El avión volaba a más de 500 km/h cuando una maniobra de rutina terminó con el ocupante del asiento trasero fuera del F-14 o Tomcat. El piloto consiguió mantener el control, localizar al hombre en paracaídas y regresar a la base con el legendario caza prácticamente convertido en un “descapotable”.
El incidente ocurrió en 2002, cuando un F-14D Tomcat de la Marina realizaba un vuelo de entrenamiento sobre la base aeronaval de Fallon, Nevada. El protagonista fue el teniente Geoff Vickers, piloto del escuadrón VF-213 Black Lions. La historia publicada por The Aviation Geek Club muestra hasta qué punto la preparación y la sangre fría pueden marcar la diferencia.
El teniente Vickers tenía una misión bastante común que consistía en demostrar las capacidades del F-14 a un oficial que no era piloto de Tomcat y ocupaba el asiento trasero como pasajero. Durante la preparación del vuelo, explicó que realizarían varias maniobras, entre ellas una comprobación invertida del avión.
El F-14 superó los 500 km/h, la velocidad consideraba adecuada para efectuar la maniobra de vuelo invertido. Aunque Vickers evitó aplicar una fuerza negativa especialmente intensa (entre -0,3 y -0,5 G), entonces, ocurrió algo inesperado.
Volar con la cabina abierta
El piloto escuchó un fuerte estallido seguido de un rugido. La cabina se llenó de humo y el avión perdió la presurización. Durante unos segundos pensó que había sufrido una avería en el sistema de control ambiental. Pero rápidamente comprendió que el oficial que iba en el asiento trasero se había eyectado y volvió a poner el avión en posición normal de vuelo.
Un caza F-14D Tomcat, similar al del incidente, aparece en la catapulta del USS Abraham Lincoln, en 2003. Foto: Philip A. McDaniel. AFP. US NAVY.
Enseguida comunicó la emergencia a la torre de control. Además de haber perdido a su acompañante, el avión ahora volaba a más de 500 km/h con la cabina abierta. El ruido y el viento eran enormes, y Vickers temió que las comunicaciones por radio fueran prácticamente imposibles. Pero el F-14 seguía en vuelo.
Vickers consiguió mantener el control de su avión mientras la tripulación de un F/A-18 se encargaba de las tareas de búsqueda y rescate. Poco después, un helicóptero SH-60 y un UH-1N se sumaron al operativo. Encontraron al oficial que solo sufrió heridas menores en el rostro.
“Me sentí aliviado al ver el paracaídas (de mi acompañante) debajo de mí y transmití esta información a la torre de control”, relató Vickers después del incidente. Entonces, pidió que iniciaran el operativo de búsqueda y rescate. También redujo la velocidad y decidió regresar a la base.
Dijo: “Consideré la comprobación de controlabilidad y le indiqué a mi compañero de ala que revisara si había daños en los estabilizadores verticales; no encontró ninguno. Cuanto más rápido aterrizara, más rápido entraría en calor. Reduje la velocidad a la de aproximación en incrementos de 18 km/h nudos a unos 3000 pies y no tuve problemas para pilotar el avión”. El F-14 aterrizó sin mayores inconvenientes, pero como si fuera un “descapotable”.
Los aviones F-14 o Tomcat son de una gran productividad en las fuerzas armadas estadounidenses. Foto: David Baranek. AP.
El incidente ocurrió porque el oficial había colocado las manos cerca de la palanca de eyección. Durante la maniobra invertida, al separarse ligeramente del asiento, se sobresaltó y tiró accidentalmente de la palanca.
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