La despoblación continúa transformando el mapa rural de Asturias, en España. Según los últimos datos de la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (Sadei), 47 de los 78 concejos de la comunidad perdieron habitantes en 2025, mientras el crecimiento se concentró principalmente en Oviedo, Gijón y Siero.

En numerosos núcleos, las casas vacías y la vegetación han ocupado el espacio que antes pertenecía a los vecinos.

Es el caso del pequeño pueblo en el que se instaló Estrella, una ex auxiliar de enfermería que dejó Barcelona para comenzar una nueva vida en Asturias. Allí compró junto a su hermana un lote de tres casas centenarias por 34.000 euros y emprendió su restauración respetando los materiales y la arquitectura originales.

Una compra para empezar de nuevo

La historia aparece en un video de YouTube protagonizado también por Tere, una mujer que vive prácticamente sola en otro pueblo asturiano y conserva la casa de sus bisabuelos. Fue ella quien quiso dar a conocer el proyecto de su amiga, a la que define como “una enamorada de Asturias”.

Las construcciones adquiridas por Estrella se encontraban en muy mal estado. No tenían agua corriente ni baño y algunas estancias habían quedado sepultadas bajo los escombros.

Ella y su hermana buscaban una propiedad desde Barcelona y realizaban escapadas de tres o cuatro días para visitar viviendas.

Un refugio durante la enfermedad

Poco después de adquirir las viviendas, Estrella enfermó de cáncer. Durante el tratamiento continuó viajando a Asturias siempre que podía porque sentía que aquel entorno la ayudaba a recuperar fuerzas.

“Entre quimio y quimio, le pedía: ‘Déjame 15 días, déjame 15 días’. Me escapaba, me venía. Y era como que tomaba fuerzas”, recuerda.

Trabajaba entonces como auxiliar de enfermería en el Hospital Clínic de Barcelona. Sin embargo, un problema de columna, por el que tuvo que ser operada, la obligó a abandonar su profesión. La restauración y la vida en Asturias se convirtieron así en el inicio de una nueva etapa.

“Después de pasar la enfermedad, decidí hacer lo que me gusta”, explica. Una decisión que convirtió aquellas casas abandonadas en el centro de su nueva vida.

“Después de pasar la enfermedad, decidí hacer lo que me gusta", dice Estrella. Foto: Captura YouTube

Una invitación a apostar por los pueblos

Estrella rechaza las críticas hacia quienes llegan de otros lugares para adquirir y recuperar este tipo de propiedades. Recuerda que las casas llevaban tiempo a la venta y que nadie había querido asumir su rehabilitación.

“Esto estaba a la venta para todo el mundo al mismo precio. Pero nadie quiso invertir en ese momento ni apostar por ello”, defendía.

Su intención es permanecer allí tanto tiempo como pueda y continuar recuperando el conjunto sin prisas. Una de las viviendas podría destinarse, en el futuro, a personas que quieran disfrutar del entorno, aunque no desea convertir el proyecto en una fuente de presión.

Después de tres años de trabajo, todavía quedan edificios y caminos por rehabilitar. A quienes se plantean emprender un cambio semejante, Estrella les dirige un mensaje: “Que se animen. Que con ganas se hace todo. Si quieres, puedes”.

La enfermedad, reconoce, cambió su manera de afrontar las decisiones y le hizo replantearse sus prioridades. “No esperes a tener miedo para hacerlo o a padecer una enfermedad. Tienes que hacer realmente lo que quieres. Sin importarte lo que los demás piensen o dejen de pensar”.

Foto: Archivo

La experiencia de Estrella refleja uno de los desafíos que afronta el Principado. La zonificación demográfica del Gobierno de Asturias sitúa a 39.565 personas en concejos en riesgo de despoblamiento y a otras 173.543 en territorios considerados en crisis demográfica.

La Ley de Impulso Demográfico de Asturias contempla medidas para atraer nuevos habitantes al medio rural, favorecer su integración en las comunidades locales y garantizar el acceso a servicios públicos con independencia del lugar de residencia.

Christian Jiménez, La Vanguardia