Antes de salir de casa, algunas personas cumplen una pequeña rutina: preparan las llaves, revisan que el perro tenga agua y dejan la televisión o la radio encendida. La idea suele ser sencilla: que el animal no se encuentre de repente dentro de una casa completamente silenciosa.

¿Tiene sentido? La ciencia todavía no demostró que dejar la televisión encendida evite la ansiedad o haga que un perro se sienta acompañado. Sin embargo, detrás de esa conducta existe un fenómeno ampliamente estudiado: los perros pueden desarrollar fuertes vínculos de apego con las personas que los cuidan.

Los perros, ¿miran la tele?

Durante las últimas décadas, distintos experimentos analizaron esa relación y encontraron comportamientos que recuerdan a algunos de los mecanismos observados entre niños y sus cuidadores. Incluso existe evidencia de procesos hormonales involucrados en el vínculo entre ambas especies.

El experimento que encontró una “base segura”

Una investigación publicada en 2013 en PLOS ONE por Lisa Horn y sus colegas, de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena, analizó si los perros utilizaban a sus propietarios como lo que la psicología denomina una "base segura".

El apego de los perros con dueños y cuidadores.

El concepto proviene de los estudios sobre apego infantil y describe cómo la presencia de una figura de confianza puede proporcionar seguridad para explorar el ambiente.

Los investigadores realizaron experimentos en los que los perros debían manipular juguetes interactivos para obtener comida. Sus propietarios podían estar presentes y permanecer en silencio, alentarlos o directamente estar ausentes.

Los resultados mostraron que los perros estaban menos dispuestos a trabajar por la recompensa cuando sus dueños no se encontraban allí. En cambio, que el propietario permaneciera presente parecía ser importante independientemente de si los alentaba o se mantenía en silencio.

Los científicos concluyeron que el efecto era comparable, en determinados aspectos, al fenómeno de "base segura" observado en relaciones entre niños y cuidadores.

Qué pasa cuando el dueño se va

El apego también puede observarse en la forma en que algunos perros reaccionan a la separación y al reencuentro.

El apego también puede observarse en la forma en que algunos perros reaccionan a la separación y al reencuentro.

Eso no significa que todos sufran cuando quedan solos. Existen grandes diferencias entre animales y dejar al perro unas horas en casa no implica automáticamente que experimente ansiedad por separación.

Sin embargo, los perros prestan atención a la presencia y ausencia de sus personas de referencia. Una investigación de Therese Rehn y Linda Keeling, de la Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas, analizó cómo reaccionaban perros adultos después de permanecer separados de sus propietarios durante diferentes períodos.

Los investigadores encontraron que, tras separaciones más prolongadas, los animales mostraban una mayor intensidad en algunos comportamientos de saludo y contacto durante el reencuentro.

Los perros prestan atención a la presencia y ausencia de sus personas de referencia.

Los resultados aportaron evidencia de que el tiempo separados podía modificar la respuesta del perro cuando volvía a encontrarse con su dueño.

La mirada que conecta a perros y humanos

Uno de los experimentos más conocidos sobre este vínculo fue publicado en 2015 en la revista Science.

¿Sirve entonces dejá la TV encendida al "cuidado" de las mascotas?

El equipo encabezado por Miho Nagasawa, de la Universidad de Azabu, en Japón, estudió la interacción entre perros y propietarios y encontró una relación particularmente interesante alrededor de la mirada.

En uno de los experimentos participaron 30 parejas de perros y dueños. Cuanto más tiempo mantenían contacto visual durante la interacción, mayores eran determinados cambios en los niveles de oxitocina, una hormona involucrada en procesos relacionados con el vínculo social.

Los investigadores observaron aumentos tanto en humanos como en perros y plantearon la existencia de un circuito de retroalimentación mediado por oxitocina.

¿Entonces sirve dejar la televisión encendida?

Aquí aparece una diferencia importante entre lo que sabemos sobre el apego y lo que sabemos sobre la televisión. Que un perro esté fuertemente vinculado con su dueño no demuestra que escuchar voces procedentes de un televisor pueda reemplazar su presencia.

Los estudios sobre estimulación auditiva ofrecen algunas pistas. Investigaciones realizadas principalmente con perros alojados en refugios y perreras encontraron que ciertos tipos de música pueden relacionarse con comportamientos compatibles con un estado de mayor relajación.

Pero trasladar esos resultados a un perro que permanece solo dentro de una vivienda es difícil. Las condiciones son distintas y tampoco existe evidencia suficiente para asegurar que dejar cualquier programa de televisión encendido reduzca la ansiedad por separación.

Además, los perros no reaccionan todos de la misma manera. Para algunos, determinados sonidos pueden resultar familiares; para otros, los ruidos, voces o animales que aparecen en una pantalla podrían generar excitación.