No es habitual con 17 años estar interesado en la ciencia y la contaminación ambiental, aunque existen excepciones, como Moroti Adegboyega. El estudiante transformó su fascinación por un líquido negro magnético en un robot diseñado para combatir la contaminación por plásticos.

Ecoferroquatics, su invento, se centra en las amenazas que afectan las vías fluviales con inteligencia artificial y robótica con un líquido magnético desarrollado no solo para detectar el plástico en el agua, sino que también para no perjudicar la vida acuática.

La idea de este joven canadiense se origina a partir de su interés por los ferrofluidos, que potenció hasta convertirlo en un prototipo funcional luego de aprender por cuenta propia sobre química, ciencias de los materiales y robótica.

Cómo funciona el robot que detecta y elimina los plásticos

Ecoferroquatics demuestra que nuevas combinaciones científicas y tecnológicas pueden abrir nuevas ventanas en lo que respecta a la limpieza ambiental.

La integración de materiales magnéticos con la detección automatizada y movimiento robótico en el proyecto de Adegboyega busca generar una recolección de plásticos más precisa.

Ecoferroquatics fue creado para evitar que los sistemas tradicionales dañen vegetación o seres vivos.

El ferrofluído, un líquido negro y espeso que se magnetiza fuertemente al acercarle un imán, adoptando formas puntiagudas, se encarga de entrar en contacto con el residuo y adherirse a su superficie para que los imanes pueden luego extender el material contaminado del agua.

Este líquido negro fue elaborado por el estudiante con tres componentes para lograr que el líquido sea magnético:

  • Aceite vegetal, que sirve como base líquida que atrapa el plástico por la interacción hidrofóbica

  • Nanopartículas de magnetita, magnéticas que al mezclarse con el anterior hacen que respondan a los imanes

  • Ácido oleico que recubre cada nanopartícula, actuando como un escudo que evita que se aglomeren.

El objetivo del proyecto es evitar la contaminación y proteger flora y fauna

El método apunta directamente a las partículas de contaminación pequeñas, las más difíciles de capturar. Según un comunicado de Xylem las pruebas demostraron que el sistema podía recolectar partículas de microplástico con mayor eficacia.

Ahora, Moroti planea elevar su proyecto con un enfoque potencialmente escalable para vías fluviales contaminadas donde los métodos usuales suelen volverse inútiles.

Retirar el plástico de una superficie de agua es notablemente más complejo que juntar basura de la costa de la playa y las redes o sistemas físicos retiran los residuos pero a la vez pueden llevar vegetación o incluso animales que habiten allí.

Aquí sentó Moroti las bases de sus proyectos para evitar que esto suceda.

Ecoferroquatics demuestra que nuevas combinaciones científicas y tecnológicas pueden abrir nuevas ventanas en lo que respecta a la limpieza ambiental.

El proyecto intenta reducir esa captura indiscriminada con dos barreras: el sistema reconoce el residuo antes de acercarse y además que el ferrofluído está diseñado para mostrar afinidad solo con superficies plásticas.

Su invento se vuelve más útil en lugares sensibles en ecología donde los grandes equipos de limpieza pueden volverse un problema.

Un invento que le permitió ganar muchos premios

Este estudiante de St John's obtuvo reconocimientos internacionales: ganó el Canadian Stockholm Junior Water Prize 2026 que lo habilitó a participar de la instancia internacional donde obtuvo el Stockholm Junior Water Prize 2026, el máximo galardón mundial para jóvenes investigadores del agua-

El proyecto científico que comenzó en la escuela se convirtió en un ambicioso proyecto de limpieza del agua.

Su logro coloca el foco sobre los jóvenes, es que encuentran soluciones prácticas a problemáticas que quizás llevan años de investigación y Moroti expresó en repetidas veces el deseo de perfeccionar la tecnología para implementarla en vías fluviales reales y que no quede solo en un prototipo.