Los pasajeros del vuelo FR1423 de Ryanair con destino a Alicante, España, sufrieron inconvenientes en el aeropuerto de Milán Malpensa. Y la experiencia fue insólita.

El despegue se retrasó aproximadamente tres horas debido a un enjambre de mosquitos en la cabina. Decenas de insectos dificultaron enormemente la estancia a bordo de la aeronave y para colmo, una joven afirmó ser alérgica a las picaduras de mosquito.

La situación, según un pasajero que informó del incidente, "pudo haberse convertido en una tragedia".

Los mosquitos dentro del avión (ANSA).

El embarque, relata el pasajero que partía para unas vacaciones de tres días en la Costa Blanca, transcurrió con normalidad "tras un retraso inicial", pero "una vez a bordo, la cabina estaba infestada de una cantidad impresionante de mosquitos.

Con las puertas del avión aún abiertas, los insectos siguieron entrando durante varios minutos, lo que hizo que la estancia a bordo fuera extremadamente difícil".

Embarcados en otro avión

"El personal apagó las luces del avión para intentar calmar la situación", continúa el pasajero, documentando su relato con varias fotos tomadas con su teléfono móvil. Tras media hora, sin embargo, se decidió desembarcar a todos los pasajeros por motivos de salud e higiene, y también porque "una joven afirmó ser alérgica a las picaduras de mosquitos" y "la situación podría haber tenido consecuencias trágicas".

Había un enjambre de mosquitos en la cabina (ANSA).

En ese momento, "todos los pasajeros fueron devueltos a la terminal, trasladados a otra puerta de embarque y, posteriormente", concluye el pasajero, "reembarcados en otro avión, acumulando un retraso de casi tres horas debido a un incidente que dejó a cientos de personas atónitas".

Ese no fue el único incidente similar. El vuelo de las 21.25 con destino a Nápoles, también operado por Ryanair, despegó con dos horas de retraso por el mismo motivo, y algunas familias optaron por abandonar el avión antes del despegue.

Agencia ANSA.

GML