Hay cuatro clases de países: los desarrollados, los subdesarrollados, Japón y Argentina. El autor de esta ironía fue un Premio Nobel: el economista Simon Kuznets (1901-1985). Kuznets alegaba que Japón era “un país pobre que se volvió rico” y Argentina “un país rico que se volvió pobre”.
Sobre Argentina, Kuznets basaba su juicio en cifras macroeconómicas seleccionadas y las frecuentes crisis financieras. Sin embargo, hay sectores de la economía argentina que forman parte de la vanguardia mundial.
Reactores nucleares
Argentina ha exportado reactores nucleares a Australia, Egipto, Argelia, Países Bajos y Arabia Saudita. En algunos casos por haberles ganado licitaciones internacionales a potencias tecnológicas como Alemania.
En Países Bajos (2018) le ganó a Francia y Corea del Sur una licitación internacional para diseñar y construir un reactor nuclear de investigación destinado a producir radioisótopos medicinales.
En el caso de Australia, les ganó a Alemania, Francia y Canadá una licitación “llave en mano” para diseñar y construir un reactor para investigación, aplicable a medicina, ciencia e industria. Sus éxitos están vinculadas a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CONEA, 1950), en particular a una empresa creada por la propia CONEA: Investigación Aplicada (INVAP, 1976).
Satélites
En industria aeroespacial, Argentina también goza de prestigio internacional.
Satélites íntegramente argentinos
ARSAT-1 (2014) fue el primer satélite argentino diseñado fabricado en el país. Se trata de un satélite geoestacionario de telecomunicaciones, concebido para proveer telefonía, televisión e Internet a zonas aisladas de Argentina y países vecinos. Fue complementado por el ARSAT-2 (2015) también diseñado, construido en Argentina, que cubre desde el norte de Canadá hasta la Antártida. Ambos satélites están en orbita y proveyendo servicios
•Sistema ítalo-argentino de satélites para la gestión de emergencias.
Argentina tiene en órbita el SAOCOM 1 y el SAOCOM1b —capaces de anticipar catástrofes —que se unen a cuatro satélites de la Agencia Espacial Italiana, especializados en la observación sistemática de la Tierra.
Se crea así el sistema ítalo-argentino, que predice inundaciones, monitorea incendios forestales, identifica derrames de petróleo en el mar, registra la evolución de sequías y elabora mapas confiables para facilitar la recuperación y reconstrucción. Funciona día y noche, puede capturar imágenes de cualquier zona del planeta y está disponible para para autoridades nacionales y provinciales, organismos de protección civil e instituciones científicas y asociaciones internacionales.
También cumple tareas preventivas, como la medición de la humedad del suelo en zonas agrícolas. Envían a determinadas regiones de la Tierra una señal que rebota y, al volver, revela si un terreno carece de agua suficiente para la siembra.
•Sociedad argentino-turca para fabricar satélites de última generación.
Creada por Argentina y Turquía, GSATCOM Space Technologies espaciales una empresa conjunta a partes iguales para la fabricación de satélites geoestacionarios de telecomunicaciones de nueva generación, como el Small-GEO: pequeños, de alto rendimiento y destinados a competir en el mercado internacional.
El primer proyecto fue el ARSAT-SG1, un satélite argentino diseñado para incrementar la conectividad de internet. GSATCOM desarrolló la plataforma y participa en la fabricación, pero el proyecto ha sufrido demoras
•Acuerdo privado con SpaceX, líder mundial de la industria aeroespacial.
Los éxitos aeroespaciales de Argentina se deben a organizaciones estatales. La excepción es Satellogic una empresa privada de trascendencia internacional que cotiza en Nadaskq y tiene un valor de mercado 665 millones de dólares y ha llegado a acuerdos con Space X: la empresa de Elon Musk.
La firma argentina diseña, fabrica y opera una serie de satélites de observación llamados ÑuSat. Son microsatélites, de órbita baja, usados para tomar imágenes de alta resolución de la superficie terrestre.
Space X ha puesto en órbita 60 ÑuSat. Esto le ha permitido a Satellogic disponer de un extensa superficie terrestre a fotografiar y producir constantes imágenes para agricultura, defensa, energía y control ambiental, que la empresa comercializa. El objetivo de Satellogic es llegar a formar una constelación de 200 ÑuSat para fotografiar diariamente toda la superficie terrestre.
Invap y Satellogic en 2026
•Entregó al Ejército Argentino y puso en servicio dos radares RPA-200M al Ejército Argentino. El RPA-200M es un radar primario móvil tridimensional de largo alcance, diseñado y fabricado íntegramente por INVAP. Sirve para vigilar el espacio aéreo. Puede detectar una aeronave, calcular su distancia, dirección y altura y seguir simultáneamente numerosos objetivos.
•ACR-300. Es un proyectado reactor nuclear, modular pequeño —SMR—, diseñado para producir aproximadamente 300 megavatios. El proyecto es impulsado por Black River Technology, Inc., filial norteamericana de INVAP creada para facilitar la actividad comercial, contrataciones y asociaciones de INVAP en Estados Unidos. Ya se terminó la etapa de ingeniería conceptual y está en marcha la ingeniería básica. La inversión (1.200 millones de dólares) correrá por cuenta Meitner Enkergy, empresa de la cual Black River Technology es co-propietaria.
Satellogic ha vendido a Porrtugal en 18 millones de dólares dos satélites Mark V de observación terrestre de alta resolución. Portugal los destinará a seguridad, defensa y vigilancia territorial.
•Vendíó un Ñu Sat en órbita a Australia , que lo rebautizó Continuum-1. Es el primer satélite de resolución submétrica (es decir, capaz de distinguir objetos o detalles de menos de un metro sobre la superficie terrestre) que tiene Australia.
•Creó un nuevo servicio (Aleph Observer) para vigilar diariamente lugares cruciales para defensa e infraestructura
La experiencia con los reactores nucleares y satélites debería servir de modelo para la creación de otras nuevas industrias, de cuya creatividad y precisión hoy dependen el desarrollo económico y social.
Todavia no hay comentarios aprobados.