Dentro de la multiplicidad de opciones que actualmente existen para formar una familia, cuando la misma comienza con una pareja de mujeres que quieren ser madres, hay una técnica de reproducción asistida en la que ambas participan del proceso.

ROPA es el acrónimo de “Recepción de Ovocitos de la Pareja”. Agustín Pasqualini, médico tocoginecólogo especialista en medicina reproductiva, explicó a Clarín que se trata de “una modalidad de reproducción asistida destinada a parejas de mujeres que permite que ambas participen biológicamente del proceso reproductivo”.

Una aporta los óvulos y la otra recibe el embrión y lleva adelante el embarazo. Podríamos decir que una aporta la genética y la otra la gestación, aunque ambas comparten desde el comienzo el mismo proyecto parental”, añadió el director médico del Instituto Halitus. Este método está contemplado en la Ley 26.862 de Reproducción Médicamente Asistida.

“Nuestro deseo de ser mamás siempre fue más fuerte”

Pamela Visciarelli (37) y Mariana Blanco (49) transitaron un camino largo, con algunos obstáculos, antes de formar la familia que luego se completó con sus dos hijas, Juana (10) y Eva (8). Varias inseminaciones artificiales y tratamientos de alta complejidad con muchos resultados negativos fueron la previa al método ROPA. “Cada tratamiento implicaba volver a ilusionarnos y volver a empezar, pero nuestro deseo de ser mamás siempre fue más fuerte”, contó Pamela a este medio.

Nosotras llegamos a un centro de fertilidad sin saber siquiera que existía el método ROPA. Cuando empezamos a hacer tratamientos, la Ley de Reproducción Médicamente Asistida recién se estaba discutiendo en Argentina. De alguna manera, nuestro recorrido para ser mamás fue también en paralelo al recorrido de esa ley: primero, mientras se debatía y, después, con su aprobación”, añadió.

Pamela Visciarelli y Mariana Blanco, junto a Eva y Juana, sus hijas. Foto: gentileza.

Fue su médica, Liliana Blanco, quien les presentó esta técnica como opción: “Nosotras no llegamos diciendo ‘queremos hacer ROPA’; llegamos porque Lili nos contó que existía y nos abrió una posibilidad que hasta ese momento desconocíamos. Fuimos de las primeras parejas de mujeres en Argentina en acceder a este método, que hoy es mucho más conocido y elegido”.

Pamela destacó un punto vital a la hora de hablar de este tipo de procedimientos: “Es fundamental aclarar que es un tratamiento de alta complejidad contemplado por la Ley de Reproducción Médicamente Asistida, que reconoce el acceso a estas técnicas como un derecho y permite que la posibilidad de formar una familia no dependa solamente de quién puede pagar un tratamiento”.

La pareja, que se casó en 2011, supo desde el principio quién de las dos sería la primera en transitar el embarazo. “La decisión de que Mariana gestara a nuestra primera hija la habíamos tomado desde el momento en que decidimos agrandar la familia y empezamos a averiguar sobre tratamientos de fertilidad. Nos llevamos varios años de diferencia y siempre sentimos que lo mejor era que ella tuviera primero la posibilidad de gestar. Por eso nuestros primeros tratamientos, tanto los de baja como los de alta complejidad, los hizo Mariana con sus propios óvulos, aunque lamentablemente no funcionaron”, rememoró Visciarelli.

Pamela Visciarelli y Mariana Blanco fueron madres de dos niñas. Foto: Gabriela Manzo.

Pero cuando conocieron el método ROPA, su médica les recomendó que Pamela aportara los óvulos y Mariana los recibiera. “Y así lo hicimos, mis óvulos creciendo en su panza. Por supuesto que fue una decisión que conversamos mucho, pero nunca tuvimos dudas sobre cómo queríamos hacerlo. Y, después, cuando nació Juana, yo pude descubrir también algo enorme: me convertí en mamá sin haber gestado, parido, ni dado la teta, y entendí que nada de eso me hacía menos mamá. Años después tuve además la posibilidad de vivir la otra experiencia gestando a Eva” (segunda hija de la pareja).

Cómo se realiza el método ROPA

El método ROPA es un tratamiento de fecundación in vitro. Para llevarlo a cabo, “una de las mujeres realiza una estimulación ovárica para obtener sus óvulos. Esos óvulos se fecundan en el laboratorio con semen de donante y, una vez obtenido el embrión, se transfiere al útero de su pareja, previamente preparado para recibirlo”, dijo Pasqualini, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMeR).

El especialista mencionó que si bien a veces la elección de esta técnica “surge simplemente del deseo de que ambas tengan una participación corporal en el proceso, en otros casos existen razones médicas que hacen conveniente que una aporte los óvulos y la otra geste”.

El método ROPA es un tratamiento de fecundación in vitro. Foto ilustración Adobe Stock.

