El 4 de octubre la Ley de Educación Sexual Integral (ESI) cumplirá 20 años. Fue una ley de avanzada: estableció que todos los estudiantes, de escuelas públicas y privadas, tienen derecho a recibir educación sexual integral en todos los niveles educativos. Dos décadas después, el proyecto de Presupuesto 2027 presentado por el gobierno prevé destinarle un 98,5% menos que en 2023.

"La actividad Fortalecimiento de la Educación Sexual Integral contaba con aproximadamente $2.052 millones en 2023, a precios constantes de 2027, frente a apenas $29 millones en 2024. En 2025 no registró crédito en la serie analizada y, pese a contar nuevamente con una asignación mínima en 2026, no registró ejecución al corte considerado", dice un informe de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) publicado este jueves.

"Para 2027, el proyecto prevé apenas $30 millones, un 98,5% menos que en 2023. La retracción presupuestaria fue acompañada además por una fuerte reducción de las metas físicas: entre 2023 y 2024, la cantidad prevista de docentes capacitados pasó de 65.000 a 900 y las provincias asistidas de 24 a 6; en 2026 esas metas dejaron directamente de informarse en el presupuesto", agrega el informe de ACIJ.

La ESI no se limita a hablar de sexualidad. Enseña a reconocer el abuso y las violencias, conocer el propio cuerpo, identificar situaciones de vulneración de derechos, prevenir embarazos no intencionales, respetar la diversidad y construir vínculos basados en el consentimiento. Para muchos chicos y chicas, además, la escuela es el único lugar donde pueden acceder a esa información.

El desfinanciamiento de la ESI aparece acompañado por el de otras políticas que forman parte de la misma cadena de prevención. El Programa de Desarrollo de la Salud Sexual y la Procreación Responsable, que incluye el Plan de Embarazo No Intencional en la Adolescencia (ENIA), pasa de $48.000 millones en 2023 a $33.800 millones proyectados para 2027: casi 30% menos en términos reales. El Plan ENIA fue una exitosa política pública que entre 2018 y 2022 redujo la tasa de fecundidad adolescente a la mitad.

Mientras tanto, la violencia de género se mantiene. Entre enero y agosto de este año hubo 173 femicidios y 349 intentos de femicidio. Y las políticas destinadas a prevenir y atender esas violencias también se licuaron: el presupuesto de 2027 es un 89% menor que el de 2023. La ESI es fundamental para reconocer la violencia y prevenirla.