El Fondo Monetario comprobó en carne propia la parálisis del país cuando Argentina juega el Mundial. La curiosa escena tuvo lugar el martes pasado durante la visita de funcionarios del organismo a una planta de molienda de soja y un puerto en Rosario. La comitiva llegó al mediodía en el horario en que Messi y la selección ya se batían a duelo con Egipto. Por ello, los CEOs prefirieron hacer una pausa y se sentaron con los visitantes a seguir el sufrido duelo durante 95 minutos.

Según pudo saber Clarín, el encuentro con el equipo de la oficina del organismo en Buenos Aires reflejó el interés del FMI por conocer "el primer sector exportador del país". En medio del boom de Vaca Muerta y la minería, las cerealeras podrían liquidar US$ 34.000 millones en todo el año, aunque el ritmo de desaceleró en las últimas semanas. Los dólares son claves para acumular reservas y pagar la deuda. Desde el Fondo, no obstante, negaron que haya existido la reunión.

En junio, el representante del FMI en Argentina, Max Alier, también escuchó a los popes de la Cámara de Comercio (CAC), presidida por Mario Grinman. Fue una reunión a puertas cerradas en la que se habló sobre la inquietud por los impuestos más "distorsivos" o en cascada, como Ingresos Brutos, y cómo pueden hacer los sectores menos productivos para afrontar la apertura económica, que aceleró los conflictos por cierre de empresas, como ExpressBeer, Granja Tres Arroyos y FATE.

Los sondeos del Fondo coinciden con la atención creciente puesta sobre su principal deudor, en la antesala de la visita al país de su jefa, Kristalina Georgieva, el próximo 27 y 28 de julio. Una gira de ese calibre no ocurre desde julio de 2018, cuando su antecesora, la economista francesa Christine Lagarde se reunió con Mauricio Macri, el ministro de Finanzas, Nicolás Dujovne, y el titular del Banco Central, Luis Caputo en Buenos Aires, aunque en dicha ocasión fue en el marco del G20.

Caputo dijo el miércoles pasado que el viaje de Georgieva será para "continuar profundizando el trabajo conjunto y el apoyo del FMI para consolidar los avances alcanzados en materia de estabilidad y crecimiento económico". Desde Washington, señalaron que servirá para analizar el "progreso" y los "desafíos", así como escuchar "las opiniones del pueblo argentino y sus diferentes intereses".

La economista búlgara se habría comprometido a desembarcar en Buenos Aires durante su última reunión con el Presidente en septiembre del año pasado en Nueva York al margen de la Asamblea General de la ONU. Los cuatro encuentros que tuvieron hasta ahora fueron en el marco de eventos ajenos al Fondo, como el Foro de Davos, la canonización de Mama Antula en Roma y la Asunción de Donald Trump.

En rigor, los líderes del Fondo visitaron pocas veces el país desde su ingreso al organismo en 1956: el francés Jacques de Larosière, en 1984 durante el gobierno de Raúl Alfonsín; su par Michael Camdesuss, en septiembre de 1996 durante el segundo mandato de Carlos Menem; el alemán Horst Köhler en mayo de 2000 con Fernando De la Rúa; el español Rodrigo Rato en agosto de 2004 en medio de las negociaciones de Néstor Kirchner para reestructurar la deuda; y Lagarde en 2018, tras la aprobación del acuerdo stand by, del que Argentina tomó US$ 44.000 millones.

Si bien los CEOs coinciden en que la inesperada visita de la titular del FMI significará un apoyo y guiño al programa de ajuste, el organismo viene subrayando que el Gobierno lleva adelante una estrategia financiera con el objetivo de "acceder a los mercados de capitales y reducir la exposición al Fondo". Desde un monto de US$ 588 millones en 1984, el peso de la deuda de la Argentina con el organismo no para incrementarse, pese a los abultados pagos de capital e intereses.

Con una deuda de US$ 57.828 millones, Argentina es el país más endeudado con el Fondo, por delante de Egipto (US$ 15.000 millones), Ucrania (US$ 10.000 millones y Pakistán (US$ 10.000 millones). La deuda representa el 8,4% del PBI y el 207% de las reservas en 2025. La cuota de acceso -la contribución de cada país respecto a su PBI, grado de apertura y reservas- es del 1.311%, lo que hace que el programa vigente sea de "acceso excepcional" y el mayor de la historia del FMI.

"Argentina tiene un nivel de cuota que es muy elevado, mucho más allá de las pautas iniciales de creación del Fondo...la visita de Georgieva es por un lado para dar un apoyo y por otro para discutir cómo va a seguir, también va a querer reducir su exposición relativamente rápido", dijo el exsecretario de Finanzas y titular de Quantum Finanzas, Daniel Marx, en una entrevista con Ahora Play.

En efecto, el organismo proyecta que dicha cuota con Argentina se irá reduciendo en los próximos años al 988% en 2029, 540% en 2031, 193% en 2033 y prácticamente 0% en 2035, siempre que Argentina vuelva a los mercados. En la presentación de su nuevo plan financiero, Caputo dijo el lunes que por ahora seguirá con su plan de "vivir con lo nuestro", aunque no descartó la posibilidad si baja el riesgo país.

La idea del ministro es conseguir US$ 10.000 millones de las compras de reservas y la emisión de bonos a nivel local, junto con otros fondos de préstamos de bancos y privatizaciones, para cubrir los fuertes vencimientos previo a las elecciones del 2027. El año próximo será el primero en el que los pagos al Fondo serán superiores a los desembolsos. En términos netos, se irán US$ 5.600 millones. En el mercado, no descartan una renegociación.

La misión del Fondo a fines de julio servirá para revisar la marcha de un programa que fue sufriendo cambios, algunos por debajo del radar. Desde la fuerte reducción de subsidios anunciada a principio de año, luego suspendida en marzo, hasta la relajación parcial de los encajes y la suba de más del 5% del dólar en junio, reconociendo un superávit primario e inflación menores a los previstos en el Presupuesto 2026.

Por otra parte, el FMI podría hacer valer su carácter de acreedor privilegiado si considera que la situación ya no es tan crítica como en abril de 2025, cuando acordó un préstamo de US$ 20.000 millones con Argentina. "El Fondo fue creado para atender crisis transitorias de balanza de pagos, si los precios de exportación están altos, tienen cosecha elevada, tienen Vaca Muerta en puerta, siguen funcionando a todo vapor, es hora de que paguen", dijo Marx.