La guerra de los Balcanes dejó un triste legado de muerte y destrucción en países como Croacia. La república pasó a formar parte de la Unión Europea y, entonces, comenzó un curioso operativo para detectar miles de minas terrestres. En lugar de utilizar perros o detectores de metales, entrenaron a abejas mielíferas.
El conflicto comenzó en 1991 cuando Croacia declaró su independencia de Yugoslavia junto con Eslovenia. La población serbia rechazó el pronunciamiento croata y, con ayuda del ejército yugoslavo, comenzó a luchar contra los croatas.
Los combates, particularmente intensos en Vukovar y Dubrovnik, ciudades prácticamente destruidas, estuvieron marcados por operaciones de “limpieza étnica”, el éxodo de miles de serbocroatas y, por supuesto, miles de muertos. La paz llegaría recién en 1998, pero el drama no había terminado.
En 2013, cuando el país pasó a formar parte de la UE, había unos 750 km² con minas terrestres enterradas bajo la superficie. Entonces, las abejas aparecieron para, con su olfato, ayudar a detectar las minas y otros explosivos.
El gobierno de Croacia informaba entonces que, desde el inicio de la guerra, unas 2.500 personas habían muerto a causa de explosiones de minas terrestres. Durante el conflicto, ambos bandos colocaron alrededor de 90.000 minas en todo el país, en su mayoría de forma aleatoria y sin ningún plan ni mapas preexistentes.
Una mezcla a base de azúcar y TNT
El profesor de la Universidad de Zagreb, Nikola Kezić, experto en el comportamiento de las abejas, comenzó a trabajar con un grupo de jóvenes investigadores. Según le explicó a la agencia AP, las abejas tienen un olfato excepcional (200 veces mayor que el de los perros) que les permite detectar rápidamente el olor de los explosivos. Entonces, comenzaron a entrenarlas para que identificaran su alimento con el olor del TNT.
Los combates entre serbios y croatas destruyeron la ciudad de Vukovar en 1991. Foto: AP.
“Nuestra conclusión fundamental es que las abejas pueden detectar claramente este objetivo y estamos muy satisfechos”, dijo Kezić, quien dirige una parte de un programa multimillonario más amplio, patrocinado por la UE para detectar minas terrestres en el continente.
El equipo de Kezić instaló varios puntos de alimentación en el suelo, pero solo algunos contenían partículas de TNT. El método de adiestramiento, que asocia el olor de los explosivos con el alimento que consumen las abejas, pareció funcionar. Los insectos comenzaron a congregarse en mayor número alrededor de los recipientes que contenían una solución de azúcar mezclada con TNT.
“Para una abeja, aprender a reconocer el olor de un explosivo y luego buscarlo no supone ningún problema”, afirmaba Kezić a AP. Agregaba: “Se puede entrenar a una abeja, pero entrenar a una colonia de miles de individuos se convierte en un verdadero desafío”.
Kezić también explicó que investigadores estadounidenses ya habían experimentado con abejas como detectoras de minas, pero el TNT (el explosivo más común utilizado en las guerras de los Balcanes) no formaba parte de su experimento porque su olor se evapora rápidamente y solo, con el tiempo, quedan pequeños rastros.
Familiar de una víctima de la guerra en un cementerio de Srebrenica. Foto: EFE.
Dijo que también se utilizan ratas y perros para detectar explosivos, pero a diferencia de las abejas, su peso podría provocar detonaciones. Incluso después de que los equipos encargados de quitar las minas terminan su trabajo en una zona, algunas quedan sin detectar y permanecen en el suelo.
La solución implementada en Croacia fue tan exitosa que años después también se aplicó en Colombia para detectar las minas terrestres colocadas por la guerrilla.
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