La búsqueda de la felicidad es uno de los grandes temas que interpela al ser humano desde hace siglos. Filósofos, pensadores y escritores de distintas épocas intentaron (y siguen intentando) responder qué significa ser feliz.

Una de las preguntas que surgen alrededor de este tema es si la satisfacción y el disfrute está en las pequeñas cosas de todos los días o si aparece cuando alcanzamos una meta, cumplimos un objetivo o conseguimos aquello que tanto deseamos.

Para el escritor y letrista brasileño Paulo Coelho, la respuesta puede estar mucho más cerca de lo que imaginamos: “Las cosas simples son las más extraordinarias y sólo los sabios consiguen verlas”.

La frase aparece en El alquimista, una de las novelas más famosas de Coelho, publicada en 1988. El libro relata las aventuras de Santiago, un joven pastor andaluz que decide emprender un viaje por el desierto en busca de un tesoro material.

"Las cosas simples son las más extraordinarias y sólo los sabios consiguen verlas"

La frase aparece al comienzo de El alquimista, durante la conversación entre Santiago y la anciana que interpreta su sueño. Después de escucharlo, la mujer le dice que debe viajar hasta las Pirámides de Egipto en busca de un tesoro.

En el camino, sin embargo, el protagonista descubre que, a diferencia de lo que pensaba inicialmente, el tesoro no es en realidad el cofre que buscaba, sino la sabiduría, las experiencias y la transformación interior que alcanzó durante todo el trayecto.

Además, comprende que lo que buscaba no estaba tan lejos, sino que siempre había estado a su alcance.

El Alquimista fue publicado en 1988. Foto: Unsplash

Por eso, cuando Coelho habla de “sabios”, no se refiere necesariamente a personas con grandes conocimientos o estudios, sino a quienes tienen la capacidad de frenar, mirar con atención y reconocer el valor de lo que muchas veces pasa desapercibido.

Lo extraordinario, en este sentido, no siempre está en lo que cuesta conseguir, sino en aprender a apreciar lo que ya forma parte de nuestra vida.

Más allá de la ficción, la reflexión pone en el centro de la escena una pregunta que se repite en todo el mundo: ¿dónde buscamos la felicidad? No existe una única respuesta.

Para algunas personas está en los momentos cotidianos, en tomar un café tranquilos, compartir una comida, caminar, conversar con alguien querido o simplemente tener un rato para uno mismo.

Para algunos, la felicidad está en disfrutar las pequeñas cosas. Foto Shutterstock.

Para otras, en cambio, aparece en momentos importantes, como alcanzar una meta, viajar, conseguir un trabajo esperado o cumplir un sueño.

Disfrutar de las cosas simples puede parecer fácil, pero muchas veces no lo es. Vivimos pendientes de lo que todavía falta, de lo que queremos conseguir o de la próxima meta que debemos alcanzar. Y en esa búsqueda podemos dejar de prestar atención a lo que tenemos delante y por sobre todo en la cotidiana.

La frase de Coelho invita justamente a cambiar esa mirada. A entender que lo simple no significa poco importante y que, muchas veces, aquello que buscamos con tanto esfuerzo puede estar en experiencias cotidianas que dejamos pasar sin darnos cuenta.