Perseguir una meta suele asociarse con esfuerzo, constancia y progreso. Sin embargo, persistir indefinidamente no siempre juega a favor si lo que pretendes es sentirte bien. Un estudio publicado en Nature Reviews Psychology señala que la capacidad de abandonar o reajustar objetivos que han dejado de ser alcanzables puede ser una parte importante de la autorregulación y evitar que sigamos gastando recursos psicológicos en metas inviables.
La cuestión resulta especialmente interesante porque vivimos rodeados de estímulos que te hacen querer más dinero, reconocimiento, productividad o experiencias. ¿Pero alguna vez has pensado en emplear recursos en beneficio de otras personas? Varios estudios señalan que también puede proporcionar bienestar a quien los ofrece.
Jorge Muñoz, filósofo, lleva esta paradoja al terreno del crecimiento personal. Durante una conversación en el podcast 'La fórmula del éxito' de Uri Sabat, sostiene que uno de los errores está en orientar permanentemente la vida hacia aquello que esperamos conseguir.
“Nos han educado para pensar en tener, en querer, cuando en realidad lo que nos va a hacer tenerlo es darlo”, explica. Muñoz contrapone así la voluntad de recibir con la de proveer y, en lugar de preguntarnos únicamente qué queremos de un trabajo, una relación o un proyecto, propone pensar qué podemos aportar nosotros.
¿Dar puede hacernos sentir mejor?
Por ejemplo, preparar una sorpresa, ofrecer un regalo o hacer algo por otra persona puede resultar gratificante independientemente de lo recibido después. “Lo que te va a hacer feliz es convertirte en un ser que da, que provee”, sostiene Muñoz.
Según su planteamiento, conceder una importancia excesiva a aquello que queremos conseguir puede alimentar el miedo a perderlo y modificar nuestra forma de actuar por aferrarse a un resultado.
Un análisis publicado en Nature Human Behaviour en 2025 encontró que desvincularse de objetivos persistentemente difíciles se relacionaba con menores niveles de estrés, ansiedad y depresión, mientras que la capacidad de comprometerse después con nuevas metas se asociaba con mayor bienestar.
La cuestión está en reconocer cuándo insistir continúa teniendo sentido y cuándo conviene modificar el camino. Una meta puede seguir siendo importante mientras cambia la estrategia utilizada para alcanzarla.
¿Abundancia significa necesariamente tener más?
Muñoz describe la abundancia como un proceso de “recibir, transformar, compartir, volver a recibir”, ya que centrarse exclusivamente en aquello que falta puede reforzar una percepción permanente de escasez.
Dar dinero no garantiza recibir más, visualizar un objetivo no provoca que ocurra y pensar positivamente no elimina condicionantes económicos, laborales o sociales.
Por lo que la abundancia no está ligada a esperar una recompensa, si no con qué hacemos mientras perseguimos aquello que queremos como qué habilidades desarrollamos, qué valor aportamos y hasta qué punto somos capaces de reajustar nuestras metas cuando la realidad cambia.
Casandra Maggio
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