Un terreno que durante décadas recibió basura de New Haven ahora produce electricidad. La ciudad de Connecticut inauguró un proyecto solar de 1.900 paneles sobre un vertedero clausurado, una transformación que resume una tendencia creciente en Estados Unidos: usar tierras degradadas o de bajo valor inmobiliario para generar energía limpia.

NBC Connecticut informó que el proyecto comenzó a producir electricidad en julio y que se espera que genere alrededor de 1,4 millones de kilovatios-hora por año, suficiente para abastecer aproximadamente a 200 hogares de New Haven.

La idea tiene lógica: un vertedero cerrado no puede reutilizarse con libertad. Debe conservar su cobertura, sus controles ambientales y sus restricciones de construcción. Pero esas mismas limitaciones lo vuelven atractivo para paneles solares, siempre que el diseño respete la estructura del relleno, no perfore de forma peligrosa la cubierta y mantenga acceso para monitoreo.

Clean Energy, una empresa especializada en proyectos de energía solar, presentó el proyecto como una colaboración con la ciudad de New Haven y destacó que la instalación permite aprovechar un espacio que antes tenía pocas opciones productivas. En vez de dejarlo como un terreno clausurado sin uso intensivo, la ciudad lo convierte en una fuente de energía e ingresos.

El potencial de los vertederos solares

El caso local encaja en una cuenta mucho más grande. Un informe de Rocky Mountain Institute (RMI), titulado The Future of Landfills Is Bright, estimó que 4.314 vertederos cerrados con datos suficientes podrían albergar al menos 63 gigavatios de capacidad solar, una cifra equivalente al 70% de toda la capacidad solar instalada en Estados Unidos hasta 2020.

El proyecto comenzó a producir electricidad en julio y se espera que genere alrededor de 1,4 millones de kilovatios-hora por año. Foto: Pexels

RMI calcula que, si ese potencial se desarrollara, podría producir unos 83 teravatios-hora de electricidad limpia por año, suficiente para abastecer a 7,8 millones de hogares. Además, el informe señala que los proyectos de este tipo están concentrados especialmente en el noreste, con cerca del 75% de las instalaciones operativas en Massachusetts, Connecticut, Nueva Jersey y Nueva York.

La Agencia de Protección Ambiental también impulsa esta reutilización a través de su iniciativa RE-Powering America’s Land, que promueve energías renovables en tierras contaminadas, vertederos y sitios mineros cuando el desarrollo coincide con la visión de la comunidad. EPA ofrece mapas y herramientas para identificar lugares con potencial solar o eólico.

El proyecto de New Haven no borra el pasado del vertedero, pero le da una segunda función. Donde antes se acumulaba basura, ahora hay electricidad, ingresos municipales y un ejemplo de cómo las ciudades pueden transformar pasivos ambientales en activos energéticos.