En verano, la fruta que se deja en el frutero dura menos. Las altas temperaturas aceleran la maduración, la piel se ablanda, aparecen manchas oscuras y, en pocos días, lo que era una compra fresca termina en la basura.

El problema no es solo el calor. Cuando las piezas están muy juntas y hay poca ventilación, puede acumularse humedad y favorecer el deterioro de la fruta.

Frente a eso, un truco casero viene ganando terreno en portales de hogar y redes: colocar uno o dos corchos de botella entre las frutas.

Por qué el corcho ayuda a conservar la fruta

El corcho natural tiene una estructura porosa que puede absorber parte de la humedad ambiental. Según la empresa Too Good To Go, una plataforma especializada en reducir el desperdicio de alimentos, colocar uno o dos corchos en el frutero puede contribuir así a conservar mejor las frutas durante los días de calor.

Cómo usarlos bien

  • Elegir corchos naturales. Solo el corcho de alcornoque tiene la porosidad necesaria para absorber humedad.

Se deben elegir corchos de alcornoque ya que tienen la porosidad necesaria. Foto: Pixabay.

  • Distribuir dos corchos entre las piezas, no encima ni debajo.

  • Reemplazarlos cada dos o tres semanas, cuando se saturen de humedad y pierdan firmeza.

  • También conviene no amontonar las piezas, separar las frutas que producen más etileno, como plátanos y manzanas, y refrigerar aquellas que necesiten conservarse durante más tiempo.

Para tener en cuenta

  • Corcho sintético. Los tapones de plástico o silicona que traen algunas botellas no absorben humedad. No tienen las mismas propiedades que el corcho natural.

  • No reemplaza la higiene. El corcho ayuda, pero no compensa una fruta que ya está pasada, un frutero sucio o restos de comida expuestos.

  • Expectativas. No es un conservante ni garantiza que la fruta dure más tiempo. Se trata de un recurso complementario para ayudar a controlar la humedad del frutero.