Desde la fortaleza de Akershus, donde los restos de Harald V fueron sepultados en un sarcófago del mausoleo real, la realeza de Noruega dio por finalizado este miércoles el luto por su Rey. La familia real y distintos representantes de la monarquía europea fueron parte de la ceremonia privada, mientras que alrededor de 340.000 personas -según estimaciones policiales- se reunieron en la capital para presenciar el cortejo fúnebre, que finalizó en la Catedral de Oslo.
Quienes a 12.500 kilómetros de distancia de los hechos también hicieron sus rituales de despedida fueron los diplomáticos de la Embajada de Noruega en Argentina. En el hall de bienvenida reposaron, a la luz de las velas y en compañía de las banderas de ambos países, un retrato de Harald V en blanco y negro y un libro con espacio en blanco para dejar las condolencias.
Sobre este miércoles tan particular, el embajador Halvor Sætre, que lleva tres años en el país, dice a Clarín: “Lo del Rey fue extraordinario. Es un día muy triste, fue una semana muy triste, pero también una oportunidad para apreciarlo como personalidad. Su legado fue tremendo y creo que todos los noruegos están emocionados. Vamos a mirar para adelante”.
—¿Por qué dice que su legado fue tremendo?
—Por su personalidad. Lo que hizo en su función siempre fue desde la humildad. Era muy directo con sus discursos.
El embajador de Noruega, Halvor Sætre, ante el libro de condolencias a la familia real. Foto: Nicolás Mancini / Clarín
El embajador hizo foco en el discurso que Harald dio en 2016. El primero de septiembre de ese año, desde los jardines del Palacio Real el Rey hizo saber que, “sobre todo, Noruega es su gente”. Destacó de los noruegos su amor al prójimo y la diversidad sexual, religiosa y étnica en la población.
Para Sætre, sus palabras impactaron en el apoyo durante su función y en las condolencias posteriores a su muerte. “La gente con raíces en otras culturas se sentían muy representados”.
—¿No fue algo contradictorio que un Rey diera un discurso así?
— Para él y para nuestra sociedad, no. De alguna manera representó la tradición, la monarquía, pero también una modernización. Fue muy notable. Tuvo mucha integridad, porque además pasó tiempos complicados en la familia.
Una multitud acude a ver a la familia real en el balcón del palacio tras el funeral del rey Harald V en Oslo, el 9 de septiembre de 2026. NTB/Haakon Mosvold Larsen vía REUTERS.
"Se le decía 'El abuelo del pueblo'". El embajador lo definió como un monarca de “perfil bajo”, pero con mucha "potencia", un mix que, para él, lo hizo ser “muy apreciado” en Europa.
— ¿Qué opina del nuevo Rey?
— Haakon VIII está muy preparado. No me cabe duda. Tiene una posición con mucha experiencia.
— ¿Alineada a la del padre?
— Sí, muy, pero por supuesto él desarrollará lo propio. Cada rey tiene que buscarlo. El pueblo no duda de su capacidad, sus valores y su integridad. Lo veo muy seguro en este sentido.
De izquierda a derecha, el rey Haakon VIII de Noruega, la reina Mette-Marit, la reina Sonja, la princesa heredera Ingrid Alexandra y el príncipe Sverre Magnus saludan desde el balcón del Palacio Real. Foto: AP/Markus Schreiber
Una de las personalidades de la realeza que saludaron a la gente desde el balcón del Palacio fue la reina Sonia, quien atraviesa un desafío emocional al perder al hombre con quien estuvo casada durante 58 años. Sin embargo, Sætre cree que, a pesar del dolor, la viuda tiene una posición fuerte y un apoyo absoluto de la sociedad. “Hicieron el viaje juntos”.
La ceremonia de despedida del Rey finalizó con Haakon VII, la reina Mette-Marit, la princesa Ingrid, el príncipe Sverre Magnus y la mencionada Sonia saludando a los noruegos desde el balcón.
Las banderas, que habían permanecido a media asta durante los últimos doce días, fueron izadas para anunciar el ascenso de Haakon VIII, quien ya ejercía ese poder desde el primero de septiembre, cuando prestó el juramento constitucional ante el Parlamento luego de que el pasado 28 de agosto su padre falleciera a los 89 años.
Halvor Sætre, embajador de Noruega en Argentina. Foto: Embajada de Noruega
Mientras, el embajador Sætre transita su último año como embajador de Noruega en Buenos Aires. Justo el año en que se cumplió el 120 aniversario de las relaciones diplomáticas entre su país y la Argentina.
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