En Centroamérica, un primate que afrontaba una situación de salud muy adversa logró sobreponerse. Para una organización que fue clave en la recuperación del animal, se trató de una historia de resiliencia.

Una mona víctima de una descarga eléctrica que perdió una extremidad y sufrió diversos problemas de salud volvió a vivir en la naturaleza en Costa Rica este año, tras un proceso de rehabilitación.

El 11 de septiembre, la organización costarricense sin fines de lucro Rescate Wildlife Rescue Center, comprometida con la preservación de la fauna silvestre nativa, rememoró en las redes sociales el caso de una hembra de mono aullador de manto (Alouatta palliata) ―especie también conocida como mono congo o saraguato de manto, entre otras denominaciones― que estuvo bajo su cuidado durante más de dos meses.

La historia del primate rescatado

A mediados de junio, la mona, bautizada como Carmen, sufrió un accidente: recibió una descarga eléctrica ―posiblemente al entrar en contacto con un cable― mientras estaba en Playa Carmen, una localidad costera de Costa Rica ubicada en la provincia de Puntarenas, frente al océano Pacífico.

A pesar del peligroso incidente, Carmen sobrevivió. Fue rescatada y enviada al hospital de fauna silvestre de Rescate Wildlife Rescue Center, situado a pocos kilómetros de San José, la capital costarricense.

Fue internada en el hospital de Rescate Wildlife Rescue Center. Foto: captura de video/Rescate Wildlife Rescue Centre.

"Gracias a @somoscongos, SINAC (nota del redactor: Sistema Nacional de Áreas de Conservación) y @costaricagreenairways llegó a nuestra clínica donde inició su proceso de rehabilitación", anunció públicamente la organización, dedicada a rescatar, rehabilitar y liberar animales silvestres.

Cuando la mona arribó al hospital, los especialistas detectaron que presentaba signos de deshidratación, se encontraba en estado de shock y, además, tenía una de sus manos muy hinchada. "Se le hizo un tratamiento y la dejamos en observación", explicó la veterinaria Ivanna Gordienko, trabajadora de Rescate Wildlife Rescue Center, mediante un video compartido en las redes de la entidad.

Según la experta, el problema de las descargas eléctricas es que los daños en el cuerpo "a veces" no se observan enseguida, sino a medida que pasan las horas.

Los expertos tuvieron que amputarle parte de un brazo. Foto: captura de video/Rescate Wildlife Rescue Centre.

En el caso de la mona, cerca de 72 horas después de su llegada a la clínica, el equipo veterinario notó que algunos dedos de la mano habían comenzado a presentar necrosis, es decir, la muerte de los tejidos blandos. Esto era consecuencia de la descarga eléctrica.

Ante este motivo, los especialistas resolvieron amputar dos dedos afectados. Más tarde, como la situación empeoraba, no les quedó otra alternativa que tomar una determinación aún más delicada.

"Al cabo de unos días, empezó a perder otros dedos y ya se veía que la mano tenía falta de irrigación. Entonces, decidimos amputar hasta el codo", aclaró Gordienko.

Por otro lado, Carmen debió hacerle frente a una anemia. "Ella también tuvo anemia. No quería comer nada. Al no comer nada, empezó a presentar varios problemas. Entonces, optamos por colocarle una sonda nasogástrica para ayudarla a recuperar el apetito", relató Gordienko.

"Optamos por colocarle una sonda nasogástrica para ayudarla a recuperar el apetito", dijo la veterinaria. Foto: captura de video/Rescate Wildlife Rescue Centre.

Afortunadamente, el tratamiento dio resultado: la mona se curó de la anemia y volvió a alimentarse con normalidad.

Por otra parte, durante la internación, Carmen se sometió a sesiones de fisioterapia con el objetivo de fortalecer sus músculos, que se habían atrofiado y debilitado.

Luego de lograr una mejoría física, la mona fue enviada a varios recintos especiales instalados dentro del predio de Rescate Wildlife Rescue Center que emulaban su vida en la naturaleza. Allí podía desplazarse en un entorno amplio, escalar y trepar árboles para recuperar su destreza.

"Algo que me preguntan mucho es si puede sobrevivir sin un bracito. Sí, los monos aulladores tienen una cola prensil. Entonces, utilizan esa cola prensil como si fuera otra extremidad", aseveró Gordienko.

El primate pasó por varios recintos especiales donde recuperó su destreza. Foto: captura de video/Rescate Wildlife Rescue Centre.

Tras pasar 63 días internada en Rescate Wildlife Rescue Center, Carmen obtuvo el alta veterinaria. "Carmen: una historia de resiliencia", definió la organización en sus redes sociales.

El 18 de agosto, la mona retornó a la vida silvestre. Fue liberada en una reserva ecológica privada del pueblo de Santa Teresa, situado al lado de Playa Carmen.

"Fue liberada en una reserva privada, donde ojalá no vuelva a suceder esto (nota del redactor: en referencia al accidente eléctrico). Este es un caso muy bonito porque logramos devolverla la naturaleza. Pero no todos los casos son así de exitosos. Más o menos el 70% de las electrocuciones (nota del redactor: descargas eléctricas) terminan en muerte. Generalmente fallecen por todos los daños que conlleva", reflexionó Gordienko, quien a su vez advirtió de las consecuencias del avance del ser humano sobre los hábitats naturales.

Una imagen de la mona en una reserva ecológica privada. Foto: captura de video/Rescate Wildlife Rescue Centre.

Por su parte, un usuario de Facebook que se hizo eco de la historia de Carmen sugirió que los distribuidores de energía eléctrica de la zona "usen cable recubierto" para tratar de evitar que sucedan accidentes eléctricos.

Ante a este comentario, desde Rescate Wildlife Rescue Center le contestaron: "Esto puede ayudar a reducir un poco el problema, pero lo más importante es que dejemos de fragmentar los bosques por la deforestación, carreteras y construcciones, así los animales no se ven en necesidad de usar cables ni carreteras donde se exponen a electrocuciones y atropellos".