Un juez declaró nulo este viernes el juicio contra una mujer estadounidense que mató a sus tres hijos pequeños, después de que el jurado no lograra alcanzar un veredicto unánime en un caso que puso el foco en la salud mental materna.
Lindsay Clancy, de 36 años, reconoció haber estrangulado a Cora, de cinco años, Dawson, de tres, y Callan, de ocho meses, pero afirmó que sufría psicosis posparto, lo que la eximiría de responsabilidad penal.
Tras siete días de deliberaciones, el jurado de 12 miembros no logró la unanimidad, requisito en este tipo de procesos en Estados Unidos. Un solo miembro del jurado se opuso a declarar a Clancy no culpable por locura.
"En este momento, voy a declarar que el jurado está en punto muerto y voy a declarar nulo el juicio", dijo el juez William Sullivan.
La fiscalía debe decidir ahora si vuelve a juzgar el caso con un nuevo jurado.
Clancy permanecerá encarcelada en espera de un posible nuevo juicio.
El proceso televisado de cinco semanas contra Clancy, en el que declararon más de 80 testigos y que incluyó días de testimonios desgarradores, ha suscitado un debate en Estados Unidos sobre la salud mental materna.
Clancy se declaró no culpable por razón de locura y afirmó que escuchó una voz que le ordenaba matar a sus hijos.
Sus abogados dijeron que esto se debía a una psicosis posparto, una afección que, según los expertos, afecta aproximadamente a entre una y dos mujeres por cada 1.000 nacimientos.
Los fiscales rechazaron ese argumento y sostuvieron que Clancy había planificado cuidadosamente los asesinatos de sus hijos y que era capaz de comprender las consecuencias de sus actos.
Psiquiatras y personas cercanas a Clancy, así como su esposo del que está separada, estuvieron entre los testigos que declararon sobre su frágil salud mental durante el juicio.
- "Atención médica pésima" -
Decenas de mujeres vestidas de rosa se han presentado en el tribunal de Plymouth para mostrar su apoyo a Clancy y hacer una declaración sobre la salud de las mujeres.
Durante los alegatos finales, Reddington, el abogado de Clancy, dijo que ella había hecho numerosos pedidos de ayuda antes de los asesinatos, pero que había recibido una "atención médica pésima" de parte de los médicos a los que acudió.
Tras los asesinatos en la casa familiar en Duxbury, Massachusetts, en enero de 2023, Clancy se lanzó por una ventana del segundo piso en un aparente intento de suicidio que la dejó paralizada de cintura para abajo.
La exenfermera enfrentaba cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional si era declarada culpable de asesinato en primer grado.
El jurado también tenía la opción de declararla culpable de asesinato en segundo grado, homicidio involuntario, o no culpable por falta de responsabilidad penal, veredicto que implicaría su internación en un centro psiquiátrico.
El juicio ha reavivado el recuerdo de un caso similar que también conmocionó al país hace 25 años, el de Andrea Yates, una madre de Texas que ahogó a sus cinco hijos en 2001.
Yates fue condenada inicialmente y sentenciada a cadena perpetua, pero en un nuevo juicio en 2006 fue declarada no culpable por locura y recluida en un hospital psiquiátrico.
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