Muy cerca de Javier Milei explican que sus prioridades para 2027 son dos: evitar una nueva crisis cambiaria de acá a las elecciones presidenciales y que la inflación siga cayendo. Las decisiones en materia de política económica del Gobierno apuntan en esa dirección. Que lo logre es otro tema. En Argentina todo puede pasar.

Empezando por la cuestión financiera-cambiaria, que para Milei es crucial, alguien podría decir “¿para qué gobierno acaso no lo es?”. Nadie desearía lo de Mauricio Macri de 2019 cuando llegó a los comicios con el dólar remontando como un barrilete y puso el cepo después de las primarias, o Sergio Massa en 2023, candidato a presidente y ministro de Economía con una brecha cambiaria de 180% aún con controles de cambio. Y tampoco Milei mismo que recurrió a un swap de EE.UU. , antes de las legislativas de 2025.

El año próximo serán las primeras elecciones presidenciales sin cepo a las personas desde 2011. De ahí que el Presidente y su equipo económico expliquen en público y privado que acumularán más de US$ 20.000 millones de poder de fuego y tendrán los fondos necesarios aún si no recurren al mercado internacional de deuda en un contexto global incierto. Si hoy Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal de EE.UU., no sube un cuarto de punto las tasas de interés (95% de probabilidad el mercado cree que sí lo hará), la incertidumbre sobre las finanzas globales aumentará y cobrará sentido el escenario de Caputo de financiarse sin acudir a los mercados. Veremos esta tarde qué sucede.

Mientras tanto un viejo dicho sostiene que el mercado devuelve la humildad. Y es como si un baño de ello hubiesen tomado Milei y su equipo tras el torbellino financiero de 2025: un giro de la política monetaria-cambiaria, una estrategia desinflacionaria gradual y, para ello, un proyecto de Presupuesto con un objetivo de inflación más realista.

Lo primero se vio en los últimos meses: el Banco Central compró más de US$ 14.000 millones desde principios de año y las reservas netas positivas son las más altas desde 2021 (U$S 8.103 millones, según Eco Go).

Para la visión de Milei, resulta también clave comprender que la compra de dólares no signifique volcar pesos al mercado que puedan salir corriendo al dólar en cuanto la primera encuesta a favor de Axel Kicillof o Sergio Massa aparezca por ahí. Quizá por ello la política monetaria siga siendo tan restrictiva. Un informe de la consultora Quantum Finanzas, que dirige Daniel Marx, nota que en agosto los depósitos y los préstamos en pesos de los bancos siguieron cayendo en términos reales 1,8% y 5% respectivamente. Al mismo tiempo, el trabajo cuenta que los depósitos en dólares subieron 25,5% el último año y los préstamos 43,8%.

La economía se dolarizó más durante este tiempo. Cada vez funciona más como un sistema bimonetario. Sumado a esto, desde las elecciones de octubre la formación de activos externos de las personas acumula US$ 19.000 millones, también según Eco Go y casi US$ 46.000 millones desde la salida del cepo.

El economista uruguayo y asesor de Luis Caputo, Ernesto Talvi, escribió hace tiempo un trabajo donde sostenía que el caso argentino se asemejaba al de Uruguay a comienzos de los 90. Caputo dio con ese documento y se lo mostró a su número dos, José Luis Daza. El viceministro le contó que lo conocía a Talvi, de cuando habían sido compañeros de colegio en Uruguay (The British School) y así Talvi se acercó al equipo económico. Hoy es asesor, pero lo más relevante es que Milei dejó de hablar de que la inflación daría cero en agosto o en algún mes futuro. Pero también es, por ahora, no se ha recurrido a ningún control de precios o prohibición de exportaciones para desinflar. Salvo, eso sí, algún atraso cambiario que en 2027 algo habría.

La experiencia muestra que el desafío de bajar la inflación de niveles de 30% a 20% sin atrasar el dólar y sin subir la tasa de interés, hundiendo la actividad, lleva años. Los estudios muestran que puede tardar entre 7 y 10 años como ocurrió en Uruguay, Chile, Perú o Colombia.

Siempre hace falta un ancla para desinflar y en el plan de estabilización de Milei está claro que la fiscal fue la principal pero que con ella no alcanza para dar el siguiente paso. Semanas atrás el ex ministro de Economía Nicolás Dujovne le contó a Clarín que quizás haría falta anunciar un objetivo de inflación. No confundir con metas de inflación que fue lo que hizo Macri en enero de 2016. “No es el momento de metas de inflación, pero sí un objetivo de inflación creíble, ayudaría decirle a la sociedad a qué tasa iríamos”, dijo Dujovne.

En ese sentido el proyecto de Presupuesto 2027 (inflación de 18% para diciembre del año próximo) podría ser una oportunidad ya que el Gobierno decidió no insistir con el 10% del año pasado. Aquello no resultó creíble como tampoco lo habían sido las metas de inflación de 2016 y mucho peor la decisión de Alberto Fernández de no implementar un plan de estabilización.

¿Funcionará? Ese es otro precio. Ricardo Arriazu analiza que hoy los impulsos de la demanda agregada son positivos (precios internacionales, cosecha, los argentinos atesoran menos dólares que en 2025) pero que el motor crediticio se apagó (al menos en pesos).

Según el Presupuesto la inflación promedio mensual en 2027 daría 1,5%. Se trata de una proyección en línea con lo que hoy espera el mercado hoy: de acuerdo al relevamiento de expectativas del mercado del Banco Central, la inflación en los próximos doce meses será 21%.

“El 18% es razonable si se sostienen las premisas de estabilidad financiera”, dice Ricardo Delgado, economista y director de Analytica. “Es la paciencia estratégica de la que habla Talvi”.