Para muchas mujeres, la muerte de su pareja, la soltería o el divorcio suele transformarse en el peor de los escenarios para sus vidas, aunque otras logran tomar ese imprevisto para darle un cambio a su cotidianeidad. Puede que su casa de toda la vida ya no sea suya y con eso comienza la incertidumbre al acercarse la vejez.

Esta problemática afectó directamente a Robyn Yerian, de 70 años, que invirtió 150.000 dólares de sus ahorros para la jubilación en la construcción de una comunidad de minicasas exclusivamente para mujeres en Estados Unidos. Allí 11 residentes viven, se hacen compañía y reciben ayuda práctica a diario.

La comunidad Bird's Nest se ubica al noreste de Dallas, en un terreno de cinco acres en Cumby, un pequeño pueblo. Lo inauguró en 2022 considerando que su jubilación por si sola no le alcanzaría para vivir. Su proceso de cambio comenzó con una compleja separación con apenas dos maletas y sus dos hijos pequeños a cargo.

La comunidad para mujeres separadas, divorciadas o solas

Robyn explica que la idea surge de su preocupación por el elevado costo de vida en Dallas. En 2016, se mudó a una casa pequeña de dos habitaciones después de ver el programa de televisión Tiny Home Nation, un documental sobre minicasas. Al tiempo supuso que un segundo terreno adicional podría generarle ingresos pasivos adicionales. "Simplemente me lancé a la aventura", confió.

Este complejo cuenta con porciones de terreno con rentas de 450 dólares al mes, casi de la mitad del precio habitual en ese pueblo. Ese dinero mensual se destina al alquiler de la tierra para colocar su vivienda, incluyendo los servicios de agua, luz y drenaje.

En un comienzo, la idea de Yerian no aplicaba solo a mujeres, su proyecto alojaría a cualquier persona mayor de 55 años.

Cada mujer debe llevar su propia minicasa y hay solo dos reglas: nada de hombres y nada de dramas. Dentro del espacio, las mujeres disfrutan del acceso a fogatas, sesiones de yoga, clubes de lectura y una piscina privada.

Este proyecto aumenta la demanda por una porción de tierras: ya hay más de 500 mujeres en lista de espera. "Tenemos perros que corretean por todas partes y nos reunimos constantemente. Somos un grupo de muy buenas amigas", contó orgullosa.

Elegir el público y el terreno: los grandes problemas

En un comienzo, la idea de Yerian no aplicaba solo a mujeres, su proyecto alojaría a cualquier persona mayor de 55 años. Pero después de organizar un taller para un grupo de mujeres, en el que enseñaba a usar herramientas eléctricas, decidió cambiar el enfoque y optar por una comunidad femenina.

Robyn Yerian destinó 150.000 dólares a una comunidad de mini casas para mujeres.

La mayoría de las mujeres que viven en las pequeñas propiedades son jubiladas que buscaban una forma más económica para vivir. Entre las residentes hay damas de entre 60 y 80 años divorciadas, solteras o viudas y saben que cualquier conflicto se habla. "No tolero el drama", expresó la dueña. Robyn no quiso excluir a los hombres, pero priorizó empoderar a las mujeres.

Las minicasas están prohibidas en muchas zonas de Dallas, por lo que buscó un terreno no integrado en esos límites y consiguió que lo inscriban como parque de caravanas.

En la comunidad existe un proceso para recibir a los nuevos miembros. De hecho, Robyn dedica mucho tiempo a la selección de personas y busca a personas solidarias que quieran formar parte de un verdadero grupo de pertenencia. Más allá de la vivienda, estas mujeres perciben el lugar como una hermandad.