Consultado sobre cómo se decide qué miembro de la pareja cumplirá cada rol, aseguró: “No hay una regla que diga que necesariamente una u otra deba aportar los óvulos o gestar. Es una decisión de la pareja acompañada por una evaluación médica de ambas”.

“Desde el punto de vista reproductivo, si existen diferencias importantes de edad, suele tener ventaja que aporte los óvulos la mujer más joven, siempre que tenga una adecuada reserva ovárica, porque la edad del óvulo es uno de los principales determinantes de las posibilidades de éxito. Para decidir quién llevará adelante el embarazo evaluamos fundamentalmente su salud general, antecedentes ginecológicos y obstétricos y las condiciones del útero”, agregó.

Más allá de las cuestiones que responden estrictamente a la salud, Pasqualini aclaró que “no todo es medicina: puede ocurrir que ambas estén perfectamente capacitadas para cualquiera de los dos roles. En esos casos entra en juego algo igualmente importante: qué desea cada una y cómo imaginan su maternidad”.

“ROPA tiene una característica muy particular: permite que ambas participen físicamente de la llegada de ese hijo”, dijo Pasqualini. Foto ilustración Adobe Stock.

Y asevero: “ROPA tiene una característica muy particular: permite que ambas participen físicamente de la llegada de ese hijo. Una aporta el óvulo del cual se originará el embrión y la otra lo recibe, lo gesta y lo lleva hasta el nacimiento. Para muchas parejas, ese significado compartido es justamente lo que hace especial a este método”.

Por otra parte, el médico se refirió a las estadísticas del Registro Argentino de Fertilización Asistida: “En RAFA, las parejas igualitarias femeninas representan alrededor del 3% de los tratamientos, sin observarse cambios relevantes en la distribución de los modelos de pareja entre 2021 y 2024”, momento hasta el cual hay datos relevados.

“Pudimos transformar todos esos negativos en dos positivos hermosos”

Pamela Visciarelli cuenta parte de la historia en su libro ¡Sí, dos mamás! (Bianca Ediciones), declarado de interés por la Legislatura porteña y el Congreso de la Nación. “Es otra manera de visibilizar nuestras familias desde un lugar amoroso y de permitir que muchos chicos y chicas puedan encontrarse representados en una historia”, afirmó.

Pamela, embarazada de Eva, junto a Juana y Mariana. Foto gentileza.

Al recordar ambos embarazos, reconoció: “La verdad es que vivimos el proceso muy felices. Veníamos de una experiencia difícil y, por supuesto, sabíamos que el tratamiento podía fallar y que la estimulación y la espera tenían su carga emocional, pero después de tantos negativos también nos sentíamos muy fuertes para seguir adelante. Y finalmente pudimos transformar todos esos negativos en dos positivos hermosos: primero, Mariana quedó embarazada de Juana en el primer intento y, dos años después, también en la primera transferencia, yo quedé embarazada de Eva”.

Pero, más allá de la alegría que la llegada de sus hijas les brindó, hubo algo que advirtieron como un desafío en su vida cotidiana: “No lo vivimos necesariamente desde un lugar de odio o discriminación, sino muchas veces desde el desconocimiento. La gente veía a Mariana embarazada y automáticamente entendía: ‘bueno, ella es la mamá’. Y después me miraban a mí tratando de entender qué lugar ocupaba. Y la respuesta era muy sencilla: ‘yo soy la otra mamá’”, enfatizó Visciarelli.

Por otra parte, destacó el marco legal que permitió la formación de esta familia, algo que hasta el día de hoy las emociona, aseguró: “Nuestras hijas llevan los apellidos de sus dos mamás y en sus DNI están reconocidas como hijas de mamá Pamela y mamá Mariana”.

Dos mamás: Pamela Visciarelli y Mariana Blanco junto a sus hijas, Eva y Juana. Foto: Fernanda Terpolilli.

Actualmente, tienen cuatro embriones criopreservados y el deseo de ampliar la familia. “Sin embargo, la realidad económica nos pone un freno. Y, en nuestro caso, se suma otra dimensión. Como familia y como parte de una comunidad diversa, sentimos que estamos viviendo un clima social muy hostil, en el que muchas conquistas que creíamos consolidadas vuelven a ponerse en discusión”, admitió Pamela.

Desde su perfil de Instagram, @dosmadresargentinas, muestran todo el camino recorrido a modo de servicio, porque también estuvieron del otro lado, entre la incertidumbre y los intentos fallidos: “Por eso seguimos contando nuestra historia. Queremos que alguien que hoy está dudando, tiene miedo o acaba de recibir un negativo pueda mirarnos y pensar: ‘se puede. Ellas pudieron’. Porque quizás una de las cosas más lindas que nos dejó todo este camino es que nuestro deseo de convertirnos en mamás terminó convirtiéndose también en una forma de acompañar a otras personas a cumplir el suyo”.