¿Qué dolor está dispuesto a soportar su empresa?, fue la pregunta disparadora en un exclusivo encuentro con CEO de multinacionales que se realizó esta mañana en el Yacht Club de Puerto Madero organizado por la consultora abeceb y los miembros de su board, desde el sherpa argentino en el G20, Federico Pinedo que intervino directamente desde Nashville, EE.UU. donde se realiza estos días la cumbre de ministros de Economía y banqueros centrales, al politólogo Andrés Malamud y el economista José María Fanelli, por citar algunos.
Hubo casos para todos los gustos y un denominador común según relataron después con reservas de nombres los organizadores Dante Sica y Mariana Caminos. “No hay posibilidad de reversión del proceso de cambio de la Argentina, nadie se animará a transgredir las nuevas reglas”, afirmaron al señalar que el cambio en la Argentina ya es estructural. “Puede cambiar el liderazgo, pero hay un nuevo punto de partida”, insistió Caminos.
La consultora elabora un Índice de Reversión del Modelo de política económica de Argentina: registró una caída del 22% desde noviembre de 2023 hasta el tercer trimestre de 2026, “en una nueva señal de que se reducen las chances de un cambio en el rumbo de la política económica vigente en el país”. De acuerdo con el relevamiento, la baja fue impulsada casi en su totalidad por la dimensión macroeconómica del índice basado en la desinflación, la convergencia de la brecha cambiaria y la acumulación de reservas, que “eliminaron lo que hasta ahora era el principal vector de vulnerabilidad del modelo”.
Pero remarcaron que la consolidación macroeconómica no despeja todos los riesgos. Para el cuarto trimestre de 2026, “el riesgo ya no es macro, es social y micro económico”.
Admiten que viven una difícil combinación entre la incertidumbre global, con un mundo que se ha quedado sin reglas y que implica una estrategia muy flexible por parte de las corporaciones.
El panorama que trazaron es de tensión global alta, un petroleo en torno a los US$ 90 el barril, inflación en ascenso y mayores tasas globales de interés.
En ese escenario, las filiales locales de las multi observan que en Argentina esas tensiones están atenuadas. Por un lado, una geografía lejos de los conflictos y por los dólares que generan Vaca Muerta, la Cordillera con la minería y el campo: habrá un tipo de cambio apreciado.
A diferencia de lo que sostiene el presidente Milei, en las multis consideran que ésta es una economía a dos velocidades con una macro ordenada, sectores pujantes y otros en serios problemas: son los que están bajo presión con un tipo de cambio atrasado, el consumo caído y una fuerte competencia por la apertura económica. En esa lista titilan los textiles y la industria manufacturera.
“Hay una transformación de la estructura productiva en curso con cierre de unidades productivas y un alto costo del crédito”, indicaron.
Una de las variables que analizaron para ayudar a las decisiones de los CEOs es la holgura, es decir el tiempo que disponen para realizar cambios. Asi las cosas, si en el sector de la energía por precios y demanda global, pueden contar entre 39 a 41 meses,en los más urgidos industriales apenas con 18 meses como máximo.
“La solidez de la dimensión macro indica que el andamiaje fiscal y monetario respalda decisiones de inversión de largo plazo, especialmente en sectores de mayor potencialidad. Pero el mercado interno requiere cautela”, sintetizaron.
En cuanto a los dilemas que enfrentan estas multinacionales, están el nivel de eficiencia para maximizar márgenes en algunos casos o directamente proteger su actividad, resignando márgenes. Otros optan por aferrarse a su foco actual de negocios, en vez de apelar a inversiones en nuevos nichos de oportunidades. Y hay quienes van hacia inversiones agresivas, solos o con asociaciones estratégicas. En ese paquete de alternativas el acceso al capital es una limitante importantísima.
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