Erich Fromm, destacado psicoanalista y filósofo alemán, publicó en el año 1955 un novedoso libro que rápidamente se convirtió en best seller. Se titulaba El Arte de Amar.

La obra no buscaba establecer reglas ni dar una fórmula sobre lo que había que hacer para lograr tener éxito en el amor. Su autor proponía algo más profundo: entender el amor como un arte que requiere aprendizaje, práctica y dedicación.

A más de 76 años de su publicación, El Arte de Amar continua vigente con sus definiciones y reflexiones acerca de que como amamos los humanos.

"Muchos piensan que dar sin recibir nada a cambio es una estafa"

Fromm afirmaba que el amor era una actividad, no un afecto pasivo. Un "estar continuado" y no un "súbito arranque".

Fromm nació el 23 de marzo de 1900, en Alemania. Foto: Archivo

Por ello, sostenía que amar consistía fundamentalmente en dar, no recibir. "Dar produce más felicidad que recibir, no porque sea una privación, sino porque en el acto de dar está la expresión de mi vitalidad".

El psicoanalista explicaba que, en la sociedad capitalista, muchos creen erróneamente que dar significa "renunciar a algo" o "sacrificarse".

"El carácter mercantil está dispuesto a dar, pero solo a cambio de recibir. Para él, dar sin recibir nada significa una estafa", apuntaba.

La gente cuya orientación fundamental no es productiva, vive el dar como un empobrecimiento, por lo que se niegan generalmente a hacerlo.

Para Fromm, este tipo de personas no llegan a entender que, en el acto de dar, reside la fuerza de su vitalidad, su poder y riqueza.

El Arte de Amar fue best seller. Foto: ArchivoClarín

Otros ven el acto de dar como un sacrificio: "Creen que la virtud de dar está en el mismo acto de aceptación del sacrificio. Para ellos, la norma de que es mejor dar que recibir significa que es mejor sufrir una privación que experimentar una alegría".

"No es rico quien tiene mucho, sino quien da mucho"

Sin embargo, el filósofo entendía que, para las personas con carácter productivo, dar poseía un significado totalmente distinto. Constituía la más alta expresión de potencia.

"Tal experiencia de vitalidad y potencia exaltadas me llena de dicha. Me experimento a mí mismo como desbordante, pródigo, vivo, y, por tanto, dichoso", aseguró.

Un ejemplo claro sobre la riqueza del dar sugería que estaba en las esferas de las cosas materiales.

Fromm creía que saber amar era una facultad. Foto: Arturo Espinosa CC BY-SA 2.0

"No es rico quien tiene mucho, sino quien da mucho", reflexiona y argumenta que, el avaro que se preocupa angustiosamente por la posible pérdida de algo es, desde el punto de vista psicológico, un hombre indigente, empobrecido, por mucho que posea.

¿Amar o ser amados?

Otro problema que plantea en su obra es que muchos piensan que el problema fundamental del amor consiste en ser amado y no en amar

Además, creen que no tienen nada que aprender del amor, que todos sabemos amar, solo debemos esperar a la persona correcta.

"La gente cree que amar es sencillo y que lo difícil es encontrar un objeto apropiado para amar. Es la suposición de que el problema del amor es el de un objeto y no el de una facultad", señalaba.

Fromm sostenía que ese pensamiento era fruto de muchas causas arraigadas al desarrollo de la sociedad moderna, actitud que llevaba al fracaso de muchas relaciones.

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