De su aparición y hasta la actualidad, la obra de Antoine de Saint-Exupéry ha servido como una referencia en cuanto a enseñanzas.

Algunas de las más importantes giran en torno al valor de las personas y las cosas.

En este sentido, se destaca lo mencionado por el Principito en el octavo día de su travesía en la Tierra, así como una reflexión que le dice el zorro, al que ha conocido en el mismo lugar.

Contexto y explicación de la frase

Uno de los ejes ordenadores del texto de Saint-Exupéry es la relación entre el Principito y el aviador, quien se ha accidentado en el desierto del Sahara.

En el capítulo XXIV, cuando han pasado ocho días y están preocupados porque se les está acabando el agua, ambos comienzan a caminar por el desierto buscando un pozo.

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De qué trata el libro El Principito

Después de andar durante mucho tiempo, el Principito observa el paisaje y hace una reflexión: "Lo que embellece el desierto es que esconde un pozo en alguna parte".

La idea es importante porque el desierto, aparentemente vacío y sin nada valioso, adquiere belleza porque contiene algo oculto que da esperanza y sentido: el pozo.

Además, encierra una de las reflexiones más reconocibles del escritor Antoine de Saint-Exupéry: aquello que otorga valor a las cosas no siempre está a la vista.

Con la frase, el autor intenta reflejar que el valor de las cosas no siempre está a la vista. Foto: Archivo

De este modo, la reflexión de El Principito puede entenderse como una invitación a no juzgar únicamente por las apariencias y a buscar aquello que permanece escondido.

La utilidad de las cosas, desde esta perspectiva, tampoco depende exclusivamente de lo evidente o inmediato: algo aparentemente vacío puede guardar en su interior aquello que verdaderamente importa.

Esta frase se relaciona directamente con otra muy famosa del libro, que intenta reflexionar en torno a una misma temática.

"Lo esencial es invisible a los ojos": la otra gran reflexión de El Principito

En el capítulo XXI, el Principito llega a la Tierra y se encuentra con un jardín lleno de rosas. Esto lo desconcierta y lo entristece, porque él pensaba que la rosa que tenía en su planeta (B-612) era única en todo el universo. Al ver cientos de rosas iguales, siente que la suya no es tan especial.

Después conoce al zorro, que le pide que lo domestique. En el lenguaje del libro, domesticar significa crear un vínculo: pasar de ser dos seres desconocidos a convertirse en alguien importante el uno para el otro.

El zorro dice una de las frases más famosas del libro. Foto: Archivo (ilustraciones de Pablo Bernasconi)

El zorro le explica que, cuando se establece ese vínculo, el otro se vuelve único. Por eso, después de haber creado una relación con su rosa, el Principito comprende que, aunque existan miles de rosas parecidas, su rosa es especial para él por la relación que construyó con ella y por el tiempo que le dedicó.

Es entonces cuando el zorro le dice: "No se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos".

La enseñanza no significa simplemente que "hay que mirar con el corazón" en sentido sentimental. Es más profunda: las características externas de una persona o de una cosa no muestran necesariamente aquello que le da su verdadero valor.