Las Redes Sociales atrapan a chicos y grandes por igual, pero su promesa de acortar distancias y estar conectados con amistades y familia puede que no siempre se cumpla. Son varios los estudios que indican que en diversos casos pueden generar más insatisfacción que buenas sensaciones. Ahora una mujer reflexionó sobre cómo la hiperconexión moderna afecta la salud emocional de los adultos mayores.

Para mayores de 70 años, abrir una cuenta en estas plataformas digitales como Instagram, Facebook, TikTok o X, puede terminar teniendo el efecto contrario al que esperan al toma esa decisión: en lugar de acortar la brecha con sus seres queridos, deja al descubierto la distancia con su entorno.

Redes Sociales en la tercera edad: por qué pueden tener un efecto muy distinto a lo que uno cree. Foto Shutterstock

Una mujer de esa edad escribió el sitio digital Bolde sobre la paradoja de sentirse más solos en un mundo donde todos parecen estar hiperconectados. Relata que decidió sumarse a las redes impulsada por la curiosidad y la ilusión de estar más cerca de sus seres queridos.

Fue su nieta la que le creó una cuenta de Facebook hace tres años y le dijo que sería una "ventana" que la ayudaría a mantenerse conectada. Le enseñó a publicar, a navegar por la página y a encontrar gente con la que no había hablado en décadas.

En este sentido, la autora reflexionó que sí funcionó como una ventana, pero dijo que el problema es que estas tienen dos visiones y, que en su caso, podía ver a los demás, pero lo que más vio es lo que le pasaba a ella.

"No me lo esperaba": lo que las redes sociales le generaron a una mujer de 70 años

La mujer dijo que esperaba sentirse más conectada y no menos, lo que finalmente sintió. Se dio cuenta de en esa red puede navegar en una versión de la vida que se mueve más rápido que ella y que habla un idioma que no siempre reconoce. La diferencia entre lo que ve y lo que ella es, se hizo muy grande.

"Nadie te advierte sobre esta parte", sentenció. Dijo que, entonces, ve reuniones familiares a las que no fue invitada en las que las fotos muestran a su sobrino, su hermana y sus primos, pero ella no está allí. Le dolió enterarse como un desconocido de esa juntada. Dijo que no cree que la hayan querido excluir, sino simplemente "no se les ocurrió".

Otro de los temas que la hicieron sentir triste es que se siente excluida del ritmo de las conversaciones. Si alguien sube algo, al instante hay cuarenta comentarios que incluyen chistes, referencias y abreviaturas que la dejan completamente afuera. "Para cuando logro pensar en algo que decir, la conversación ya terminó", confesó.

Por qué las Redes Sociales pueden ser un dolor de cabeza para los adultos mayores. Foto Shutterstock

Por supuesto, esta es una experiencia personal de la autora, pero puede trascender el mero subjetivismo para convertirse en una tendencia inevitable. Tampoco significa que las redes son malas, ya que se demostró que sí conectan y cortan la distancia de comunicación. No todos los casos son iguales.

Por ejemplo, un estudio publicado en PubMed, sitio de la National Library of Medicine (NIH) de los Estados Unidos, que se llama "Las redes sociales y el bienestar social en la tercera edad" asegura que mantener las relaciones sociales suele dificultarse en la vejez debido a la jubilación, las enfermedades crónicas y el fallecimiento de cónyuges y amigos.

Contradiciendo este sentir de la mujer, el abstracto determina que las plataformas de redes sociales "ofrecen tecnologías de comunicación accesibles y de bajo costo que han demostrado potenciar la sensación de conexión social y reducir la soledad en grupos de edad más jóvenes".

Por último cabe señalar que ambas cosas no son excluyentes una de la otra. Las redes en el caso de la autora funcionaron como una abertura de ojos. Para ella, la soledad era más abstracta e ignoraba las dinámicas de las que no participaba que, al tener acceso, la sensación de exclusión se volvió concreta.

Las sentencias sobre lo que le ocurrió con las redes sociales

  • Veo reuniones familiares a las que no me invitaron.
  • Las conversaciones avanzan a una velocidad que no puedo seguir.
  • Veo crecer a mis nietos a través de una pantalla.
  • Veo cuánto cambió el mundo y que no hay muchos lugares para mí.
  • Las personas de las que más quiero saber son las que menos publican.
  • Comparo mi vida tranquila con la vida planificada de todos los demás.
  • Recibo más felicitaciones de cumpleaños de desconocidos que de personas que me conocen.
  • "Mantenerse conectado” y “sentirse conectado” son dos cosas diferentes
  • Echo de menos cuando mantenerse en contacto requería esfuerzo.
  • Sigo en las redes sociales porque la alternativa me parece peor.