La soja terminó la jornada del viernes de la semana pasada con una fuerte caída en Chicago y marcó una reversión bajista luego de haber alcanzado el día anterior nuevos máximos de contrato. El contrato noviembre perdió el impulso y cerró por debajo del mínimo de la rueda previa, una señal técnica que dejó al mercado bajo presión.

El USDA estimó un rendimiento nacional de EE. UU. En 35,5 qq/ha, por encima de los 35,2 qq/ha esperados por el mercado y ligeramente superior a los 35,4 qq/ha proyectados en agosto. Con un área cosechada también mayor, la producción estadounidense fue proyectada en 123,4 millones de toneladas, frente a los 122,2 millones de toneladas previstos por los analistas.

Los stocks finales de la campaña nueva de EE. UU. fueron ubicados en 8,44 millones de toneladas, por encima de los 7,92 millones de toneladas esperados, aunque por debajo de los 8,71 millones de toneladas del informe anterior. En otras palabras, el balance estadounidense mostró algunos ajustes, pero no aportó el impulso adicional que necesitaba una soja que ya cotizaba cerca de los US$13 por bushel.

Los fondos y China pasan al centro de la escena

La reacción también estuvo condicionada por el posicionamiento de los fondos. Los fondos llegaron al informe con una exposición compradora récord en el conjunto de los granos, por encima del millón de contratos netos según el último reporte de posiciones. En soja, la salida de posiciones contribuyó a profundizar la baja.

La demanda tampoco ofreció una señal suficientemente contundente para revertir el escenario. Las ventas estadounidenses de soja alcanzaron 2,637 millones de toneladas, un volumen superior a las expectativas, pero para cumplir con la proyección exportadora del USDA todavía sería necesario mantener un ritmo elevado de negocios durante las próximas semanas.

Las perspectivas para la demanda de harina de soja en China también son relativamente firmes. Los procesadores chinos esperan que el consumo de harina se mantenga estable durante el primer semestre de 2027, ya que la menor cantidad de nuevas cerdas no reduciría el consumo de alimento en más de 1% o 2% hasta junio.

China, uno de los principales factores para la soja estadounidense, permaneció prácticamente al margen antes del informe. El mercado vuelve ahora a mirar cualquier señal de compras y, especialmente, las expectativas de la reunión entre Trump y Xi Jinping prevista para el 24 de septiembre.

China eleva su demanda de soja y recorta las compras de maíz

China elevó en 4,7 millones de toneladas su estimación de importaciones de soja para la campaña 2025/26, hasta 108 millones de toneladas, debido a una demanda mayor a la prevista y a una mejora en los márgenes de procesamiento.

En maíz, en cambio, el Gobierno redujo su proyección de importaciones a 5 millones de toneladas, en un contexto de buenas condiciones productivas durante agosto y perspectivas favorables para el desarrollo y maduración del cultivo en septiembre.

Argentina acelera el maíz mientras suben los costos logísticos

Argentina atraviesa un momento destacado en el mercado mundial de maíz, con una cosecha que se ubicaría cerca del récord de 71 millones de toneladas. Los embarques de agosto y septiembre alcanzarían unos 10 millones de toneladas, más de tres veces el volumen del mismo período del año pasado, reforzando la posición argentina frente a Brasil y Estados Unidos y consolidando al país como uno de los principales proveedores del cereal.

Al mismo tiempo, la energía y la logística ganan protagonismo. El Brent superó los US$102 por barril la semana pasada y el precio y la disponibilidad del bunker utilizado por los buques se convierten en variables relevantes para el costo de transportar granos. Con el Baltic Dry Index en niveles elevados, una continuidad de estos valores podría incrementar los fletes y modificar la competitividad relativa entre los distintos orígenes exportadores. El mercado queda así atento a una combinación de factores: nuevas compras de China, definiciones comerciales, la situación de las oleaginosas en Ucrania y la evolución de los costos de transporte.

El clima sudamericano puede definir el próximo movimiento

Con el balance del USDA ya incorporado a los precios, el mercado comienza a trasladar nuevamente la atención hacia la campaña 2026/27. En Estados Unidos, los pronósticos muestran lluvias sobre distintas regiones productoras, mientras que Sudamérica empieza a ganar protagonismo a medida que se acerca la siembra.

Brasil recibió algunas precipitaciones durante la última semana en zonas productoras, aunque los pronósticos vuelven a mostrar condiciones más secas. Por eso, el clima sudamericano aparece como uno de los principales factores capaces de generar una nueva oportunidad alcista para la soja.

En Argentina, la superficie destinada a soja podría crecer 1,2% hasta 17 millones de hectáreas en la campaña 2026/27. El desplazamiento desde el maíz en algunas zonas del norte, los mejores márgenes relativos y la reducción de derechos de exportación favorecen la oleaginosa. Sin embargo, la evolución de las lluvias asociadas a El Niño continuará siendo determinante para el potencial productivo.

El mercado dejó así una señal clara: a estos niveles de precios, un dato simplemente correcto no alcanza para sostener una suba. La soja necesita ahora una nueva noticia que modifique las expectativas, ya sea desde la demanda china, la política comercial o el clima de Sudamérica. Mientras tanto, los fondos parecen más dispuestos a comprar las bajas que a perseguir el mercado en los máximos.

Si los precios vuelven a cerrar en negativo, la señal técnica bajista podría ganar mayor relevancia y profundizar la corrección de precios.

Los fondos siguen muy comprados y la macro será clave para los granos esta semana

La semana comienza con los fondos todavía muy comprados en maíz, soja y harina de soja, aunque redujeron parte de sus posiciones. El último USDA dejó una señal neutral para el maíz y más negativa para la soja, mientras que la estacionalidad tampoco favorece a la oleaginosa. En paralelo, el dólar, el petróleo y los mercados bursátiles vuelven a tener un papel importante, con especial atención a la decisión de la Reserva Federal y al escenario de tasas.

De cara a los próximos días, el mercado estará atento a la evolución de la macroeconomía y a cualquier modificación en las posiciones de los fondos. También comenzará a ganar protagonismo la reunión prevista entre Trump y Xi el 24 de septiembre y, posteriormente, el informe de stocks del USDA del 30 de septiembre. La semana se presenta con un mercado agrícola sensible a las señales financieras: la soja enfrenta mayores riesgos de presión, mientras que el maíz mantiene un escenario más equilibrado. La demanda, el dólar y el posicionamiento de los fondos serán las principales variables para seguir.