La democracia de Estados Unidos atraviesa uno de sus períodos de mayor deterioro en décadas. Hace unos meses, Reporteros Sin Fronteras ubicó al país en el puesto 64 (entre 180) en su Índice Mundial de Libertad de Prensa de 2026. Y ahora, un nuevo informe internacional publicado este 15 de septiembre advierte que varios de sus principales indicadores, desde la libertad de prensa hasta la independencia judicial, cayeron a sus niveles más bajos desde que comenzaron los registros hace medio siglo.

La conclusión surge de The Global State of Democracy 2026: Democracy in an Age of Conflict, elaborado por el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (International IDEA, con sede en Estocolmo). El estudio analiza información de 174 países desde 1975 y señala a Estados Unidos como uno de los casos más destacados dentro de una tendencia global de debilitamiento democrático.

El diagnóstico no aparece aislado. Freedom House redujo este año la calificación estadounidense de 84 a 81 puntos sobre 100, aunque mantiene al país dentro de la categoría de “libre”. Por separado, un análisis de Pew Research Center reunió mediciones de V-Dem, Freedom House y Economist Intelligence Unit (EIU): las tres muestran un retroceso de la democracia estadounidense durante la última década.

El nuevo reporte de International IDEA pone especial atención en la concentración de poder en el Ejecutivo durante el segundo mandato del presidente Donald Trump. Sin embargo, también aclara que parte de las tendencias que explican el retroceso estadounidense son anteriores y responden a problemas acumulados durante años.

“Durante décadas, el Estado de derecho, tanto a nivel nacional como en el orden internacional, sustentó la resiliencia de las democracias”, afirmó Kevin Casas-Zamora, secretario general de International IDEA. Según explicó, el rápido deterioro estadounidense tiene consecuencias que exceden sus fronteras y afectan también al sistema internacional.

Siete indicadores de Estados Unidos retrocedieron

International IDEA identificó siete deterioros estadísticamente significativos entre 2020 y 2025 en Estados Unidos: acceso a la Justicia, igualdad económica, efectividad del Congreso, libertad de expresión, libertad de prensa, libertad de los partidos políticos e independencia judicial.

Manifestantes partidarios de Trump ocupan los terrenos del frente oeste del Capitolio de Estados Unidos, el 6 de enero de 2021. Archivo.

Salvo el indicador referido a los partidos políticos, los otros seis terminaron en sus niveles más bajos desde que comenzó la serie de Global State of Democracy (GSoD), en 1975. Libertad de expresión registró una de las caídas más pronunciadas y, junto con acceso a la Justicia e independencia judicial, pasó de la franja de desempeño alto a la intermedia.

El informe señala que algunos problemas son anteriores al actual gobierno. Los retrocesos en libertad de prensa, partidos políticos e independencia judicial tienen raíces que se remontan al primer mandato de Trump, entre 2017 y 2021, mientras que la tendencia negativa en libertad de expresión comenzó incluso antes.

Pero los expertos de International IDEA sostiene que el proceso se aceleró durante la segunda administración de Trump por lo que describe como una expansión del poder presidencial a costa del Congreso, los tribunales y otras instituciones del propio Poder Ejecutivo.

El Congreso y los tribunales, bajo presión

Uno de los puntos centrales del informe es la capacidad de las instituciones para controlar al Ejecutivo. En el informe se sostiene que el Congreso llegó a su peor resultado histórico en el indicador de “Parlamento efectivo”, que mide, entre otros elementos, la capacidad legislativa para investigar, controlar y exigir responsabilidades al gobierno.

Freedom House llegó a conclusiones similares. En su evaluación de 2026, redujo de tres a dos puntos sobre cuatro la calificación correspondiente al funcionamiento del gobierno. Entre sus argumentos mencionó la combinación de parálisis partidaria en el Congreso y una expansión de las facultades reclamadas por el Ejecutivo.

Según esa organización, Trump emitió más de 220 órdenes ejecutivas durante 2025, una cantidad superior a la de todo su primer mandato. Varias invocaron poderes de emergencia y otras fueron cuestionadas ante tribunales por entrar en conflicto con leyes existentes o con facultades que corresponden constitucionalmente al Congreso.

Los jueces de la Corte Suprema de Estados Unidos posan para su retrato oficial grupal. Foto: REUTERS/Evelyn Hockstein

La Justicia aparece como otro frente. El reporte señala que los tribunales inferiores conservaron capacidad para frenar o demorar acciones del gobierno. Hasta junio de 2026 había 332 casos judiciales activos contra medidas de la administración y otros 24 iniciados por el gobierno contra leyes estatales o locales.

Al mismo tiempo, distintas decisiones de la Corte Suprema ampliaron el margen de actuación del Ejecutivo. También menciona el creciente uso de decisiones de emergencia del máximo tribunal para suspender fallos de instancias inferiores mientras los casos continúan su recorrido judicial.

Libertad de expresión y libertad de prensa

La preocupación alcanza además a dos derechos protegidos por la Primera Enmienda. Tanto la libertad de expresión como la libertad de prensa alcanzaron en 2025 sus puntuaciones más bajas en Estados Unidos desde 1975.

El informe menciona restricciones de acceso de periodistas a dependencias y funcionarios federales, demandas contra organizaciones periodísticas y recortes de fondos destinados a medios públicos. También analiza las presiones ejercidas sobre universidades mediante congelamientos o condicionamientos de fondos federales.

