“Se suele decir que leer a Borges es difícil. Que sus libros son exigentes, que hay que tener conocimientos muy específicos para acercarse a su obra. Pero, contra lo que puede pensarse, si a Borges se le presta la suficiente atención no es un escritor difícil, sino más bien alguien que te alcanza los libros más elevados de la biblioteca”, se presenta el escritor Santiago Llach para invitar al curso que dará junto a Mariela Blanco y Lucas Adur.
Jorge Luis Borges. Archivo La Razón.
A cuarenta años de su muerte, Chasco Club, con el apoyo de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, lanza este programa de extensión dirigido a un público amplio, con el objetivo de hacer accesible la lectura de uno de los más grandes escritores argentinos.
"Toda su obra enseña a leer y también a vivir. El suyo es el testimonio emotivo de un hombre demasiado humano que busca saber quién es, y que en el proceso de narrar esa búsqueda por fin lo descubre". A partir de esta idea nace este curso de introducción a la vida y la obra de Borges.
El programa está estructurado en doce clases virtuales, de septiembre a noviembre, y dos caminatas, una por Floresta y la otra por Adrogué, guiadas por Catalina Lascano y por el propio Llach.
–¿Cómo se les ocurrió hacer este ciclo sobre Borges?
–Además de una efervescencia y consenso en torno a Borges, un autor que parece increíblemente adecuado para esta época de distracción masiva y lectura fragmentaria, hay un auge de estudios originales sobre Borges, por ejemplo, sobre sus manuscritos, clases y conferencias. Mi espíritu no académico fue siempre el de contribuir a que a Borges lo pueda leer cualquiera. Y llamé a dos personas sí académicas, Mariela Blanco y Lucas Adur, que desde la originalidad de sus enfoques pueden contribuir en esa tarea. Todo esto confluye con otro rasgo de esta época, el de la exploración de la ciudad de Buenos Aires a través de caminatas y otras experiencias. Borges fue un lector precoz de ese sistema de signos que es la ciudad, un mitógrafo de Buenos Aires, y por eso le sumamos dos caminatas.
–Dicen en la introducción del programa que Borges no es un escritor difícil. ¿Por qué creés que se lo catalogó de esa forma?
–Porque Borges pone trampas para hacer creer que es difícil. Juega con el lector. Le pone a su escritura su sistema de citas, muchas apócrifas, otras auténticas, pero en el fondo es alguien muy sentimental, un psicólogo agudo y un maestro que te guía en la selva de la literatura.
–Quienes lo conocieron hablan de él con mucho sentido del humor y de la ironía, y eso también puede verse en sus libros, ¿no es cierto?
–En un prólogo dice que los cuentos de Historia universal de la infamia fueron escritos por un hombre desdichado que fue feliz haciéndolo. Él encontró primero la felicidad en la literatura y después en la vida. La suya era una ironía que en la oralidad se fue agudizando, se fue haciendo cada vez más una ironía agradecida, y al final de su vida hablaba con todo el mundo. A muchos, por otro lado, leer a Borges nos ha dado grandes momentos de felicidad literaria.
–¿Cómo está pensada la estructura y por dónde será la recorrida?
–Por un lado, son doce clases virtuales a cargo de Lucas Adur, Mariela Blanco y yo. Es un recorrido cronológico por su vida y su obra que busca una comprensión integral de sus textos, en el que buscaremos mostrar cómo Borges fue escribiendo ese gran libro abierto de múltiples entradas y salidas que son sus Obras completas. Por otro lado, las dos caminatas por Floresta y Adrogué, las haremos con Catalina Lascano.
–Borges amaba la Argentina y Buenos Aires. ¿Por qué creés que mucha gente no lo piensa así?
–Porque Borges era perspicaz y entendía que todo amor era complejo, y porque tuvo una posición política clara que a veces generó controversia. Pero Borges fue, creo, quien mejor representó en literatura la condición argentina. Y lo mismo con Buenos Aires: la caminó desesperado y convirtió las calles periféricas de su ciudad en verdades universales.
–¿Cómo eligieron el corpus?
–Aunque damos bibliografía secundaria, trabajamos directamente sobre textos de Borges de todas sus épocas: sus poemas y ensayos juveniles (yo), sus tres "primeros cuentos" (Lucas Adur), sus grandes cuentos de los años 40 (Mariela Blanco) y algunos cuentos y poemas de su vejez, iluminados por su ceguera (yo). Es un programa armado con cariño entre los tres, y creemos que puede ser una linda contribución para dar a conocer a Borges a un público más amplio, que nunca se animó a leerlo o se tropezó con sus dificultades.
Santiago Llach. Foto: Silvana Boemo.
Jorge Luis Borges: una introducción
Las caminatas serán el sábado 7 de noviembre por Floresta y el 21 de noviembre por Adrogué. Las primeras clases virtuales tendrán lugar los jueves 3, 10 y 17 de septiembre a las 17 y serán sobre el joven Borges (1923-1930) a través de sus obras “Fundación mitológica de Buenos Aires” y “Profesión de fe literaria, en las que el intelectual yrigoyenista ensaya el yo y demuestra que toda literatura es autobiográfica.
Pero también, con Santiago Llach, se leerá “Sentirse en muerte” y “Hombres pelearon”, en los que el escritor se mete en el género del cuento fantástico y policial luego de caminar por sus barrios queridos.
Los encuentros con Lucas Adur, que serán los jueves 24 de septiembre y 1 y 8 de octubre a las 17, irán desde 1930 a 1942 y recorrerán el pasaje del poeta al narrador, de la mano de la lectura de “Hombre de la esquina rosada”, “El acercamiento a Almotásim” y “Pierre Menard, autor del Quijote”.
La tercera parte estará a cargo de Mariela Blanco y será los jueves 15, 22 y 29 de octubre a las 17. Se leerán “El Aleph”, “El milagro secreto”, “Deutsches Requiem”, “La muerte y la brújula” y “Emma Zunz”.
Los últimos encuentros serán con Santiago Llach los jueves 5, 12 y 19 de noviembre para leer al Borges de 1955 a 1986, con “Poema de los dones,” “Historia de Rosendo Juárez” y “La noche de los dones”.
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