Las amistades suelen comenzar con una conversación, una actividad compartida o una coincidencia que genera interés. Sin embargo, ese primer contacto no determina por sí solo hasta dónde llegará la relación.

Un estudio dirigido por Jeffrey Hall, investigador de la Universidad de Kansas, analizó cuánto tiempo pasan juntas las personas mientras una relación evoluciona desde un simple conocido hasta distintos niveles de amistad.

La investigación encontró un vínculo entre las horas compartidas y la cercanía alcanzada. Sus resultados permiten estimar cuánto tiempo suele ser necesario para que una relación avance de una etapa a otra.

Cuánto tiempo hace falta para construir una amistad

La investigación de Hall, publicada en el Journal of Social and Personal Relationships, reunió dos estudios con grupos diferentes. El primero incluyó a 355 adultos estadounidenses que se habían mudado hacía poco y les pidió que describieran una relación que habían iniciado después de la mudanza. El segundo siguió durante nueve semanas a 112 estudiantes de primer año de la Universidad de Kansas que acababan de llegar a Lawrence.

A partir de ambos trabajos, Hall estableció estimaciones para las distintas etapas:

  • 40 a 60 horas: pasar de conocido a amigo casual.

  • 80 a 100 horas: pasar de amigo casual a amigo.

  • Más de 200 horas: alcanzar una amistad cercana.

Hablar sobre sus vidas y mostrar interés por el otro se relacionó con una mayor cercanía entre los estudiantes. Foto: Shutterstock

La Universidad de Kansas resume en un artículo los resultados con cifras aproximadas de 50, 90 y más de 200 horas. Sin embargo, no se trata de una regla fija.

En el grupo de estudiantes universitarios, la convivencia diaria en el campus aceleró los vínculos, alcanzando cada etapa a las 43, 57 y 119 horas. En el grupo de adultos que se habían mudado, las estimaciones fueron más altas, en parte porque calcularon las horas de memoria meses después de haber iniciado la relación.

El dato importante, por lo tanto, no es que una persona deba llegar a determinada cantidad de horas para convertir a alguien en amigo. El estudio encontró que pasar más tiempo juntos estaba asociado con una mayor cercanía.

En el grupo de estudiantes, además, quienes seguían siendo simples conocidos rara vez habían acumulado más de 30 horas juntos durante las nueve semanas analizadas.

No todas las horas valen igual

Pero no todas las horas parecen tener el mismo significado. En el estudio con adultos, pasar tiempo realizando actividades de ocio, como salir, mirar películas, ver televisión o jugar, estuvo asociado con relaciones más cercanas.

En cambio, el tiempo compartido en el trabajo o en clase mostró una relación menos favorable con la cercanía cuando se tuvieron en cuenta otros factores. Esto no significa que trabajar con alguien impida una amistad, sino que compartir un espacio de manera obligatoria no equivale necesariamente a elegir pasar tiempo juntos.

Para los adultos, pasar tiempo realizando actividades de ocio estuvo asociado con relaciones más cercanas. Foto: Shutterstock

La investigación también analizó qué tipo de conversaciones ayudaban a fortalecer los vínculos. Entre los estudiantes, hablar sobre sus vidas, mantener conversaciones significativas, hacer bromas y mostrar interés por el otro se relacionó con una mayor cercanía.

Las 50, 90 y 200 horas, entonces, funcionan como una referencia sobre el tiempo asociado con las distintas etapas de una amistad, no como una fórmula exacta.