En julio de 2026, la participación del productor en el precio que paga el consumidor final fue menor a su promedio histórico en 8 de 11 productos para el mismo mes. El dato surge del Semáforo de las Economías Regionales, un estudio elaborado mensualmente por Coninagro desde hace ocho años.

Los productos analizados fueron carnes bovina, porcina, aviar y ovina, trigo (pan), arroz, yerba mate, vino, papa y hortalizas.

Dentro de los productos pecuarios, las actividades porcina y ovina no mostraron variaciones en su participación. En la cadena porcina, el productor recibió el 38% del precio final, mientras que en la ovina alcanzó el 20%, igual que sus valores históricos.

En cambio, en actividades como la bovina, la aviar y la lechera, esa proporción bajó en relación a sus participaciones históricas. Según la medición de Coninagro, en la cadena bovina y aviar, el productor captó el 60% y 39%, respectivamente, del total que se paga en góndola, cuando su promedio histórico ha sido cercano al 62% y 45%, es decir que, ambas economías cayeron 2 y 5 puntos porcentuales. Por su parte, en la producción lechera, la participación alcanzó el 23%, ubicándose 5 puntos por debajo del promedio histórico del 28%.

El Semáforo de las Economías Regionales arrojó una notoria caída de la parte que queda para los productores también en yerba mate y vino, con diferencias que alcanzan los 8 y 7 puntos porcentuales. En vino, la participación actual se ubicó en 17% versus su promedio de 24%; mientras que en yerba mate alcanzó el 15%, comparado con su participación histórica del 23%.

En el caso del trigo, medido a través de su participación en el precio del pan, el productor recibió el 8% del precio final, una participación 3% inferior al promedio histórico del 11%.

El arroz registró una participación del 15%, con un descenso del 5% respecto de su promedio del 20%.

De acuerdo con Coninagro, las diferencias de participación entre productos responden, en gran parte, a cómo está organizada cada cadena productiva. "En aquellas con mayor nivel de industrialización o transformación, como el trigo, la yerba mate o el vino, la participación del productor suele ser menor, ya que el producto pasa por varios procesos antes de llegar al consumidor final", explicaron desde la entidad.

En cambio, en productos con menor nivel de procesamiento, como las hortalizas, la parte del precio final que queda en manos del productor suele ser mayor.

Los costos de cada una de las etapa también inciden en el porcentaje que se lleva el productor, esto se observa principalmente en las participaciones relativamente altas en el caso de las carnes, donde los costos de producción primaria pesan mucho en los costos finales de toda la cadena.