Ormuz. Aún así, se mantiene por encima de los US$100 por barril y en un contexto de alta volatilidad.

El barril de Brent para entrega en noviembre cayó 0,91%, hasta US$ 103,87, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) para octubre retrocedió 1,58% y terminó en US$ 100,30. El crudo estadounidense finalizó la semana prácticamente sin cambios, con una baja de apenas 0,1%, mientras que el Brent acumuló una caída cercana al 3%.

La baja respondió principalmente a versiones que indican que Arabia Saudita planea recuperar al menos el 50% de la capacidad del oleoducto Este-Oeste. La instalación, que puede transportar alrededor de siete millones de barriles diarios desde los yacimientos del este del país hasta el puerto de Yanbu, sobre el mar Rojo, permanece paralizada desde los ataques con drones de la semana pasada.

El ducto se volvió esencial para las exportaciones saudíes desde el inicio de la guerra en Oriente Medio y el cierre de Ormuz, ubicado al otro lado de la península arábiga. “Si las operaciones llegaran efectivamente a reanudarse como se ha anunciado, los precios del petróleo podrían registrar una nueva caída, aún más pronunciada”, señaló Norman Liebke, analista de Commerzbank.

Sin embargo, persisten las dudas sobre el abastecimiento. Saudi Aramco informó al menos a dos clientes europeos que no recibirán cargamentos de crudo el próximo mes, mientras que Rapidan Energy estimó que la interrupción del oleoducto provocará una reducción de 400.000 barriles diarios en las exportaciones saudíes durante septiembre.

Además, la tensión geopolítica continúa. Los rebeldes hutíes del Yemen atacaron esta semana instalaciones de Aramco y una base aérea saudí, mientras que Irán reivindicó un ataque contra un petrolero que intentaba atravesar Ormuz. Antes de la guerra, por esa vía circulaba aproximadamente el 20% del petróleo mundial.

A la posibilidad de una recuperación de los envíos saudíes se sumó la propuesta del presidente francés, Emmanuel Macron, de convocar una reunión del G7 dedicada a la energía. El objetivo será analizar una eventual nueva liberación de reservas estratégicas por parte de los países de la Agencia Internacional de la Energía, después de los 400 millones de barriles liberados en marzo.

Pese a la baja del crudo, los combustibles continúan encareciéndose. El diésel alcanzó en Estados Unidos un récord minorista de US$ 6,4476 por galón, equivalente a 3,78 litros, mientras que en Francia superó los 2,39 euros por litro, también un máximo histórico. La crisis no afecta únicamente la disponibilidad de petróleo, sino también la capacidad de refinación y el suministro de productos derivados.

Con información de EFE y AFP