Emigrar a Estados Unidos significó para Constanza “Coni” Álamos comenzar una nueva etapa laboral y buscar distintas formas de generar ingresos. A los 23 años, la joven comenzó a mostrar en sus redes sociales cómo era su vida en el país y cómo había logrado combinar un empleo presencial con un negocio digital.

Una de las jornadas que más llamó la atención fue aquella en la que consiguió reunir US$961,34 en un solo día. El dinero no llegó de un único trabajo: una parte correspondió a su empleo como mesera y otra a las ganancias que obtuvo con su emprendimiento online.

La experiencia terminó llevándola a replantearse cuánto tiempo quería seguir dedicando a un trabajo presencial cuando su actividad digital comenzaba a ofrecerle una rentabilidad considerablemente mayor.

Cuánto ganó en un día

La jornada de Álamos comenzaba de madrugada. La joven se dirigía al restaurante donde trabajaba como mesera y cumplía allí con su turno. Al finalizar, recibió US$151 por esa jornada laboral.

Pero ese no era el único ingreso que tendría durante el día. Después de terminar su turno, continuaba trabajando en su negocio digital, vinculado a las ventas online y al modelo de print on demand, una modalidad en la que los productos se fabrican a partir de los pedidos realizados por los clientes.

Según contó, ese día consiguió facturar más de US$2000 a través de su actividad digital. Sin embargo, facturación y ganancia no eran lo mismo: después de descontar los costos correspondientes, su beneficio fue de US$810,34.

Al sumar ambas cifras, llegó a los US$961,34 en una sola jornada. El resultado fue particularmente significativo para ella porque le permitió comparar directamente los ingresos que obtenía por un turno presencial con los que podía generar mediante su actividad desde internet.

Por qué decidió dejar de trabajar como mesera

La diferencia terminó provocando una pregunta que también apareció entre sus seguidores: si su negocio digital le dejaba más dinero, ¿por qué continuar dedicando horas a trabajar en un restaurante?

Uno de ellos se lo planteó directamente en redes sociales: “No veo por qué perder tiempo de mesera si ganas tanto en la tienda”. La respuesta de Álamos fue contundente: “¡Concuerdo! Por eso renuncié”.

En una jornada consiguió US$151 por su turno en un restaurante y otros US$810,34 de ganancias con su emprendimiento. (Foto: Instagram/Coni Alamos)

La decisión no estuvo relacionada únicamente con el dinero. También tuvo que ver con la cantidad de tiempo que debía dedicar a cada actividad. Mientras el trabajo de mesera implicaba cumplir un horario determinado y trasladarse físicamente hasta el restaurante, su negocio digital podía desarrollarse de manera remota.

Para una persona que había emigrado y buscaba construir una nueva vida en Estados Unidos, esa diferencia podía tener un peso importante.

Un negocio digital que creció

La experiencia de aquella jornada no fue un hecho aislado dentro de la trayectoria que Álamos cuenta en sus redes. La joven asegura que sus emprendimientos digitales alcanzaron más de US$150.000 en ventas acumuladas, una cifra que terminó reforzando su decisión de abandonar el empleo presencial y concentrarse en sus actividades online.

Desde entonces, sus redes sociales también se convirtieron en una parte de su trabajo. Allí comparte contenido relacionado con los negocios digitales, el estilo de vida y las estrategias que, según su propia experiencia, utilizó para desarrollar sus fuentes de ingresos.

Su historia muestra una de las alternativas que algunos jóvenes que emigran buscan explorar después de instalarse en otro país: comenzar con un empleo tradicional para obtener ingresos y, paralelamente, desarrollar una actividad que pueda realizarse de manera remota.