La Navidad es una época de esperanza, gratitud y unión para muchas familias. Todos los años, miles de personas visitan Nueva York para presenciar el encendido del árbol de Rockefeller Center. Desde 2007, los propietarios de viviendas de Habitat for Humanity también pueden encontrar una parte de ese símbolo navideño en sus hogares.

Desde ese año, la madera del árbol que protagoniza las fiestas en Rockefeller Center se utiliza como material de construcción para viviendas. Tishman Speyer, propietario y gestor de Rockefeller Center, dona el material a Habitat for Humanity, que lo utiliza en sus proyectos habitacionales.

El director ejecutivo de Habitat for Humanity International destacó el significado de esta colaboración. “El árbol de Navidad del Rockefeller Center nos invita a reflexionar, a ser agradecidos y a recordar la importancia de ayudar a los demás en medio del ajetreo de las fiestas. Este símbolo perdurará en la vida de los nuevos propietarios de Habitat”, afirmó.

Cómo funciona el reciclaje de la madera del árbol de Navidad de Rockefeller Center

Los empleados de Habitat pueden ver durante todo el año un recuerdo de esta colaboración. En varias paredes de la sede de la organización en Atlanta hay piezas de madera del árbol de Navidad de Rockefeller Center de 2018. Los fragmentos llevan un sello que conmemora la fecha en que fue iluminado.

Rockefeller Center suele elegir un abeto noruego como protagonista de su tradicional celebración navideña. Una vez finalizadas las fiestas, el árbol se retira y su madera se corta en vigas de 2x4 y 2x6 pulgadas, que luego se donan a Habitat for Humanity.

Este tipo de madera es flexible y duradera, por lo que puede utilizarse para rellenar, separar, unir o reforzar estructuras y también en pisos, muebles y gabinetes.

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Así se iluminó el árbol de Navidad del Rockefeller Center

Los orígenes del árbol de Navidad del Rockefeller Center

El primer árbol de Navidad de Rockefeller Center surgió como una iniciativa espontánea de los trabajadores del complejo, sin imaginar que terminaría convirtiéndose en una tradición de Nueva York.

En 1931, los trabajadores que participaban en las excavaciones colocaron un abeto balsámico de unos seis metros y lo decoraron con guirnaldas hechas por sus familias y papel de aluminio utilizado en los detonadores de las obras.

Dos años después, Rockefeller Center convirtió oficialmente el árbol en una tradición anual. Desde entonces, se transformó en uno de los símbolos más reconocibles de la Navidad en Nueva York. Desde 2007, además, su historia continúa después de las fiestas gracias a la donación de su madera para construir viviendas.

En 2021, por primera vez la madera regresó a la comunidad de la que provenía el árbol. El ejemplar procedía de Elkton, Maryland, y su madera se utilizó en viviendas de Habitat for Humanity en Elkton y Havre de Grace, Maryland.