Glencore, una de las mayores empresas mineros y comercializadoras de materias primas del mundo, comenzó a mover la segunda pieza de su estrategia para que la Argentina vuelva a producir cobre. La compañía presentó ante el Ministerio de Minería de Catamarca el Informe de Impacto Ambiental de explotación de MARA, el proyecto que combina el yacimiento Agua Rica con la infraestructura de Alumbrera y requeriría una inversión de US$ 4.500 millones.

La presentación abre el proceso de evaluación provincial, pero no habilita todavía el comienzo de las obras. MARA continúa formalmente en exploración avanzada y aún tiene por delante otras definiciones, entre ellas la resolución de su solicitud de adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) presentada en agosto de 2025, la actualización de sus estudios técnicos y la decisión final de inversión.

La escala coloca al proyecto entre los mayores desarrollos cupríferos previstos en el país; estima una producción media superior a 200.000 toneladas anuales de cobre en concentrado durante los primeros diez años. También prevé extraer molibdeno, oro y plata y generar más de 2.000 empleos durante la construcción.

El proyecto no parte de cero. Agua Rica aportará el yacimiento, ubicado cerca de Andalgalá, mientras que parte del procesamiento se realizará mediante instalaciones de Alumbrera, que produjo durante dos décadas hasta su cierre en 2018. La posibilidad de recuperar caminos, líneas eléctricas, planta concentradora y otras estructuras reduce las obras necesarias para poner en producción el nuevo depósito.

Antes de avanzar con MARA, Glencore busca reactivar Alumbrera. En diciembre pasado confirmó el reinicio de las operaciones y fijó para el segundo semestre de 2027 el regreso a la producción. Esa primera etapa tendrá una escala menor, pero permitirá recuperar capacidad operativa, contratar personal y preparar trabajadores para el desarrollo posterior de Agua Rica.

Martín Pérez de Solay, CEO de Glencore Argentina, expuso esa hoja de ruta en una creciente sucesión de foros y congresos empresariales en los que la minería ganó protagonismo. “En un país que necesita generar empleo, con una industria de largo plazo, es compleja la administración de las expectativas”, reconoció Pérez de Solay, en el Foro de Minerales Críticos organizado por AmCham y la Cámara de Comercio de Estados Unidos.

“Los proyectos mineros necesitan años para completar estudios, permisos, ingeniería y financiamiento, mientras las provincias y las comunidades esperan que los anuncios se traduzcan rápidamente en actividad y puestos de trabajo”, consideró y justificó que la secuencia diseñada por la empresa “busca acortar parte de esa distancia”.

Así, Glencore comenzará con Alumbrera, continuará con MARA y tendrá como tercer eslabón a El Pachón, en San Juan, otro proyecto de cobre para el cual también solicitó el ingreso al RIGI con una inversión de US$ 9.500 millones.

Pérez de Solay sostuvo que el régimen permitió “emparejar la cancha” frente a Chile y Perú. Según explicó, los proyectos argentinos enfrentaban "una carga fiscal mayor, restricciones para girar dividendos, inestabilidad monetaria y dificultades para hacer valer los beneficios de la Ley de Inversiones Mineras".

MARA todavía no tiene una fecha anunciada para el comienzo de la construcción ni para su entrada en producción. Tampoco se informó cuánto demandará la evaluación del estudio ambiental presentado ahora. El documento deberá ser analizado por las autoridades catamarqueñas antes de que el proyecto pueda ingresar en su etapa de ejecución.

A esas definiciones se suma la infraestructura necesaria para acompañar proyectos de semejante escala. En un encuentro realizado anteriormente en San Juan, Pérez de Solay trazó un límite al papel que deberían asumir las compañías: pueden asegurar demanda y firmar contratos de uso de largo plazo, pero no necesariamente financiar las obras.

“Los retornos de la infraestructura son más bajos que los de la minería. Usar capital con riesgo minero en infraestructura es un mal uso del capital”, afirmó entonces. Su propuesta es que compañías especializadas desarrollen líneas eléctricas, ferrocarriles, rutas y puertos con financiamiento de menor costo, respaldadas por compromisos de utilización de las mineras. “Nosotros nos especializamos en lo que sabemos hacer”, resumió.