El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que busca avanzar hacia el retiro de las protecciones federales para el lobo gris y el lobo mexicano, una decisión que reabrió una disputa de décadas entre ganaderos y organizaciones dedicadas a la conservación de estas especies.
La medida, sin embargo, no elimina inmediatamente las protecciones ni autoriza desde ahora a los productores a matar lobos que ataquen su ganado. La orden establece un plazo de 90 días para que el secretario del Interior, Doug Burgum, determine si las poblaciones se recuperaron lo suficiente como para justificar cambios bajo la Ley de Especies en Peligro de Extinción.
El Gobierno sostiene que las restricciones actuales afectan a los productores ganaderos. Las organizaciones ambientalistas, en cambio, advierten que retirar las protecciones podría comprometer décadas de recuperación, especialmente en el caso del lobo mexicano.
Por qué Trump quiere retirar la protección de los lobos
La Casa Blanca colocó a los ganaderos en el centro de su argumento. La orden señala que cumplen un “papel vital” en el suministro de alimentos y en la herencia cultural estadounidense, y afirma que el Gobierno puede hacer más para respaldar al sector.
Según los datos citados por la BBC, los rodeos ganaderos de Estados Unidos se encuentran en su nivel más bajo en 75 años, mientras que la demanda de carne vacuna aumentó alrededor de un 10% durante la última década. La administración también enfrenta el problema del elevado precio de la carne para los consumidores.
El presidente estadounidense Donald Trump argumenta que quiere ayudar a los ganaderos. EFE/MICHAEL REYNOLDS
Los lobos representan desde hace décadas una fuente de conflicto en las regiones ganaderas porque pueden atacar vacas y otros animales. Bajo las protecciones federales actuales, matarlos fuera de las excepciones establecidas puede constituir una violación de la legislación federal.
Los grupos conservacionistas sostienen que los ataques representan una proporción reducida de las pérdidas de ganado y recuerdan que existen programas para prevenirlos. El Wolf Conservation Center indicó además que los productores pueden recibir compensaciones por pérdidas atribuidas a lobos y que diferentes estados financian medidas de prevención.
El caso del lobo mexicano: de casi desaparecer a superar los 300 ejemplares
La situación del lobo mexicano (Canis lupus baileyi), una subespecie del lobo gris, concentra buena parte de la preocupación.
Un lobo gris mexicano saliendo de su refugio en el Refugio Nacional de Vida Silvestre Sevilleta, al norte de Socorro, Nuevo México. AP
La especie estuvo cerca de desaparecer después de décadas de campañas de exterminio vinculadas principalmente con los conflictos ganaderos. En 1976 fue incluida como especie en peligro y, entre 1977 y 1980, los últimos ejemplares encontrados en México fueron capturados para iniciar un programa de reproducción en cautiverio.
La reintroducción en Estados Unidos comenzó en 1998 en Arizona. Desde entonces, el programa permitió reconstruir progresivamente una población silvestre en Arizona y Nuevo México.
El último conteo documentó al menos 319 lobos mexicanos en libertad al finalizar 2025, frente a 286 un año antes. Fue el décimo año consecutivo de crecimiento de la población.
Pero ese crecimiento no significa necesariamente que el proceso de recuperación haya terminado. El plan vigente establece, entre otros criterios, que la población estadounidense debe alcanzar un promedio de al menos 320 ejemplares durante cuatro años, además de cumplir objetivos relacionados con la diversidad genética. Ese promedio todavía no se alcanzó.
La advertencia de los grupos ambientalistas
“El lobo mexicano no está recuperado simplemente porque la población haya crecido”, afirmó Claire Musser, directora ejecutiva del Grand Canyon Wolf Recovery Project. Según sostuvo, debilitar las protecciones federales en este momento podría poner en riesgo décadas de trabajo.
El propio Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos había informado en una evaluación anterior que la población estadounidense estaba avanzando más rápido de lo previsto hacia algunos objetivos de recuperación. Sin embargo, señaló dificultades en México y recomendó continuar con la estrategia vigente para aumentar la diversidad genética y consolidar las poblaciones.
Lobo gris, una especie que antaño abundaba en las Montañas Rocosas del norte de Estados Unidos. Foto: AFP
Qué puede pasar ahora con los lobos
El próximo paso estará en manos del Departamento del Interior. Burgum deberá analizar durante los próximos 90 días la situación de ambas poblaciones y determinar si existen fundamentos para modificar su protección.
Cualquier intento definitivo de retirar a los lobos de la lista podría enfrentar demandas judiciales. Las protecciones del lobo gris ya atravesaron durante años cambios regulatorios y litigios entre distintas administraciones y organizaciones conservacionistas.
La discusión vuelve así a enfrentar dos posiciones conocidas: la de los productores que reclaman mayor libertad para proteger sus animales y la de quienes consideran que la recuperación de los lobos todavía depende de la protección federal. La decisión que adopte el Departamento del Interior determinará si la orden de Trump termina convirtiéndose en un cambio efectivo en el estatus de estas especies.
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