El escritor checo Franz Kafka es considerado uno de los autores más influyentes del siglo XX. A lo largo de su vida, escribió sobre la soledad, la incertidumbre, la angustia existencial, la alienación y la culpa, entre otros temas.

Además de escribir novelas y relatos breves, en sus Diarios dejó plasmadas muchas de sus preocupaciones y pensamientos más íntimos. Fue en esas páginas donde reflexionó sobre la desesperación y sobre lo que ocurre cuando una persona siente que ya no tiene fuerzas para seguir.

Una de esas anotaciones la escribió el 21 de julio de 1913, en un período marcado por sus dudas personales y por la relación que tenía con la también escritora Felice Bauer.

Franz Kafka, escritor, sobre los momentos en los que todo parece perdido

No te desesperes, ni siquiera por no desesperarte. Cuando todo parezca haber terminado, surgirán nuevas fuerzas; eso significa que estás vivo. Si no es así, entonces todo aquí ha terminado, definitivamente”, escribió Kafka en su diario.

Con esa frase, el escritor planteaba que incluso cuando una persona siente que llegó al límite puede aparecer algo que le permita continuar.

Esas nuevas fuerzas no necesariamente hacen que el problema desaparezca, pero sí muestran que todavía queda una posibilidad, incluso cuando todo parece estar terminado.

La reflexión también puede entenderse más allá de las circunstancias personales de Kafka. Habla de esos momentos en los que una persona atraviesa una situación difícil, siente que no encuentra una salida y, aun así, consigue reunir fuerzas para seguir adelante.

Franz Kafka, escritor checo. Foto: EFE.

Para el escritor, esa capacidad de continuar es, en sí misma, una señal de que la vida sigue.

Kafka conocía bien esa sensación de incertidumbre. Había conocido a Felice Bauer en 1912 y durante los cinco años siguientes mantuvieron una relación principalmente a través de cartas.

Llegaron a comprometerse en dos ocasiones y rompieron ambos compromisos. Entre 1912 y 1917, Kafka le escribió más de 500 cartas, que años después fueron reunidas en el libro Cartas a Felice.

En esos escritos aparece una de las grandes tensiones de su vida. Kafka quería a Felice y pensaba en casarse, pero al mismo tiempo le asustaba que una vida en pareja afectara su trabajo como escritor.

Sin embargo, aunque la reflexión está ligada a ese momento de incertidumbre que atravesaba Kafka, también puede entenderse de una manera más general.

Incluso cuando una persona siente que ya no puede más, que una situación no tiene salida o que ya se dio por vencida, pueden aparecer nuevas fuerzas para seguir adelante. Y mientras esas fuerzas estén ahí, todavía queda algo por hacer.