Un joven de 29 años fue asesinado en Mar del Plata después de ser atacado por una patota que lo acusó de haber robado una bicicleta. Según el testimonio del amigo que lo acompañaba, ambos volvían de comprar milanesas cuando fueron interceptados por un grupo de alrededor de diez personas.
Según el mismo testimonio, la víctima, identificada como Maximiliano Marcel Zabala, recibió un disparo en la espalda el lunes por la noche cuando caminaba junto a Esequiel, un hombre de 36 años, en la zona de Grecia y Peña, en cercanías de Villa La Palangana y el barrio Regional.
Según el relato del sobreviviente, los agresores los señalaban como responsables del robo de una bicicleta y comenzaron a atacarlos antes de que pudieran explicar la situación. Esequiel logró alejarse del lugar corriendo, pero Zabala fue rodeado y terminó gravemente herido.
Las primeras versiones, citadas por el medio local 0223, indican que el disparo impactó en la espalda y no tuvo orificio de salida. El joven fue trasladado de urgencia al Hospital Interzonal General de Agudos, donde finalmente murió.
La secuencia fue presenciada por vecinos y por integrantes de una iglesia ubicada a pocos metros del lugar del ataque. Desde esa congregación, llamada "Ministerio Postrados en Adoración", aseguraron que varias personas asistieron al joven mientras aguardaban la llegada de la ambulancia.
Uno de los presentes recordó que intentaron mantenerlo consciente durante los minutos posteriores a la agresión. "Maxi, mírame, quédate conmigo, respira despacio así no te falta tanto el aire", le dijeron.
Según ese mismo testimonio, quienes participaron del ataque continuaron merodeando la zona incluso después de que el joven fuera auxiliado. "Cuando el joven ingresó a la iglesia, venían por detrás más de 10 personas masculinas que, por lo que se veía, querían entrar a golpearlo", comentaron.
Quién era Maximiliano Zabala, el hombre asesinado en Mar del Plata
Tras conocerse el crimen, amigos y personas cercanas a la víctima salieron a rechazar las versiones que lo vinculaban con algún robo. Según relataron, Zabala trabajaba como vendedor ambulante en el centro de Mar del Plata, donde comercializaba medias para sostenerse económicamente. También era padre de un nene de nueve años.
De acuerdo con los mismos relatos, había perdido a sus padres cuando era chico y había atravesado distintas dificultades personales, aunque siempre logró mantenerse trabajando.
Uno de sus amigos sostuvo que el joven no tenía participación en actividades delictivas y defendió su conducta. "Pongo las manos en el fuego por él, no estaba metido en nada raro. Siempre contagiaba una sonrisa", indicó.
El mismo allegado señaló que una hermana de la víctima reside fuera de Mar del Plata y que, al momento de las primeras actuaciones judiciales, todavía no habían logrado comunicarse con ella. "Su familia somos sus amigos", describió.
La autopsia determinará con precisión las características de la herida sufrida por Zabala y establecer oficialmente la causa de la muerte.
Mientras tanto, los investigadores trabajan sobre los testimonios recogidos en la zona y buscan identificar a cada uno de los integrantes del grupo señalado como responsable de la agresión. La causa continúa bajo la calificación de homicidio.
ES
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