Leonardo DiCaprio compró en 2005 una isla deshabitada frente a la costa de Belice con una intención que iba más allá de la inversión inmobiliaria. El actor, reconocido por su activismo ambiental, adquirió Blackadore Caye junto con el empresario Paul Scialla, director ejecutivo de Delos, una empresa desarrolladora con sede en la ciudad de Nueva York.
La isla tiene una superficie de 42 hectáreas y, pese a su belleza natural, había sufrido distintos problemas ambientales. La sobrepesca, la erosión de la costa y la pérdida de manglares habían deteriorado el ecosistema y afectado a las especies de la zona. Está ubicada al oeste de Ambergris Caye y muy cerca de la famosa Barrera de Coral de Belice.
Diez años después de la compra, DiCaprio presentó el proyecto Blackadore Caye, a Restorative Island, una iniciativa que proponía combinar un resort de lujo con un programa de recuperación ambiental. El plan incluía el uso de energías renovables, una reducción de los residuos y restricciones para productos contaminantes.
El intérprete quedó prendado de la belleza natural de este territorio insular. “Era como el cielo en la Tierra”, dijo DiCaprio de acuerdo con los primeros reportes que el New York Times citó en 2015.
En 2005, Leonardo DiCaprio compró una isla de Belice. Foto: captura Instagram @revistamustique.
La propuesta también contemplaba que las construcciones ocuparan una superficie limitada de la isla. Uno de los principales objetivos era recuperar los manglares, fundamentales para reducir la erosión, almacenar carbono y ofrecer refugio a peces, crustáceos y otras especies.
El proyecto incluía además un área destinada a la conservación de manatíes, mamíferos acuáticos que habitan las costas, ríos y lagunas de Belice. El entorno marino de Blackadore Caye también alberga sábalos, palometas y macabíes, especies protegidas en el país.
La iniciativa que proponía combinar un resort de lujo con un programa de recuperación ambiental. Foto: captura Instagram @revistamustique.
Un proyecto que quedó bajo cuestionamiento
La iniciativa recibió críticas de organizaciones ambientalistas y de pescadores locales. Una de las principales preocupaciones estuvo relacionada con el impacto que las construcciones podrían provocar sobre los manglares, el fondo marino y las zonas de pesca.
Los planes originales contemplaban hasta 40 villas, instalaciones de lujo y distintas obras de infraestructura. Entre ellas había estructuras sobre el agua, grandes muelles, habitaciones de hotel y una plataforma para helicópteros. Estas propuestas generaron una fuerte oposición.
El desarrollo también provocó un conflicto por el acceso a la isla y a sus aguas. Pescadores locales denunciaron que fueron expulsados del lugar por guardias armados, pese a sus derechos tradicionales para pescar en la zona.
La isla tiene una superficie de 42 hectáreas. Foto: captura Instagram @revistamustique.
La resistencia llevó al equipo de desarrollo a modificar parte de sus planes. Entre los cambios estuvo la eliminación de una pista de aterrizaje y, más tarde, el anuncio de que las controvertidas estructuras sobre el agua no formarían parte del desarrollo final.
La transformación de Blackadore Caye todavía no fue completada. El proyecto que DiCaprio presentó como una propuesta de restauración ambiental quedó así en medio de una tensión entre la conservación de un ecosistema vulnerable, el turismo de lujo y los derechos de las comunidades locales.
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