Hay realidades inalterables por más esfuerzo que se haga, pero existe una posibilidad que permanece abierta: decidir cómo afrontarlas y qué actitud adoptar frente a aquello que escapa al control personal. Esto es lo que anuncia la famosa frase del psiquiatra y autor Viktor Frankl al decir: "Cuando ya no podemos cambiar una situación, tenemos el desafío de cambiarnos a nosotros mismos"

En ese sentido, el pensamiento de Frankl parte de una idea central: una persona no siempre puede elegir lo que sucede, pero puede conservar cierto margen de libertad para decidir cómo responder ante aquello que le toca vivir.

Esta reflexión resume su mirada y propone cambiar el foco cuando las circunstancias externas ya no pueden modificarse. Para Frankl, no se trata solo de aceptar el sufrimiento. La propuesta consiste en encontrar un sentido que permita continuar incluso en momentos de dolor, pérdida o incertidumbre.

Su perspectiva tiene puntos de contacto con el pensamiento estoico, en especial con la diferencia entre aquello que depende de cada persona y aquello que queda fuera de su control. Sin embargo, Frankl puso el énfasis en la búsqueda de significado.

El hombre en busca del sentido último, de Viktor Frankl.

Cuando un problema puede resolverse, la respuesta puede estar en actuar sobre él. Cuando eso ya no es posible, el desafío pasa por revisar la propia actitud, las decisiones y la manera de interpretar lo ocurrido.

Quién fue Viktor Frankl

Viktor Frankl fue un neurólogo y psiquiatra austríaco nacido en Viena en 1905. Desde joven se interesó por la relación entre la salud mental, la búsqueda de sentido y las experiencias humanas. Estudió Medicina en la Universidad de Viena y desarrolló una perspectiva propia dentro de la psicoterapia.

Durante la Segunda Guerra Mundial fue deportado a varios campos de concentración nazis, donde perdió a gran parte de su familia. Sobrevivió a esa experiencia y, después de la guerra, plasmó parte de sus reflexiones en El hombre en busca de sentido, una de sus obras más conocidas, publicada originalmente en 1946.

Frankl fue el creador de la logoterapia, un enfoque psicoterapéutico basado en la búsqueda de sentido como una de las principales motivaciones humanas. Continuó su carrera médica y académica después de la guerra y murió en Viena en 1997, a los 92 años. Su obra tuvo una amplia influencia en la psicología y la psiquiatría del siglo XX.

Las reflexiones de Frankl ponen el foco en la libertad interior y la capacidad de elegir una respuesta.

La frase adquiere un significado particular al conocer la experiencia de Frankl. Durante su paso por los campos de concentración nazis, enfrentó circunstancias que no podía modificar y que marcaron profundamente su obra posterior. En El hombre en busca de sentido, sostuvo que incluso en situaciones extremas el ser humano conserva un margen de libertad para elegir su actitud frente a lo que está viviendo.

Esa idea también está en el centro de la logoterapia. Para Frankl, la búsqueda de sentido es una motivación fundamental y puede encontrarse no solo a través de lo que una persona hace o experimenta, sino también mediante la actitud que adopta ante circunstancias que no puede cambiar. Por eso, la frase del título resume una de las ideas más características de su pensamiento: cuando la realidad externa ya no puede modificarse, todavía queda la posibilidad de decidir cómo responder ante ella.