El dramaturgo y poeta Bertolt Brecht nos revela en sus “Escritos políticos” una inquietud persistente a lo largo de su vida: la guerra, las condiciones bárbaras y los preparativos bélicos que la impulsan y los horrores y desgarramientos humanos que produce.

Por ejemplo, advierte como preámbulo de esa tragedia: “Cuando los crímenes se acumulan, se tornan invisibles. Cuando los padecimientos se tornan insoportables, ya no se oyen los gritos…Cuando el crimen viene tal como la lluvia, ya nadie grita para que se detenga”. E insiste, “la guerra no necesita causas reales para estallar” y reclama: “Difamemos a todos los gobiernos que no difaman la guerra.” Y remarca: “La guerra solo puede ser evitada si ambos eventuales adversarios la rechazan”.

Ante el Congreso de los Pueblos por la Paz de 1952 anota: “La memoria de la humanidad en cuanto a los padecimientos tolerados es asombrosamente corta. Su capacidad de imaginación para los padecimientos futuros es casi menor aún.” Finalmente, en 1956 nos interpela en la Carta Abierta al Bundestag: “¿Queréis dar realmente el primer paso, el primer paso hacia la guerra? Entonces todos daremos el último paso, el paso hacia la nada.”

Con este telón de fondo, es clave reflexionar sobre un conjunto de datos, hechos y tendencias que nos ayudan a comprender la presente coyuntura internacional. Ello nos lleva a retomar la cuestión de la pugnacidad en el mundo. Veamos.

Empecemos por el ámbito nuclear. Hoy, se supone que nueve países poseen 12.187 ojivas nucleares: Rusia, 5.420; Estados Unidos, 5.042; China, 620; Francia, 370; Reino Unido, 225; India, 190; Pakistán, 170; Israel, 90; y Corea del Norte; 60. La unidad de energía liberada por un explosivo es el kilotón. Las bombas lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki tuvieron, respectivamente, una potencia estimada de 15 y 22 kilotones. Según el Nuclear Weapons Ban Monitor, el arsenal nuclear actual equivale aproximadamente a 140.000 bombas como la lanzada en Hiroshima.

En este contexto, es bueno recordar que cinco acuerdos centrales en materia nuclear entre Estados Unidos-Unión Soviética/Rusia ya no están vigentes en el siglo XXI: el Tratado sobre Misiles Antibalísticos de 1972 (inactivo desde 2002), el Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio de 1987 (inactivo desde 2019) el Tratado START I de 1991 (inactivo desde 2009), el Tratado de Reducción de Armas Ofensivas Estratégicas de 2002 (inactivo desde 2012) y el Tratado New START de 2010 (inactivo desde 2026).

Después de los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán de este año se incrementó lo que desde hace un tiempo preocupa a gobiernos, ciudadanos e instituciones internacionales: los incentivos adicionales a la proliferación en Medio Oriente y el vecindario cercano, la erosión del ambiente estratégico en el Sudeste de Asia, un eventual nuevo escalamiento militar entre India y Pakistán, el paulatino rearme europeo (incluido Alemania), y la incertidumbre respecto al paraguas nuclear disuasivo de Washington en cuanto a la OTAN, así como la potencialidad de otra acción de Moscú contra un país occidental.

Hay que recordar que Rusia amenazó a Ucrania con el uso de armas nucleares tácticas y tomar nota de que en la estrategia nuclear de Estados Unidos que se está terminando de elaborar, se le asignará un mayor énfasis al armamento nuclear táctico.

De acuerdo con el Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), el gasto militar mundial ha ido batiendo récord, año tras año, en la última década; llegando en 2025 US$ 2.887 billones de dólares. Para el SIPRI, el volumen de venta de armamentos en 2021-2025 fue 9.2% más alto que en 2016-2020 y las ganancias de la industria armamentista llegaron a US$ 679.000 millones de dólares.

El 42% de las exportaciones son hechas por compañías de Estados Unidos. Asimismo, la OTAN aprobó aumentar el gasto en defensa de 2% al 5% a partir de 2035. Paralelamente, el gasto en defensa de Estados Unidos en 2026 alcanzó el récord de US$ 1 billón de dólares, al tiempo que la administración Trump solicitó un presupuesto de US$ 1.5 billones de dólares para 2027. A su turno, el gasto en defensa de China se duplicó entre 2016 y 2026, mientras que Rusia incrementó por más de tres veces su gasto en defensa entre 2021 y 2026.

Según el Uppsala Conflict Data Program existen hoy 65 conflictos con la participación de un Estado en uno o ambos lados de una confrontación. Esta cantidad representa un récord desde que comenzaron esas mediciones en 1975. De acuerdo con el Peace Research Institute Oslo, solo en 2025 hubo unos 250.000 muertos en eventos armados, al tiempo que en ese año los desplazados y refugiados por conflictos superaron los 68 millones y 41 millones, respectivamente. El Conflict Index de 2026 de Armed Conflict Location & Event Data destaca que entre los diez países con más violencia extrema hay cuatro de América Latina: México, Ecuador, Brasil y Haití.

En breve, no asistimos a un mundo incierto, sino a uno realmente peligroso. No se trata de la existencia de un escenario desordenado: siempre han existido momentos y situaciones turbulentos. Vivimos en un mundo en el que el llamado orden liberal internacional se va disipando hasta volverse irreconocible e irrecuperable. Por eso quizás, es bueno retomar a Brecht cuando nos interpela diciendo: “Los horrores a escala mundial de los cuarentas parecen olvidados. La lluvia de ayer no nos moja”.