Por su particular forma de ver la vida, Jean-Paul Sartre se convirtió en uno de los pensadores fundamentales de la primera mitad del siglo XX.

Con una postura controvertida y muy radicalizada, popularizó y se volvió el padre del existencialismo. Se llama así a la corriente que defiende la supremacía de la presencia humana y enfatiza que cada persona construye su propia identidad a través de sus actos y decisiones.

Como amplía una nota del sitio Cultura Genial, esta línea de pensamiento, además, pondera los conceptos de libertad y responsabilidad individual, los cuales deben ser tomados sin tener en cuenta interpretaciones racionales, morales o religiosas.

Dentro de estos parámetros, figura el singular y emblemático extracto: "Al final, yo soy el arquitecto de mi propio ser, mi propio carácter y destino. No sirve de nada aparentar lo que podría haber sido, porque yo soy lo que he hecho y nada más".

Jean Paul Sartre fue uno de los pensadores fundamentales de las primeras décadas del siglo XX.

Este texto sintetiza el núcleo de su obra cumbre de 1943, El ser y la nada. También de la famosa conferencia El existencialismo es un humanismo que el filósofo expuso en el 29 de octubre de 1945 en el Club Maintenant de París.

En esta exposición, que luego se hizo famosa, Sartre defendió su corriente filosófica de las críticas de cristianos y marxistas y explicó de forma sencilla conceptos clave como que “la existencia precede a la esencia”. Al año siguiente, fue publicada en un libro.

¿Cuál es el sentido de la frase? El concepto central que transmite es que nuestra verdadera identidad se define únicamente por nuestras acciones concretas y no por los sueños, los potenciales o las oportunidades que perdimos en el pasado. También que el devenir de la vida es el resultado directo de las propias decisiones.

Más conceptos clave de la corriente filosófica de Jean-Paul Sartre

Además de la supremacía del propio albedrío, el existencialismo sostiene las siguientes ideas.

  • Nacemos sin un propósito fijo. No hay un destino o Dios que defina quiénes somos de antemano.

Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir tuvieron un amor libre Foto AP.

  • Somos totalmente libres para elegir qué hacer con nuestras vidas. No podemos culpar a otros ni a las circunstancias de lo que somos.

  • Al ser completamente libres, somos también totalmente responsables de nuestros actos. Esta carga genera un sentimiento de vértigo o angustia.

  • La mirada de las otras personas nos juzga y limita.

La pareja icónica de Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir

A fines de 1920, Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir estudiaban filosofía en París y se enamoraron profundamente.

A partir de ahí, comenzaron una historia de amor y de mutua colaboración intelectual, que se extendería por medio siglo, fue una de las más famosas y menos convencionales del siglo XX.

No solo nunca se casaron, algo ya escandaloso para la época, sino que -todavía más chocante- tuvieron una relación abierta en la que ambos tenían amantes.

"Tendemos a olvidar cuán glamorosos y famosos eran. Fueron como estrellas de cine", dice la escritora Claudine Monteil, una de las fundadoras del movimiento de derechos de las mujeres en Francia y amiga personal de la pareja.