En 2009, las autoridades de Minnesota tomaron una decisión polémica: utilizaron una sustancia venenosa para eliminar la carpa común del lago Pickerel, ubicado cerca de St. Louis y comunicado con el río Mississippi. En aguas poco profundas, el pez remueve los sedimentos y libera fósforo, elemento que favorece el crecimiento de las algas. Entonces, el agua se torna turbia, lo que afecta el desarrollo de plantas acuáticas.
En el Parque Regional de Lilydale, el Pickerel es un lago poco profundo que ha sufrido problemas por exceso de nutrientes. El predominio de la carpa común (Cyprinus carpio) se consideraba un factor destacado porque, según los biólogos, impulsaba y mantenía las condiciones eutróficas.
Sin embargo, los peces perjudicaban el ecosistema. Por eso, los investigadores decidieron aplicar rotenona, un compuesto empleado para eliminar poblaciones de peces en determinados proyectos de manejo de ecosistemas acuáticos. Ocho meses después, ya había resultados.
¿Qué ocurrió tras aplicar el veneno?
“Todas las variables de calidad del agua mejoraron tras la eliminación de la carpa, con valores medios de clorofila, fósforo total y turbidez que disminuyeron entre un 80% y un 93%, y una transparencia que aumentó casi un 600% al comparar los promedios de los años previos y posteriores al tratamiento”, explica el estudio publicado en la revista Inland Waters.
Agrega que también aumentó de manera significativa “el almacenamiento de fósforo en los sedimentos, con un incremento de las formas lábiles (liberables) en los primeros diez centímetros”. El fósforo también disminuyó en el agua y esto fue una prueba de que “las carpas fueron un factor clave en el transporte de fósforo desde los sedimentos a la superficie del lago”.
El lago se encuentra en el Lilydale Regional Park, cerca de St. Louis. Foto: St. Paul Parks and Recreation.
La conclusión del estudio afirma que “la eliminación de la carpa produjo una mejora drástica en el estado ecológico del lago: todas las variables relacionadas con la calidad del agua mejoraron, la cobertura de macrófitas y la estructura de la comunidad de peces también mejoró, gracias en parte a los esfuerzos de repoblación”. Añade que “el restablecimiento de las macrófitas probablemente tuvo un efecto indirecto en la sedimentación y la retención de fósforo en el sedimento”.
La población de peces también sufrió un gran cambio. En 2013, en lugar de carpas, los investigadores detectaron la presencia de lucio del norte, perca amarilla y bagre negro como las especies más abundantes. La población de bagre negro aparentemente se recuperó sin necesidad de repoblación, lo que sugiere que algunos ejemplares pudieron haber sobrevivido al tratamiento con rotenona.
Para los biólogos, según expresan en el estudio, la recuperación del lago Pickerel demuestra cómo la modificación de una parte de un ecosistema puede generar cambios más amplios. Los hallazgos sugieren que en lagos dominados por peces invasores que extraen sus alimentos del fondo, controlar su población junto con la gestión de nutrientes puede ser importante para restaurar la salud ecológica.
Las carpas fueron reemplazadas por otras especies y el lago sigue siendo un buen lugar para la pesca deportiva. Foto: St. Paul Parks and Recreation.
En la actualidad, el Pickerel es un buen lugar para la pesca deportiva desde la orilla y embarcaciones sin motor, aunque la primera modalidad es la mejor opción. Esto se debe a que la vegetación acuática puede volverse bastante densa durante el verano.
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