Freedom House, aunque continúa describiendo a Estados Unidos como un país con una prensa “libre y diversa” y fuertes protecciones constitucionales, también identifica un deterioro de la independencia de los medios por la combinación de presiones gubernamentales, concentración empresarial, dificultades económicas y polarización.

La organización señala además que durante 2025 aumentaron las violaciones contra la libertad de prensa registradas por el U.S. Press Freedom Tracker. Las agresiones contra periodistas llegaron a 188, frente a menos de 90 el año anterior, muchas de ellas vinculadas con la cobertura de protestas contra los operativos migratorios.

El informe menciona restricciones de acceso de periodistas a dependencias y funcionarios federales. Foto: Mandel NGAN / AFP

Pero también hay fortalezas

Freedom House todavía clasifica a Estados Unidos como un país “libre”, una distinción importante frente a diagnósticos más severos de otras organizaciones. Su puntuación para 2025 fue de 81 sobre 100: 32 de 40 puntos en derechos políticos y 49 de 60 en libertades civiles. Un año antes había obtenido 84.

La caída forma parte de una tendencia prolongada. De acuerdo con el análisis de Pew Research Center, Estados Unidos obtenía de manera constante 90 puntos o más en Freedom House hasta 2015. Desde 2016 permanece por debajo de ese nivel.

Entre 2005 y 2025, además, su puntuación cayó más que la de casi cualquier otro país que Freedom House todavía clasifica como libre. Las únicas excepciones fueron Nauru y Bulgaria.

Sin embargo, Freedom House también registra fortalezas que continúan funcionando. Las elecciones presidenciales de 2024, por ejemplo, transcurrieron en términos generales de manera ordenada, sus resultados fueron ampliamente aceptados y no hubo acusaciones sustanciales de fraude. La organización otorga la máxima puntuación a la elección del presidente y a las elecciones legislativas.

Otros índices colocan a Estados Unidos en su peor nivel en décadas

Las conclusiones de International IDEA coinciden en varios aspectos con otros índices, aunque cada organización utiliza una metodología diferente.

V-Dem, que evalúa la democracia liberal en una escala de cero a uno, otorgó a Estados Unidos 0,57 puntos en 2025, su peor resultado desde 1965. El país había mantenido una puntuación de 0,80 o superior durante años, pero cayó por debajo de ese nivel a partir de 2017.

El instituto también concluyó que las restricciones legislativas y judiciales al Poder Ejecutivo descendieron a sus niveles más bajos en más de un siglo y reclasificó a Estados Unidos de “democracia liberal” a “democracia electoral”.

El Economist Intelligence Unit ofrece otro diagnóstico. Su Democracy Index ubica al país en 7,65 puntos sobre 10, la peor calificación estadounidense desde que comenzó ese índice en 2006. Desde 2016, Estados Unidos es considerado por EIU una “democracia defectuosa”, en lugar de una “democracia plena”.

Casi siete de cada diez estadounidenses están insatisfechos

Los indicadores institucionales coinciden con una percepción crítica dentro de la propia sociedad estadounidense.

Una encuesta de Pew Research Center realizada entre el 23 y el 29 de marzo de 2026 entre 3.507 adultos encontró que el 69% está insatisfecho con la manera en que funciona la democracia en Estados Unidos, siete puntos porcentuales más que un año antes.

El caso estadounidense ocupa un lugar destacado en el reporte de International IDEA, pero forma parte de una tendencia mucho más amplia.. Foto: REUTERS/Kevin Mohatt

Las diferencias partidarias son considerables. Entre demócratas y votantes que se inclinan hacia ese partido, el 86% se declaró insatisfecho y solo el 13% satisfecho. Entre republicanos y simpatizantes republicanos, las opiniones quedaron prácticamente divididas: 51% insatisfecho y 48% satisfecho.

Otro resultado refleja el cambio en la imagen que los propios ciudadanos tienen del sistema político: el 68% considera que Estados Unidos solía ser un buen ejemplo de democracia para otros países, pero ya no lo es. Solo el 24% cree que continúa siendo un modelo, mientras que el 7% sostiene que nunca lo fue.

Un deterioro que forma parte de un problema mundial

El caso estadounidense ocupa un lugar destacado en el reporte de International IDEA, pero forma parte de una tendencia mucho más amplia. En 2025, 98 países, equivalentes al 57% de los analizados, registraron un deterioro en al menos un indicador democrático respecto de 2020. Sólo 55 países mostraron avances en algún factor.

Fue el undécimo año consecutivo en el que hubo más países con retrocesos que con mejoras. El Estado de derecho resultó la categoría de peor desempeño: 71 países, el 41% de los evaluados, quedaron dentro de la franja de bajo rendimiento. Otros 29 registraron deterioros en esa área.

La libertad de expresión retrocedió en 42 países, equivalentes al 24% del total; la libertad de prensa cayó en el 23% y el acceso a la Justicia en el 18%. Al mismo tiempo, las elecciones creíbles se deterioraron en 32 países y la efectividad de los parlamentos en 33.

El reporte conecta además ese deterioro con otro fenómeno: el crecimiento de los conflictos violentos. Datos del Uppsala Conflict Data Program incluidos en el estudio indican que 2025 registró 65 conflictos violentos, la mayor cantidad desde que comenzó su serie en 1946, además de ocho conflictos entre Estados, también un récord.