El agro vuelve a ganar protagonismo en la generación de divisas y en su contribución a las cuentas públicas. La mejora de los precios internacionales de los principales granos, combinada con volúmenes de exportación que presentan apenas modificaciones respecto de las previsiones anteriores, llevó a la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) a elevar su estimación de ingresos de dólares del complejo agroindustrial a US$ 35.200 millones para todo 2026.
El dato adquiere particular relevancia porque implica que, aun cuando la liquidación acumulada durante los primeros ocho meses del año se encuentra por debajo de la registrada en 2025, el sector proyecta terminar el año con un flujo de divisas muy significativo. Y, con precios de los granos más elevados, también aumenta la base sobre la cual se calculan los derechos de exportación: la mejora de las cotizaciones internacionales se traduce así no sólo en mayores ingresos para la cadena agrícola, sino también en un mayor aporte del agro al Estado.
Liquidación de divisas del agro entre septiembre y diciembre.
La estimación actualizada de la BCR contempla leves modificaciones en las hojas de balance de granos y derivados respecto de las proyecciones realizadas en julio. La principal novedad está en los precios, que muestran una mejora respecto de las previsiones anteriores. Esa combinación permite proyectar un ingreso total de US$ 35.200 millones, apenas por debajo de los US$ 36.164 millones liquidados durante 2025 si se consideran tanto las operaciones cursadas a través del Mercado Libre de Cambios (MLC) como aquellas canalizadas mediante el Contado con Liquidación.
Sin embargo, la comparación es favorable cuando se toma exclusivamente el MLC: los US$ 35.200 millones previstos para 2026 superarían los US$ 34.600 millones liquidados por esa vía durante el año pasado.
El comportamiento del acumulado hasta agosto todavía refleja la particular dinámica que tuvo el esquema de retenciones durante 2025. En los primeros ocho meses de 2026, el agro habría liquidado US$ 23.063 millones, frente a los US$ 25.368 millones del mismo período del año pasado. La caída interanual ronda el 9%.
Pero, según la BCR, esa diferencia no debe interpretarse como una pérdida estructural de capacidad exportadora. El año pasado estuvo marcado por dos episodios que adelantaron fuertemente la liquidación de divisas. Por un lado, la reducción temporaria de los derechos de exportación durante el primer semestre de 2025 incentivó la comercialización y generó una base de comparación particularmente elevada. Por otro, la eliminación temporaria de las retenciones en septiembre del año pasado provocó una aceleración de las ventas externas y adelantó el ingreso de dólares, reduciendo posteriormente los montos liquidados durante los meses siguientes.
Ese efecto se extendió incluso hacia los primeros meses de 2026, pero comenzó a normalizarse entre abril y mayo. Desde entonces, el flujo de divisas asociado a la cosecha 2025/26 recuperó firmeza y se mantiene por encima del promedio de los últimos cinco años.
Los datos de los últimos meses confirman esa tendencia. En julio, el rubro Oleaginosos y Cerealeros del Balance Cambiario del Banco Central registró cobros de exportaciones por US$ 3.966 millones, convirtiéndose en el segundo mejor julio de toda la serie, sólo por detrás de 2025. La cifra resulta particularmente significativa porque julio del año pasado había estado influido por la aceleración de las ventas durante los últimos días de vigencia de la reducción temporaria de las retenciones.
Para agosto, la estimación preliminar de la BCR ubica la liquidación en US$ 3.450 millones, nuevamente entre los mejores registros históricos para ese mes. El dato refuerza la idea de que, una vez absorbidos los efectos extraordinarios de las modificaciones tributarias de 2025, el flujo de divisas del complejo agrícola recuperó un comportamiento más normalizado y consistente con una campaña productiva importante.
La expectativa es todavía más favorable para el tramo final del año. Entre septiembre y diciembre, la Bolsa de Comercio de Rosario proyecta que el ingreso de divisas del agro al MLC alcance US$ 12.160 millones. De concretarse, se trataría de un monto superior al registrado en los mismos meses de los años previos, con una única excepción: 2022, cuando los precios internacionales de los commodities agrícolas se dispararon como consecuencia de la guerra entre Rusia y Ucrania.
El escenario plantea una paradoja interesante para la economía argentina. Mientras el Estado resigna parte de sus ingresos cuando disminuyen los precios internacionales o se reducen las alícuotas de retenciones, un mercado mundial más firme genera automáticamente una mayor base imponible para los derechos de exportación. Es decir, a iguales volúmenes exportados, un mayor precio de los granos implica más dólares para los productores y exportadores y, bajo el esquema vigente, una mayor recaudación tributaria para el Estado.
La importancia de esta dinámica es considerable en un país donde el complejo agroindustrial constituye una de las principales fuentes genuinas de divisas. La mejora de los precios internacionales, por lo tanto, tiene un doble efecto: fortalece los ingresos de la cadena productiva y, simultáneamente, incrementa el flujo de recursos fiscales provenientes de las exportaciones.
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