El estanque reflectante del Monumento a Lincoln, en Washington DC, está cambiando de color: el presidente Donald Trump decidió pintar de azul el fondo que, durante mucho tiempo, ha sido gris. Pero el proyecto es el centro de polémicas y, ahora, de un problema por la adjudicación de un contrato por 1,7 millones sin licitación.

La construcción del emblemático estanque concluyó en 1923. Desde entonces, tiene 2.030 pies de largo y 167 pies de ancho, con una profundidad de unos 76 centímetros en el centro. El agua refleja los monumentos a Lincoln y George Washington.

El origen del estanque son las reformas urbanas trazadas por el Plan McMillan, que reinventó el National Mall como un grandioso paisaje neoclásico. El arquitecto Henry Bacon, conocido por diseñar el Monumento a Lincoln, concibió un estanque largo y estrecho al pie del monumento.

En abril de 2026, según destaca el sitio del Hotel Washington, los obreros comenzaron a vaciar el estanque para realizar una limpieza profunda. Según anunció el propio Donald Trump, para el 4 de julio, lucirá un nuevo revestimiento de grado industrial descrito como “el azul de la bandera americana”.

¿Cuál es la denuncia?

El New York Times informa que “una empresa vinculada a un partidario de larga data del presidente Trump recibió un contrato sin licitación para instalar un sistema de purificación de agua en el estanque reflectante del monumento a Lincoln por 1,7 millones de dólares”.

Así quedaría el estanque del Monumento a Lincoln según el proyecto de Donald Trump. Foto: Truthsocial.com.

La aparición de floraciones de aguas que volvieron a teñir el agua del estanque de un verde intenso, en lugar del azul de la bandera que deseaba Trump, dejó a los trabajos de Greenwater Services, una empresa de Brookfield (Ohio), bajo la lupa.

El diario cita los registros federales de contratación según los cuales el propietario de la empresa es John J. Cafaro, un donante de Trump y vecino de Mar-a-Lago, el club que el presidente tiene en Florida.

Desde hace tiempo, Cafaro ha sido un donante del Partido Republicano y partidario confeso de Trump. Hace más de una década estuvo envuelto en un escándalo de donaciones a su propia hija, Capri Cafaro, quien fue senadora estatal del Partido Demócrata en Ohio entre 2007 y 2016.

La empresa que recibió el contrato, por 1,7 millones de dólares, es Green Water Solutions, a nombre de John J. Cafaro. Según datos oficiales, Cafaro ha realizado donaciones a varios candidatos republicanos y causas conservadoras.

“Cafaro ha donado generosamente a la campaña de Trump, llegando a donar 250.000 al comité de recaudación de fondos Trump Victory en 2020. Los registros de la Comisión Federal Electoral (FEC) muestran que también realizó donaciones a candidatos demócratas en diversas ocasiones”, explica CBS News.

En 2010, se declaró culpable de infracciones a las leyes de financiación de campañas electorales porque había realizado donaciones a la campaña de Capri Cafaro. Casi una década antes, añade la información, se había declarado culpable de conspirar para sobornar al representante demócrata James Traficant.

La empresa de John J. Cafaro, aquí en 2002, recibió este contrato sin licitación. Es donante en las campañas de Donald Trump. Imagen: The New York Times.

Katie Martin, vocera del Departamento del Interior, afirmó que eligieron a la empresa de Cafaro porque contaba con la experiencia, la mano de obra y los materiales necesarios para terminar el trabajo a tiempo. Aseguró que la Casa Blanca no participó de la elección de la empresa y que el Departamento no tenía constancia de la afiliación política de Cafaro cuando adjudicó el contrato.

Antes, la Fundación del Paisaje Cultural le solicitó a un juez federal que detuviera los trabajos de pintura porque sostiene que viola las leyes federales que exigen que el Departamento del Interior completar un proceso de consulta que incluya notificar al público sobre los planes y obtener la opinión de otras agencias federales antes de comenzar el trabajo.