En el cierre de la semana en la que los mercados aún están digiriendo el impacto del alza de un cuarto de punto de la tasa de referencia por parte de la Reserva Federal, los bonos y acciones argentinos terminan en rojo. Luego de la movida de la Fed, durante la madrugada de hoy, el Banco de Japón aumentó la tasa de política monetaria en 25 puntos hasta 1,25%, el nivel más alto desde 1995.
Aunque la suba de la FED y del Banco de Japón estaban descontadas por el mercado, el panorama no termina de despejarse. Los papeles argentinos caen en Wall Stret en sintonía con los principales índices de Nueva York: el Dow Jones pierde 0,6% y el S&P 0,4%, mientras el Nasdaq está estable.
Los bonos argentinos bajan hasta 1,1% como es el caso del AL 35 y los ADR se hunden hasta 6%, con Central Puerto a la cabeza.
También en Buenos Aires hay números rojos con el Merval retrocediendo 1,1%.
El rnuevo retroceso de los bonos hace saltar al riesgo país, que avanza 1,9% en el día y toca los 525 puntos básicos. Se trata del nivel más alto para el indicador que refleja el sobre costo de la deuda argentina desde el 20 de agosto.
Desde Portfolio Personal Inversiones (PPI) indicaron al comienzo de la rueda que el tramo largo de los bonos registra caídas semanales de entre 1,1% y 1,2%, mientras que el corto muestra un comportamiento algo más defensivo, con bajas de entre 0,2% y 0,4%.
"Los bonos en dólares se ven más presionados y caen en promedio un 0,7% entre las principales referencias, con un riesgo país subiendo hasta los 525 pb., dado que más allá de que los rendimientos de doble dígitos resultan más atractivos para muchos inversores, no encuentran a corto plazo ¨drivers¨ ni tampoco ayuda la dinámica de las tasas en dólares", comentó el economista Gustavo Ber.
Además de la situación global, los bonos estarían impactados por los últimos datos económico de desempleo y actividad. "La ¨macro¨ fue menos alentadora, tanto en términos de actividad como de empleo, y de ahí que los operadores no logren abandonar la postura defensiva de los últimos tiempos. Ello se debe a que una economía a dos velocidades, con la demanda interna más deprimida y firmeza en sector externo, podría poner presión rumbo al 2027", señala Ber.
A la vez, el dólar sigue planchado con el minorista en $ 1.535 y el mayorista en $ 1.510. En medio de esta calma el Banco Central viene recortando el ritmo de compras. "Es algo que era previsible, pero que de todas maneras se enmarcaría bajo una estrategia de darle más espacio a la demanda privada. Ocurre que reservar el poder de fuego para 2027, y restar vaivenes a la divisa en el largo camino electoral, sería prioridad en esta etapa donde se sigue buscando avanzar en el proceso de desinflación", sostiene Ber.
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