En 2002, las autoridades de transporte de Idaho encontraron una forma poco habitual de reutilizar los residuos de vidrio que se acumulaban en el Centro de Reciclaje de Ohio Gulch, en el valle de Wood River. En lugar de enviar las botellas y otros restos a un vertedero o afrontar el costo de trasladarlos cientos de kilómetros hasta otras plantas, decidieron aprovechar el material en una carretera.
El proyecto se realizó en un tramo de unos 60 metros de la Ruta 75, cerca de Ketchum. Allí se colocó una capa de entre 20 y 30 centímetros de vidrio triturado como parte de los cimientos de la calzada. La iniciativa permitió reutilizar cerca de 300 toneladas de residuos.
De residuo a material para carreteras
Antes de llegar a la carretera, el vidrio pasó por un proceso de trituración que lo convirtió en pequeños fragmentos conocidos como glass cullet. Una vez procesado, el material adquiere características similares a las de la arena y la piedra que suelen utilizarse en obras viales.
Su capacidad de compactación y drenaje permite utilizarlo como relleno estructural o dentro de las capas inferiores de una carretera. En Idaho, además, el material podía ofrecer una ventaja frente a las bajas temperaturas.
La región enfrenta ciclos de congelación y deshielo que pueden afectar la estructura de las carreteras. La menor conductividad térmica del vidrio triturado puede ayudar a proteger las capas inferiores ante esos cambios.
El proyecto se realizó en un tramo de unos 60 metros de la Highway 75, cerca de Ketchum. Foto: Pexels.
La propuesta tuvo como impulsor a Clint Stennett, entonces senador estatal de Idaho por Ketchum. El proyecto buscó mostrar que los residuos podían encontrar nuevos usos mediante la colaboración entre organismos públicos y empresas.
"Este proyecto es un excelente ejemplo de cómo los habitantes de Idaho, las empresas y el gobierno trabajan juntos para utilizar nuestros recursos de la mejor manera posible", dijo Stennett en abril de 2002, según informó Roads and Bridges. "Es fundamental que, no solo en los proyectos de carreteras, sino en todos los aspectos de nuestras vidas y negocios, busquemos reutilizar y reciclar nuestros recursos esenciales".
Una alternativa para reducir residuos
El transporte del vidrio hasta instalaciones de reciclaje ubicadas a cientos de kilómetros representaba un problema debido al peso del material y a su bajo valor económico. El uso local permitió evitar parte de ese traslado y aprovechar los residuos cerca del lugar donde se acumulaban.
La iniciativa también redujo la cantidad de material destinada a vertederos y disminuyó la necesidad de extraer nuevos recursos, como arena o piedra, para una obra vial.
Las pruebas realizadas antes de utilizar el vidrio respaldaron la seguridad del procedimiento. Una vez triturado hasta alcanzar el tamaño adecuado, sus bordes cortantes dejaron de representar un problema para los trabajadores y el material pudo manipularse con maquinaria convencional.
Las evaluaciones ambientales también determinaron que el vidrio limpio y procesado no liberaba contaminantes perjudiciales en el suelo ni en las aguas subterráneas.
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