Los paneles que cubren más de 1200 acres del valle de Panoche en California fueron instalados para generar electricidad, pero terminaron ofreciendo un refugio inesperado para el zorro kit. En lugar de abandonar el lugar, los animales comenzaron a utilizar el espacio debajo de las estructuras.

Los resultados mostraron que los animales excavaban madrigueras debajo de las hileras de paneles y criaban allí a sus cachorros. De las 145 madrigueras utilizadas por los zorros monitoreados, 79 estaban dentro del perímetro de la instalación.

Las madrigueras permitieron a los animales criar a sus cachorros dentro del predio. Foto: Open AI

El hallazgo fue llamativo porque el diseño del parque no había contemplado las madrigueras. Sin embargo, algunos elementos de la infraestructura terminaron favoreciendo a los zorros, desde la sombra de los paneles hasta un espacio en la base del cerco que les permitía entrar y salir.

Un cerco que dejó pasar a los zorros

La parte inferior del cerco perimetral queda entre cuatro y seis pulgadas por encima del suelo. Esa separación permite que los pequeños zorros atraviesen el perímetro, mientras que los coyotes, sus principales depredadores y competidores, no pueden hacerlo con facilidad.

Los paneles también proporcionan cobertura frente a depredadores que atacan desde el aire, mientras que el suelo nivelado durante la construcción resulta adecuado para excavar. Así, una infraestructura pensada para proteger los equipos terminó creando espacios utilizables por los animales.

El zorro kit encontró espacios para refugiarse bajo las estructuras del parque solar. Foto: Open AI

Las cámaras registraron cachorros saliendo de las madrigueras durante la primavera. Las camadas tuvieron un promedio de 3,4 crías en el predio solar, frente a 4 en un área cercana utilizada como referencia.

Los zorros sobrevivieron y se reprodujeron

El seguimiento incluyó 74 zorros capturados, de los cuales 49 llevaron collares de radio. Veintitrés fueron registrados en el predio solar y 26 en terrenos abiertos cercanos. Cerca de la mitad de las ubicaciones diurnas de los primeros se produjo dentro del cerco.

Los investigadores compararon también la supervivencia y el estado físico. El índice de mortalidad fue prácticamente idéntico entre ambos grupos y tampoco se encontraron diferencias en el peso corporal. En reproducción y supervivencia, los zorros del parque mostraron resultados similares a los del área de referencia.

El caso muestra cómo pequeños detalles de una instalación pueden influir en la fauna. Foto: Open AI

Eso no significa que el parque sea un reemplazo del hábitat natural. Los zorros tuvieron menos ratas canguro, una de sus presas principales, dentro del cerco y debieron desplazarse más para encontrar alimento. Sus áreas de acción promediaron unas 2,4 millas cuadradas, frente a menos de una milla cuadrada en los animales de referencia.

Un refugio que depende del diseño

El uso del predio disminuyó con el tiempo. Las madrigueras dentro del cerco representaban el 73% durante el primer año, pero bajaron al 50% en el tercero. Además, el ganado dañó repetidamente el perímetro y permitió el ingreso de coyotes, aunque la mortalidad de los zorros no aumentó.

El caso plantea una conclusión concreta: un parque solar no necesariamente expulsa a toda la fauna de un terreno. Detalles como la separación del cerco, el tipo de suelo y la sombra pueden determinar qué especies logran utilizar el espacio.

Para el zorro kit de Panoche Valley, una superficie destinada a producir electricidad terminó funcionando también como lugar de descanso y reproducción. El resultado no elimina la pérdida de hábitat que afecta a la especie, pero muestra cómo determinadas decisiones de diseño pueden cambiar la relación entre infraestructura energética y vida silvestre.