Los restos de café que todos los días terminan en la basura podrían tener un destino inesperado: convertirse en un componente del concreto utilizado en la construcción. Investigadores de la Universidad RMIT, en Australia, desarrollaron un método para transformar estos residuos en biocarbón y sustituir con él una parte de la arena de la mezcla.

El resultado más destacado apareció cuando el material reemplazó el 15% de la arena por volumen. En esas condiciones, el concreto alcanzó una resistencia a la compresión 29,3% superior a la de la mezcla convencional utilizada como control.

El estudio fue realizado por Rajeev Roychand, Shannon Kilmartin-Lynch, Mohammad Saberian, Jie Li, Guomin Zhang y Chun Qing Li, de la Escuela de Ingeniería de RMIT, y publicado en 2023 en la revista científica Journal of Cleaner Production.

Por qué no se puede colocar café directamente en el concreto

El procedimiento no consiste simplemente en mezclar café usado con cemento. Los investigadores comprobaron que los restos sin tratar liberan compuestos orgánicos que interfieren con la hidratación del cemento y terminan reduciendo la resistencia del concreto.

Para resolverlo, sometieron los residuos a pirólisis, un tratamiento térmico realizado en ausencia de oxígeno. Probaron temperaturas de 350 °C y 500 °C y obtuvieron un material poroso y rico en carbono conocido como biochar o biocarbón.

Investigadores de la Universidad RMIT de Australia muestran el proceso del hallazgo. Captura YouTube

Después reemplazaron arena con café crudo o con los dos tipos de biocarbón en proporciones del 5%, 10%, 15% y 20% del volumen. También analizaron las muestras mediante diferentes técnicas, entre ellas microscopía electrónica y difracción de rayos X.

La fórmula que obtuvo el mejor desempeño fue la producida a 350 °C y con un reemplazo del 15% de la arena. El biocarbón elaborado a 500 °C, en cambio, desarrolló una estructura más frágil y microfisuras que perjudicaron sus resultados.

Por qué el café puede hacer más resistente la mezcla

La explicación está relacionada con la estructura microscópica del material. Según los investigadores, el biocarbón producido a 350 °C logró una buena unión con la matriz de cemento.

Además, la pasta de cemento pudo introducirse en los poros del biocarbón, mientras que el agua almacenada en esa estructura porosa contribuyó al proceso de curado interno. Esos mecanismos fueron asociados con el aumento de la resistencia observado en las pruebas.

El trabajo apunta al mismo tiempo a dos problemas ambientales. Australia genera alrededor de 75 millones de kilos de residuos de café molido por año, mientras que a escala mundial la cantidad ronda los 10.000 millones de kilos, según datos citados por RMIT.

También podría disminuir parcialmente la necesidad de arena natural. “Con un enfoque de economía circular, podríamos mantener los residuos orgánicos fuera de los vertederos y preservar mejor nuestros recursos naturales, como la arena”, explicó el profesor Jie Li, uno de los autores.

Los residuos del café pueden ser reutilizados para la construcción. Captura RMIT University

Del laboratorio a las primeras pruebas en la calle

Los resultados iniciales no significan que el concreto con café ya pueda utilizarse indiscriminadamente en edificios. El estudio original se concentró principalmente en la resistencia a la compresión, mientras que para una utilización estructural a gran escala deben evaluarse propiedades como su durabilidad durante años y su comportamiento frente a distintas condiciones ambientales.

Sin embargo, el proyecto ya avanzó más allá del laboratorio. En 2024, RMIT y el municipio de Macedon Ranges Shire realizaron una prueba en una vereda de Gisborne, Australia, utilizando concreto que incorporaba biocarbón procedente de café y madera. Los investigadores comenzaron así a evaluar el comportamiento del material en condiciones reales.

Realizaron una prueba en una vereda de Gisborne, Australia. Captura RMIT University

Ese mismo año el material también llegó a un proyecto de infraestructura en Pakenham, aunque RMIT aclaró que, por limitaciones de la cadena de suministro, el biocarbón utilizado allí no pudo fabricarse mediante exactamente el mismo proceso de baja energía que había conseguido el aumento del 30% en el laboratorio.

Una alternativa que también podría reducir emisiones

Las investigaciones continuaron. Un análisis de ciclo de vida difundido por RMIT en 2025 concluyó que incorporar biocarbón de café también puede ayudar a producir concreto con una menor huella de carbono, además de reducir el consumo de arena.

La propuesta, por lo tanto, intenta convertir un residuo cotidiano en materia prima para una de las industrias que más recursos naturales consume.

Muestras de granos de café sin tostar, granos de café tostados, posos de café molido y el biocarbón de café del equipo. Captura RMIT University

Pero los propios investigadores advierten que todavía quedan etapas por completar antes de una adopción masiva, especialmente las pruebas de durabilidad a largo plazo y el desarrollo de una cadena de producción capaz de llevar el método a escala comercial.