La previa del Gran Premio de Gran Bretaña tuvo un momento tan insólito como divertido. Los 22 pilotos de la Fórmula 1 dejaron de lado por unos minutos sus monoplazas para subirse a minicoches de Lego eléctricos y protagonizar una carrera cargada de risas, toques y maniobras "al límite" que rápidamente se volvió viral.

La iniciativa fue una evolución del exitoso desfile realizado en el Gran Premio de Miami del año pasado. En aquella ocasión, los pilotos recorrieron el circuito en diez autos de Lego a escala real, compartidos entre compañeros de equipo. El resultado fue un festival de choques y ladrillos volando que conquistó a los fanáticos y motivó a Lego a redoblar la apuesta para Silverstone.

Foto: REUTERS/Andrew Boyers

Esta vez, cada piloto tuvo su propio vehículo. Lego construyó 22 minicoches individuales con motores eléctricos, parachoques de plástico y barras antivuelco para soportar los inevitables golpes. Los pequeños karts, capaces de alcanzar una velocidad cercana a los 29 km/h, ofrecieron una competencia mucho más dinámica que la exhibición de Miami. Hasta el presidente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), Mohammed Ben Sulayem, y el patrón de la Fórmula 1, Stefano Domenicali, se subieron a los minicoches.

Detrás de cada vehículo hubo un enorme trabajo de ingeniería. Cada kart fue armado con más de 28.300 piezas por un equipo de 20 diseñadores, ingenieros y constructores en la planta de Lego de Kladno, en la República Checa. En total, el proyecto demandó unas 6.400 horas de trabajo. Los autos, montados sobre un chasis de acero especialmente diseñado, reproducen los colores, diseños y patrocinadores de las escuderías de la Fórmula 1.

Foto: REUTERS/Andrew Boyers

Desde Lego reconocieron que la experiencia de Miami sirvió como aprendizaje. "Analizamos cómo disfrutaron los pilotos del desfile y también las reacciones de los aficionados. Esta vez incorporamos barras antivuelco, guardabarros y parachoques para evitar que salieran despedidos tantos ladrillos y, al mismo tiempo, garantizar la seguridad de los pilotos", explicó Jonathan Jurion, diseñador sénior de la compañía.

Foto: REUTERS/Andrew Boyers

El resultado volvió a cumplir el objetivo: ofrecer un espectáculo diferente antes de que comenzara la acción deportiva. Entre adelantamientos, contactos y bromas entre los pilotos, la carrera de minicoches se convirtió en uno de los momentos más comentados de la jornada en Silverstone y aportó una cuota de distensión antes de la batalla real por el Gran Premio de Gran Bretaña.

Foto: REUTERS/Andrew Boyers