Un gato se acerca, frota la cabeza contra una pierna y acepta algunas caricias. Minutos después se levanta y se marcha. Horas más tarde puede volver a buscar contacto como si nada hubiera ocurrido. Para muchos dueños, esa alternancia entre cercanía e independencia forma parte del atractivo de convivir con ellos.
Pero ese comportamiento no significa necesariamente indiferencia. Diferentes investigaciones muestran que los gatos forman vínculos con sus cuidadores y responden a la atención humana, aunque una interacción satisfactoria puede depender de algo importante: permitir que el animal tenga cierto control sobre cuándo comienza y termina el contacto.
Una serie de estudios encabezados por Lauren Finka, especialista en comportamiento y bienestar felino, analizó precisamente cómo interactúan humanos y gatos.
Cómo interactúan gatos y humanos, según un estudio.
El experimento que analizó cómo acariciamos a los gatos
En un estudio publicado en 2022 en Scientific Reports, Finka y sus colegas observaron a 100 personas interactuando con gatos que no conocían.
Antes del encuentro, los investigadores evaluaron la experiencia que los participantes tenían con estos animales, cuántos años habían convivido con ellos y sus conocimientos sobre comportamiento felino. Después observaron detalladamente las interacciones: dónde tocaban al gato, cuánto intentaban controlar el contacto y cómo respondía el animal.
Tener mucha experiencia con gatos no garantizaba interactuar con ellos, según un estudio.
Los resultados mostraron algo inesperado: tener mucha experiencia con gatos no garantizaba interactuar con ellos de una manera considerada más favorable para su bienestar. Algunos participantes experimentados tendían a tocar con mayor frecuencia determinadas partes del cuerpo que muchos gatos pueden encontrar menos agradables, como la base de la cola, las patas o el abdomen.
Qué cambia cuando el gato puede decidir
Otra investigación de Finka y sus colaboradores examinó qué sucedía cuando las personas seguían recomendaciones destinadas a ofrecer al gato más elección y control durante la interacción. Las pautas eran relativamente sencillas.
Qué dice la psicología sobre la interacción con los gatos, según un estudio.
En lugar de acercarse directamente y comenzar a acariciarlo, la persona debía permitir que el animal iniciara el contacto. También tenía que prestar atención a señales que indicaban si quería continuar y ofrecer oportunidades frecuentes para alejarse.
Los investigadores recomendaron concentrar inicialmente las caricias en zonas como las mejillas, la base de las orejas y debajo del mentón, evitando asumir que todos los gatos disfrutan del contacto en cualquier parte del cuerpo.
Por qué la independencia no significa falta de apego.
Cuando las personas aplicaban estas pautas, los animales mostraban menos comportamientos relacionados con conflicto o agresión y más conductas afiliativas.
Por qué independencia no significa falta de apego
Que un gato decida terminar una sesión de caricias tampoco significa que carezca de vínculo con la persona.
Una investigación encabezada por Kristyn Vitale, publicada en 2019 en Current Biology, estudió el apego entre gatos y sus cuidadores utilizando una prueba adaptada de las investigaciones sobre relaciones entre niños y adultos. Los animales pasaban un período con su cuidador, quedaban brevemente solos y luego volvían a encontrarse con esa persona.
Entre los gatitos cuyo comportamiento pudo clasificarse, aproximadamente dos tercios presentaron un patrón considerado de apego seguro. Al reencontrarse con su cuidador, esos animales buscaban contacto y después volvían a explorar el ambiente con relativa tranquilidad. Los gatos con patrones inseguros mostraban respuestas diferentes, como mantenerse excesivamente cerca o evitar el contacto.
Los investigadores también evaluaron gatos adultos y encontraron evidencia de patrones de apego.
¿A los gatos realmente les gusta que los ignoren?
La respuesta es más complicada de lo que sugiere ese conocido consejo de permanecer indiferente para lograr que un gato se acerque. Otro experimento de Vitale y Monique Udell analizó cómo respondían los gatos ante personas que les prestaban atención o los ignoraban.
Los animales pasaban más tiempo cerca de la persona cuando esta les ofrecía atención que cuando permanecía indiferente. Por lo tanto, la investigación no respalda la idea general de que los gatos prefieran ser ignorados. Lo que parece importar es la forma en que se produce el acercamiento.
Un gato puede valorar la atención y, al mismo tiempo, querer decidir cuándo recibirla.
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